Por SARA AAGESEN y ANDRÉS ALLAMAND

En un mundo marcado por la incertidumbre geopolítica, la sostenibilidad emerge como un lenguaje común. Si algo caracteriza a la Comunidad Iberoamericana es la conciencia de que, para enfrentar problemas globales, resulta fundamental buscar soluciones multilaterales basadas en el diálogo, la cooperación y la solidaridad.

Los retos ambientales no entienden de fronteras y exigen respuestas compartidas. La comunidad científica destaca que datos como el aumento de la temperatura global, la pérdida de biodiversidad o el deshielo polar evidencian un desafío ecológico sin precedentes. Y también nos recuerda que es la misma ciencia la que ofrece un abanico de soluciones tangibles para adaptar nuestras economías y proteger los ecosistemas. Sin embargo, estos avances requieren compromisos firmes e implementación efectiva.

En este contexto, la voz de Iberoamérica cobra una relevancia especial: la región es custodia de una biodiversidad sin parangón, alberga reservas de recursos naturales estratégicas para el planeta y lidera el desarrollo de energías limpias; un inmenso pulmón verde y azul del planeta. Al mismo tiempo, es una de las zonas más vulnerables frente a las consecuencias del cambio climático, lo que le otorga tanto una responsabilidad como una legitimidad particular en estos debates.

Iberoamérica reúne, así, condiciones únicas para jugar un rol central en las deliberaciones internacionales sobre medio ambiente. Contamos con talento, conocimiento aplicado y voluntad de cooperación para convertir la lucha frente a estos desafíos medioambientales en una agenda de oportunidades y modernización de nuestras sociedades.

La Agenda Medioambiental Iberoamericana, aprobada en la Reunión de Ministros y Ministras de Medio Ambiente y Clima celebrada el pasado marzo en Málaga, es el resultado de un proceso de diálogo y cooperación que comenzó con la Carta Medioambiental Iberoamericana, adoptada en 2023 como marco común en materia de sostenibilidad medioambiental, y que hoy se proyecta como una hoja de ruta viva para transformar los compromisos en resultados concretos, donde la ambición colectiva se convierte en el motor de un desarrollo más justo, resiliente y en armonía con la naturaleza.

Si la Carta expresa una voluntad, la Agenda concreta un plan. Se trata de un instrumento programático que ordena prioridades comunes y define 16 líneas de acción en torno a cuatro ejes: mitigación y adaptación al cambio climático; biodiversidad y restauración de ecosistemas; recursos hídricos y océanos; y contaminación y residuos sólidos, incluidos plásticos y microplásticos.

Su estructura flexible permite que cada país adapte los objetivos a sus circunstancias nacionales, manteniendo al mismo tiempo una visión global de cooperación y solidaridad regional. Estas líneas incluyen, entre otras, actuaciones en materia de alerta temprana frente a desastres, la gestión integrada de los recursos hídricos y el uso eficiente del agua en Iberoamérica, así como la respuesta coordinada contra el tráfico ilegal de especies.

La Agenda se concibe como un instrumento orientado a la acción que aspira a consolidar un espacio compartido de trabajo, diálogo político y cooperación técnica. En un escenario internacional marcado por tensiones y fragmentación, este enfoque refuerza el papel de la colaboración como herramienta eficaz para abordar problemas globales.

Además, se alinea con los principales marcos internacionales, como la Agenda 2030 de Naciones Unidas y los acuerdos multilaterales en materia ambiental. Esta coherencia refuerza su carácter estratégico y su vocación global, al tiempo que proyecta la contribución iberoamericana, sólida y constructiva, al debate internacional.

Otro de los elementos clave de la Agenda es la incorporación de dimensiones transversales esenciales para una transición justa, como la igualdad de género, la educación ambiental y el acceso a la información, la participación ciudadana, el reconocimiento de pueblos indígenas, afrodescendientes y comunidades locales, o el papel de las juventudes. Integrar estas perspectivas no solo fortalece la eficacia de las políticas ambientales, sino que también garantiza que la transición ecológica sea inclusiva y equitativa.

Los resultados esperados de la implementación de esta Agenda son concretos y verificables. En primer lugar, apunta a reforzar las capacidades nacionales y regionales para diseñar políticas ambientales coherentes y evaluables. En segundo lugar, busca integrar la dimensión ambiental en el conjunto de las políticas nacionales, reconociendo que la sostenibilidad debe situarse en el corazón de cualquier estrategia de desarrollo. Finalmente, contribuye a los objetivos globales de sostenibilidad, ofreciendo una perspectiva iberoamericana que enriquece el debate internacional con propuestas de equidad y justicia ambiental.

Será el próximo noviembre, en Madrid, al ostentar España la Secretaría Pro Tempore de la Cumbre Iberoamericana de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno, cuando se ratifique este proceso de construcción colectiva regional que es la Agenda Medioambiental Iberoamericana. España, junto con el liderazgo de la SEGIB, ha asumido con ambición el mandato de hacer valer el multilateralismo, logrando alcanzar acuerdos reales. La aprobación de la Agenda Medioambiental Iberoamericana marca un punto de inflexión: la región pasa de enunciar principios a operar con un instrumento programático común.

En un momento en que la cooperación multilateral enfrenta presiones sin precedentes, Iberoamérica demuestra que es posible construir posiciones colectivas con sustancia técnica y voluntad política.

Una región que alcanza consensos en materia ambiental no solo gestiona mejor sus recursos, sino que también proyecta una voz más fuerte e influyente en los espacios donde se toman las decisiones que afectan a su futuro.

Sara Aagesen, vicepresidenta tercera de España, y Andrés Allamand, Secretario General Iberoamericano

¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.

Comentarios