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En la presentación del libro “Si no crees en Dios, te doy su teléfono”, su autor, Paco Arango, hizo un llamado a prevenir y atender el cáncer infantil, ya que en México, fallece uno de cada dos personas que lo padecen.
Acompañado de Fernando Landeros, presidente de la Fundación Teletón, y Lorenza Mariscal, directora de la Casa de la Amistad, instituciones que apoyan a esos pacientes, Paco Arango, cineasta y dilántropo, recordó que desde hace 25 años participa como voluntario en hospitales de España acompañando a niñas, niños y adolescentes con cáncer.
“¿De qué va mi libro? Porque parece que esto va de niños con cáncer. A ver, si alguien pudiera ser un candidato para maldecir a Dios por permitir que un niño se enferme, yo sería la persona adecuada. Yo ayudo a niños a fallecer, es decir, yo me he ocupado de estar a pie de cama a más de 600 niños. Entonces yo he visto mucho dolor. Pero, a la vez, he visto cosas muy extraordinarias. He visto tantos milagros que me di cuenta de que esto no podía ser solo para mí.
“El túnel famoso de la luz que todos hemos visto en películas... Les doy un ejemplo: había un chico que se llamaba Daniel, de 17 años, y en su última semana de vida me decía: ‘Paco, no me duermo’.’ Digo: ‘¿Por qué, Daniel?’. Dice: ‘Pues mira, porque cuando me duermo me llevan a un túnel de luz con una puerta al final. Y yo no quiero abrir esa puerta porque no sé qué hay ahí. Entonces me despierto y llevo tres días de insomnio’.
“El día que falleció y yo estaba con él al borde de su cama, sus papás estaban turnándose, entonces se durmieron porque estaba yo, y le agarré la mano y le dije: ‘Dani, ya’. Porque estaba hecho polvo y digo: ‘Ya. Vamos a agarrar el túnel de la luz y vas a abrir esa puerta. Y si no te gusta lo que ves, regresamos, porque yo me voy contigo y te tengo de la mano’. Pues le llevé por el túnel de la luz, yo como cineasta hice un buen trabajo, y fue decirle: «Abre esa puerta», e inmediatamente se le puso la mano fría y Dani se fue a la luz”.
El autor español lamentó que los niños con cáncer enfrenten dificultades para acceder a los medicamentos y recursos necesarios para su tratamiento, por lo que anunció que entregará importantes donativos a la Casa de la Amistad y al Hospital Infantil Teletón de Oncología (HITO).
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“Voy a hablar un poco de dinero y lo siento mucho porque no es mi propósito, pero la Casa de la Amistad ha recibido mucho cariño nuestro, más de 250 mil dólares con cine y con donaciones. También hicimos un comedor por mi cuenta. Y ahora me enorgullece mucho poder deciros que hoy anuncio que vamos a hacer una donación de 50 mil dólares a la Casa de la Amistad.
“Pero el que se lleva el cariño a partir de ahora de una forma muy parecida a la Casa de la Amistad es el maravilloso hospital HITO, porque vamos a hacer una donación de 50 mil dólares, pero tres años seguidos, con la idea de seguir apoyando en los próximos años”.
Sobre su libro, Paco Arango destacó que él proviene de una familia donde su padre era un ateo y no ha recibido educación religiosa.
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“Esto no es un libro religioso. Es un libro que te brinda la buena noticia que todo mundo tenemos la capacidad de hablar con Dios solitos. Si luego ya quieres hacer más cosas, es cosa tuya. Entonces, si no eres creyente, creo que te voy a hacer pensar. Incluso hay una página web que acompaña al libro, que donde están algunos milagros constatados”.
Fernando Landeros afirmó que hay títulos que explican un libro, pero hay títulos que te obligan a abrirlo.
“‘Si no crees en Dios te doy su teléfono’. Cuando escuché esta frase por primera vez pensé: ¿qué número será? ¿A dónde hay que marcar para encontrar a Dios? Pero conforme uno entra en las páginas de este libro, entiende que Paco Arango no pretende darnos un número. Nos da algo mucho más importante: testimonios. Porque este no es un libro que intenta demostrar a Dios con argumentos; intenta encontrarlo en la vida. Y, paradójicamente, lo busca en uno de los lugares donde más difícil resulta creer: en el dolor.
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“Paco ha pasado más de 25 años cerca de niños y adolescentes con cáncer. Ha conocido el miedo de una familia ante un diagnóstico, ha visto lágrimas, incertidumbre y preguntas sin respuesta. Ha acompañado momentos en los que cualquier ser humano podría preguntarse: ¿y dónde rayos está Dios? Y ahí comienza para mí la verdadera fuerza de este libro.
“Paco no nos ofrece respuestas fáciles. Nos cuenta historias. Historias de encuentros inesperados, de coincidencias muy difíciles de explicar, de personas que aparecen en el momento preciso, de oraciones, de despedidas, de esperanza y de acontecimientos que él ha aprendido a reconocer como señales y como milagros.
“Paco llama cariñosamente a Dios «El Míster». Y eso dice mucho de su manera de vivir la vida y de vivir su fe. Su Dios no parece lejano ni inaccesible; es un Dios cercano, un Dios con quien se habla, a quien se le pregunta, con quien incluso se puede discutir, un Dios al que Paco descubre metido en las cosas pequeñas y grandes historias de la vida. Y quizás ahí está una de las preguntas más hermosas que deja este libro: ¿Y si Dios nos habla mucho más de lo que pensamos, pero nosotros hemos dejado de escucharlo?
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“Tal vez esperamos una voz que venga del cielo, y quizás llega a través de una persona. Esperamos un milagro espectacular, y quizá el milagro está ocurriendo silenciosamente frente de nosotros. Esperamos que Dios elimine todos nuestros problemas, y quizás algunas veces su manera de hacerse presente no es evitar que atravesemos la tormenta, sino acompañarnos mientras la atravesamos.
“Por eso creo que este libro no es solamente para quienes creen; quizás es todavía más interesante para quien duda. Para quien alguna vez se enojó con Dios, para quien perdió la fe, para quien pidió algo y sintió que nadie le contestaba. Para quien alguna noche miró hacia arriba y preguntó: Si existes, ¿en dónde estás?“.
Fernando Landeros destacó que el 86 por ciento de los menores de edad que son atendidos en el HITO salvan su vida, pero reconoció que mantener ese hospital y tratar de abrir otros es un sueño muy difícil de concretar por qué es mucho más costoso que el tema de la discapacidad que se atiende en los CRIT.
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“Un niño con discapacidad, su rehabilitación a nosotros nos cuesta 45 mil pesos al año. Estamos a punto de llegar al paciente un millón ya. Un niño con cáncer nos cuesta un millón antes de un trasplante. Entonces, los 300 niños (que atiende el HITO) son 300 millones. Y el Teletón recaba 425 millones. El resto, imagínate, tiene que dividirse entre todos los centros de rehabilitación”, lamentó.
Lorenza Mariscal informó que a lo largo de 36 años, la Casa de la Amistad ha acompañado a 17 mil familias con medicamentos y atención médica gratuitos.
“Es completamente gratuito para los niños, para sus familias y sobre todo es es una oportunidad para nosotros el poder estar ahí, darles también cuando llegan al albergue —son alrededor de 300 niños que anualmente pasan por el albergue— les podemos dar ese apoyo emocional, ese apoyo educativo que requieren para que la vida continúe”.
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