Hace unos días el Reuters Institute de la Universidad de Oxford nos confirmó lo que muchos en las redacciones tradicionales de los medios de comunicación nos negábamos a ver, o peor aún, lo ignorábamos por soberbia; el cordón umbilical que unía a los medios informativos con las nuevas generaciones no sólo se ha estirado, sino que se rompió.
El Digital News Report 2025 es más que un estudio, es una hoja de ruta para la supervivencia en un ecosistema en donde la atención es el activo más escaso y volátil, es decir, los jóvenes, tristemente, ya no están consumiendo noticias.
El panorama es desolador para las noticias en papel. El informe detalla que el interés de los jóvenes, (entre 18 y 24 años), por las noticias se ha desplomado de forma dramática, cayó del 60% en 2015 al 35% al año 2025. Estamos ante una audiencia que no sólo es esquiva, sino que ha desarrollado una inmunidad natural al formato periodístico del siglo XX.
Hoy, el 39% de los jóvenes de los iGen (Gen Z) utiliza las redes sociales como su fuente primaria de noticias, mientras que el acceso directo a sitios web y aplicaciones de medios ha caído al 24%. La portada del diario, incluso la digital, ha muerto como puerta de entrada para atraer nuevos lectores.
Lo que el Reuters Institute pone sobre la mesa es una mutación en el consumo audiovisual. El desplome de Facebook (del 53% al 16% en nueve años), marca el fin de una era y el ascenso de un triunvirato visual: Instagram (30%), YouTube (23%) y TikTok (22%). Es aquí en donde el análisis se vuelve incómodo para el gremio periodístico. El 51% de estos jóvenes presta más atención a creadores e influencers que a los periodistas de carrera o a las marcas mediáticas consolidadas. El creador de contenido ha desplazado a las instituciones periodísticas.
En este escenario, la Inteligencia Artificial (IA) emerge no como el enemigo que reemplazará al redactor, sino como el traductor que el público exige. Aunque sólo el 15% usa IA para informarse hoy, casi la mitad de ellos la emplea con el fin específico de simplificar las noticias para comprenderlas mejor.
El público joven nos está enviando un mensaje directo: el lenguaje periodístico tradicional es denso, lejano y, a veces, ininteligible. Un 30% ya se siente cómodo con contenidos elaborados por IA; y un 43% aprueba su uso como asistencia. La tecnología no es sólo una herramienta de eficiencia operativa, es una herramienta de accesibilidad cognitiva.
Para los medios tradicionales, la buena noticia que nos trae el informe especial es que aún hay con qué dar la batalla. El consumo de video informativo breve (73%) y el auge del pódcast (59%), indican que el hambre de entender el mundo persiste, pero el menú debe cambiar.
No se trata sólo de estar en TikTok, sino de entender que en esas plataformas el periodista debe dejar de ser el juez de la verdad para convertirse en un guía confiable, integrándose a las narrativas y al lenguaje de los creadores que les gusta a los nativos digitales.
Desde la perspectiva del análisis de medios, es evidente que la relevancia ya no se decreta desde una redacción; se gana, minuto a minuto, en la batalla del feed diario.
El desafío para los medios tradicionales hoy es aprender a simplificar su narrativa sin sacrificar el rigor, entendiendo que ese 15% de jóvenes que hoy utiliza chatbots no es una anécdota, sino la vanguardia de un cambio estructural y cultural para consumir noticias y contenidos noticiosos.
En un ecosistema en donde la atención es el recurso más escaso, si los medios no logran adaptar su lenguaje y su ética a estas nuevas herramientas, seguirán emitiendo señales para una audiencia que, simplemente, ya no está en esa frecuencia.
La consistencia y los hechos siguen siendo la base, pero hoy sin una traducción tecnológica inteligente y una verdadera humildad narrativa, no habrá comunicación que logre romper la barrera del algoritmo.
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