El sistema electoral que tiene México funciona bien, no es necesaria una reforma y menos si es con intencionalidad y rencor, afirmó el consejero presidente del INE, .

En entrevista con EL UNIVERSAL, Córdova Vianello coincide en que se revisen las reglas del juego, sólo que es necesario advertir el tiempo en que se hacen. Hoy, aclaró, no es el mejor momento para cambiar lo que hay, es inconveniente. Pero si se va a hacer, sub- rayó, que no se haga con intencionalidad política y mucho menos con el rencor y la animadversión a las reglas vigentes.

¿Cómo va la organización de la consulta de revocación de mandato?

—La revocación de mandato va muy bien desde el punto de vista de la organización, una vez más estamos teniendo una gran respuesta ciudadana. Lamentablemente en la dimensión litigiosa y en la dimensión estrictamente política, está ocurriendo algo muy lamentable, porque nunca en la historia de la autoridad electoral, un ejercicio había sido tan contestado, pero sobre todo, tan impugnado como éste.

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Estamos viendo una actitud tendenciosa, y hoy ya no casual, me atrevo a decir concertada, de violar sistemáticamente las reglas del juego que no puso el INE, sino que puso justamente el partido gobernante con su mayoría en la Constitución como en la ley, ese es el contexto en el que estamos.

Pero afortunadamente la ciudadanía, el 10 de abril, va a contar con todos los mecanismos para poder votar libremente.

INE, revocación de mandato y reforma electoral

¿Quién es el blanco: el INE o Lorenzo Córdova?

—En el INE no somos contraparte de nadie, no somos contraparte del gobierno, no somos contraparte del partido. El INE es el árbitro de la contienda y de la organización y función, por eso es importante no caer en el juego en el que se nos quiere hacer caer, en la trampa, para decirlo sin medias tintas, en las que quieren colocar al INE.

El INE va a seguir trabajando para la ciudadanía y sin confrontarse con ninguna fuerza y ningún actor político, eso no significa que el INE no aplique la ley como algunos quisieran y tampoco que va a dejar pasar las mentiras que se están tratando de construir, va a seguir explicando y a desmentir esa narrativa de postverdad cargada de falacias.

¿Todo esto está en una lógica de polarización?

—Vivimos un momento de polarización del que no es ajeno al resto de las realidades democráticas. Creo que estamos viendo el intento de construir una narrativa de descalificación de una institución que ha ejercido su autonomía y su independencia frente a cualquier gobierno y cualquier partido político, antes, ahora y lo seguirá haciendo en el futuro, porque esas decisiones autónomas son eso.

Es curioso como justamente hoy se está descalificando al Tribunal Electoral que ha venido ratificando una tras otra la totalidad de las decisiones que hemos tomado desde el INE para organizar la revocación de mandato.

Llama la atención que ante esa molestia se esté planteando una refundación del sistema electoral, cuando casualmente hace tres años se aplaudía por quienes hoy lo descalifican, la decisión de ese tribunal, la misma integración del tribunal, cuando revocó, creo entonces se equivocaron, aquella decisión en la que el INE sancionó al partido, hoy en el gobierno, por el episodio del fideicomiso para reconstrucción, el Tribunal Electoral cerró la investigación, dio carpetazo al tema y revocó la sanción que había impuesto el INE aduciendo falta de exhaustividad en la investigación.

Se le aplaudió al tribunal y hoy, los mismos descalifican a la misma instancia y con la misma integración, yo creo que cada vez hay más elementos para entender que estamos ante una estrategia de descalificación. No quiero pensar que sea o que esté vinculada con la propuesta de reforma electoral que cada vez más se está difundiendo, aunque nadie conoce los términos a que se refiere.

¿Qué le parece la reforma electoral que el Presidente pretende impulsar?

—Nuestro sistema electoral funciona y muy bien. No sólo nos ha permitido gobernabilidad democrática, además es un punto de referencia en el mundo. El año pasado nosotros organizamos la elección más grande y compleja de nuestra historia en un contexto de pandemia y violencia inédita, y desde el punto de vista de la organización, fue la mejor elección que hemos tenido.

Que haya a quien no le guste, pues lo entiendo y se vale, siempre es conveniente discutir las reglas, pero hoy, frente a la narrativa que quieren vender de que es indispensable hacer una reforma electoral, lo digo con todas las letras: no es necesaria ¿Podemos ir a 2024 con las reglas actuales? Sí, sin ningún problema.

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No sólo no es necesaria, sino que a mí me parece que no es el mejor momento para hacerlo, es inconveniente por dos razones: primera, porque desde hace 40 años las reformas electorales siempre las han pedido las oposiciones para resolver algún problema, nunca la había pedido el partido en el gobierno y hoy la está pidiendo el partido en el gobierno y no está claro cuál es el problema que quieran resolver.

Qué bueno que se modifiquen las reglas del juego si se cumplen tres condiciones básicas que yo creo debe tener una reforma electoral: primero, que sea el fruto de un amplio consenso entre todas las fuerzas; segunda condición, que sea una reforma para mejorar lo que tenemos, no para retroceder; tercer gran punto, que sea una reforma que parta de un auténtico diagnóstico de las necesidades y de los problemas que tenemos y no que sea una reforma como una mera intencionalidad política y mucho menos hecha, digámoslo así, con el rencor y con la animadversión con respecto a las reglas del juego que se tienen. Si estas tres reglas se cumplen, bienvenida la reforma.

¿Esta propuesta le ve intencionalidad política, rencor?

—Yo creo que sí hay una molestia de parte de algunos actores políticos, de parte del gobierno, con un sistema electoral que garantiza la autonomía y, por lo tanto, la no subordinación de las instituciones electorales. Creo que lo dijo el Presidente en Querétaro, que había necesidad de una reforma electoral para tener autoridades verdaderamente independientes y para que ya no haya fraudes electorales, dijo que ya no voten los muertos.

Si hubiera fraudes electorales y los fraudes en México significan que los gobiernos desde el poder manipulan la decisión ciudadana, no hubiese habido índices de alternancia, esa es la mejor prueba de que no hay fraude. Decía el Presidente que los muertos ya no voten, no, los muertos ya no votan desde hace muchísimo tiempo gracias al padrón electoral del INE, lo que sí tenemos son conductas fraudulentas por parte de algunos actores políticos y en ese sentido los muertos ya no votan, pero sí firman ejercicios de participación ciudadana, lo cual habla de jugadores que no están dispuestos a jugar conforme a las reglas y eso se llama fraude, no sólo se llama trampa, es un fraude a la ley, pero eso no se resuelve con reformas electorales, eso se resuelve aplicando la ley como lo está haciendo el INE y evidenciando quién está trampeando las reglas, quién está jugando por fuera de las reglas para tratar de sacar un provecho.

Hoy, lamentablemente vivimos tiempos de tramposos, pero eso no se resuelve con reformas electorales, se resuelve con el apego a la ley y hacer vigente el principio del Estado de derecho.

¿Cuál es el riesgo de que desde el poder se pida una reforma electoral?

—Que se haga una reforma electoral acorde a los intereses de quien está en el poder y eso no es conveniente, porque las elecciones deben ser el mecanismo mediante el cual los ciudadanos con su voto deciden quién los gobierna y eso puede suponer que se mantenga el partido que ya está en el poder o que eventualmente, si así lo desean los ciudadanos, lo puedan remover.

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