Inolvidable ese encuentro. En el sinuoso trayecto que asciende hacia las entrañas de la Sierra Chincua en Michoacán, se escucha, sutil, su presencia. La mirada se posa en los árboles y, de pronto, al penetrar los rayos del sol el bosque, millones de mariposas anaranjadas apostadas en las ramas y troncos de los oyameles se desprenden y levantan el vuelo, bailan, hacen el amor, han encontrado como cada año, desde tiempos remotos, uno de sus santuarios para hibernar y reproducirse. Festejan con una sinfonía de aleteos. Han volado desde Canadá más de 4 mil 500 kilómetros siguiendo al sol, a su memoria genética y al aroma de sus antepasados para llegar al espacio sagrado.

No se conoce otra especie de insectos que emigre y alcance esa distancia, ofrezca tal espectáculo, que llegue puntualmente a México cada octubre para que una nueva generación retorne en marzo, desde bosques templados del Estado de México y Michoacán, hasta Canadá y Estados Unidos. Sólo la mariposa Monarca, que habita el planeta desde hace 2 millones de años. Pero para que este fenómeno migratorio único sea posible hoy, a pesar de la deforestación, del cambio climático y de los herbicidas que arrasan con su principal alimento en el trayecto, las Monarca necesitan de grandes aliados.

Alternare AC es uno de ellos y hoy celebra 25 años. Desde que nació en 1998, esta organización de la sociedad civil, que preside su también cofundadora Guadalupe del Río, entendió la clave de la conservación cuando se preguntó: “¿Es posible salvar un bosque cuando sus habitantes viven de él y no existe un proyecto de desarrollo en la región?, ¿es posible establecer una relación provechosa para el bosque y los grupos locales cuando ambos sufren los efectos de la tala ilegal?” Y es que, si bien el gobierno mexicano decretó Reserva de la Biósfera Mariposa Monarca las 56 mil hectáreas que comprenden la zona de hibernación, no contempló alternativas para campesinos y comunidades indígenas que vivían de los recursos del bosque.

Alternare va por ahí. En 25 años ha capacitado a más de 150 mil personas para mejorar la calidad de vida de las comunidades a través del manejo sustentable de los recursos naturales. No sólo se trata de defender a las mariposas, sino a los servicios ecosistémicos que brinda el bosque a los ejidos y poblaciones indígenas de la región. Y a muchos más. Un dato: entre 10% y 15% del agua que consumimos en Ciudad de México viene de los bosques de la Monarca.

Multipremiada en México y a nivel internacional, Alternare enfrenta hoy los impactos del cambio climático que vulneran el hábitat de hibernación de la Monarca. El aumento de la temperatura en el área provoca incendios, sequías y plagas forestales; afecta el ciclo reproductivo, las fases de crecimiento, desarrollo y reproducción de los habitantes del bosque, desde animales y árboles, hasta cultivos comunitarios. Según cifras oficiales, la presencia de la Monarca en la Reserva, en el periodo 2022-2023, disminuyó 22%.

En su aniversario, Alternare lanza la iniciativa Alianza Intersectorial RestaurarXLaMonarca, un esfuerzo colaborativo con representantes de la sociedad civil organizada, diferentes niveles de gobierno, instituciones académicas y la iniciativa privada, para restaurar los bosques de la Monarca, facilitar la adaptación al cambio climático de las comunidades rurales y mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero.

Otro de sus programas recientes, “Bosque somos”, nos convoca a adoptar un árbol, una zona… hasta reforestar 300 mil hectáreas.

Porque nadie puede solo, sin redes apasionadas de colaboración.

Suscríbete aquí para recibir directo en tu correo nuestras newsletters sobre noticias del día, opinión, y muchas opciones más.
Google News

TEMAS RELACIONADOS