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El día ha estado flojo para Alfredo, quien atiende el turno vespertino de un consultorio del Dr. Simi, a las 18:30 horas apenas ha revisado a tres pacientes.

Hace cuatro años que se incorporó a este esquema sanitario, terminó la carrera de Medicina y al no encontrar empleo en el sector público y no poder poner su consultorio, decidió trabajar con esta marca.

Cuenta que en sus primeros meses le pedían vender suplementos alimenticios o integrarlos a las recetas médicas, de esta manera podría obtener una comisión.

“Pero no me gustaba, había quien se daba cuenta y me preguntaba que ese suplemento para qué era, en temporada de frío era más fácil venderlos porque muchos son para evitar resfriados y enfermedades respiratorias”. La práctica ha disminuido, ahora se siente libre a la hora de recetar, incluso les dice a sus pacientes en dónde puede conseguir el mejor medicamento.

“A veces no hay el fármaco que recetamos y los despachadores se los quieren cambiar por otras medicinas o gramaje, pero siempre le digo a la gente que siga al pie de la letra la receta, las cosas son así por un motivo, no es cosa de nosotros”. Acerca de la estrategia para detectar diabetes, dijo no estar enterado, “sólo tengo promoción de checar la presión arterial de forma gratuita todos los martes”. Aseguró que él no mide la glucosa de los pacientes.

“Puede ser un arma de doble filo, hay personas que son muy desconfiadas y si les medimos el azúcar y los resultados indican que son propensos a diabetes pueden pensar que es un negocio o no sé, además si en teoría atendemos a 20 pacientes en un día, es el número de tiras reactivas que nos deberían dar y no lo han hecho”.

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