Como un terremoto se sintió la acusación de narcotráfico que el gobierno de Estados Unidos lanzó esta tarde contra el gobernador de Sinaloa, , el alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez, y otros ocho funcionarios y exfuncionarios de ese estado. Sin embargo, nos hacen ver, hubo alertas que avisaron del movimiento telúrico-político que se venía.

El jueves pasado, en un evento en Sinaloa, el embajador de Estados Unidos, Ronald Johnson, sonó en un discurso la primera alerta al hablar de que la relación bilateral no podía tolerar la corrupción pues este flagelo ahuyenta las inversiones.

El domingo, una pieza periodística en el diario estadounidense hizo sonar otra alerta del terremoto. Señaló incluso que a Rocha Moya se le había retirado la visa estadounidense y que las acusaciones de Estados Unidos contra funcionarios venían en camino.

La última alerta sonó ayer en el gobierno mexicano, pues según la cancillería, las ordenes de detención con fines de extradición en contra de Rocha Moya y coacusados habían sido solicitadas.

Hoy, poco antes de la una de la tarde, la tierra en Sinaloa tronó, y el terremoto se sintió en todo el país.

ml