Nuevo gobierno debe atacar pobreza y desigualdad: Centro Prodh

Mario Patrón Sánchez, director del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, dijo que el nuevo gobierno enfrenta un reto muy grande porque estamos ante la crisis más profunda en materia de Derechos Humanos
Nuevo gobierno debe atacar pobreza y desigualdad: Centro Prodh
Mario Patrón, director del Centro Prodh. Foto: Archivo/EL UNIVERSAL
25/10/2018
12:05
Mariluz Roldán
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Cudad de México.- Atravesamos la crisis más profunda de vigencia de derechos humanos en los últimos 20 años y para contrarrestarla es necesario que el  nuevo gobierno trabaje en dos agendas estructurales, la de la pobreza y la desigualdad, así como en la del Estado democrático de derecho y la violencia, afirmó Mario Patrón Sánchez, director del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Centro Prodh).
 
En entrevista con EL UNIVERSAL con motivo del 30 aniversario de la organización que se celebra hoy, Patrón Sánchez explicó que a lo largo de su historia han trabajado “hombro a hombro” con las víctimas, con el objetivo de construir puentes entre ellos y el  Estado para generar procesos de verdad y de justicia
 
Respecto a la situación en el país, enfatizó que “atravesamos la crisis más profunda de vigencia de derechos humanos, por lo menos en los últimos 20 años. Creemos nosotros que hay dos agendas estructurales que son claves, uno es la agenda de desigualdad y de la pobreza, en donde los derechos económicos, sociales y culturales son sistemáticamente violados, la otra es la del Estado democrático de derecho y la violencia”.
 
Explicó que la suma de la corrupción,  la impunidad, la macrocriminalidad y las violaciones graves generalizadas crean la situación de debilidad institucional en la agenda del Estado democrático de derecho.
 
Ante el contexto actual y de cara al nuevo gobierno del presidente electo,  Andrés Manuel López Obrador, el director del Centro Prodh destacó que es necesario dejar de hablar de guerra y empezar a hablar de pacificación, por lo que en la agenda deben haber por lo menos cuatro trazos en términos estructurales: los procesos de verdad,  la justicia, las víctimas y la reparación del daño.
 
“No es sencilla la agenda para el nuevo gobierno, porque significa que tiene que tomar decisiones estructurales que empezarán generar resultados a mediano plazo, por eso es que nosotros creemos que la agenda a corto plazo tiene que empezar a romper los pactos de impunidad y eso sólo sucede resolviendo Ayotzinapa, Odebrecht, Atenco, Tlatlaya, gobierno espía”, afirmó.
 
Para Patrón Sánchez, el gran reto del Centro Prodh en este periodo de transición es estar presente para aprovechar los márgenes  de oportunidad que permitan romper los pactos de impunidad y generar circuitos de incidencia para la agenda de las víctimas.

Manifestó que actualmente está en juego conocer si en México habrá sólo una alternancia política como la que hubo  en el año 2000 o si será una verdadera transición, es decir, una reforma de régimen.

Al hacer un contraste entre la situación del país en este momento y la época en la que comenzó la organización, Patrón Sánchez indicó que hay una evolución en los casos paradigmáticos que ha llevado el Centro Prodh, porque en los primeros años de acompañó a procesos sindicales, después a aquellos relacionados con zapatistas, defendió a los primeros defensores de derechos humanos que se reconocen como ecologistas y  luego los casos vinculados con pobreza y violencia indígena, para ahora apoyar los procesos de búsqueda de justicia de graves violaciones a los derechos humanos.
 
Jesús Maldonado García, quien fue el primer director del Centro Prodh, recordó que la organización fue pionera en la defensa de los derechos humanos, porque en 1988 cuando se fundó no existía tanta información sobre el tema como hay actualmente e incluso la violencia estaba más oculta.
 
Recordó que la organización se creó tras un encuentro de aproximadamente 120 jesuitas, quienes se reunían para analizar cómo estaba el país. Ellos detectaron que  estaba aumentando la violencia en diferentes partes, por lo que pensaron que sería importante que la Compañía de Jesús estuviera presente en el campo de los derechos humanos. El primer caso que acompañaron fue el de unos jóvenes pescadores que fueron detenidos en Acapulco por un asesinato que  no habían cometido.
 
Para Maldonado García, siempre ha habido muchas violaciones de las garantías, pero había poca conciencia en la gente; sin embargo, afirma que ahora “es un proceso cada vez más fuerte. Hasta que la gente tome conciencia de lo que son sus derechos y que se tienen que dar a respetar, hasta entonces habrá una evolución más clara para México”.

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