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david.fuentes@eluniversal.com.mx
Entre el domingo y las primeras horas de ayer, mil 600 migrantes procedentes de El Salvador, Guatemala y Honduras arribaron a la Ciudad.
Fueron recibidos por las autoridades en el Estadio Jesús Martínez “Palillo”, en las inmediaciones del complejo deportivo Magdalena Mixhuca, donde, como el año pasado, se les dio comida, ropa limpia, atención médica y son vigilados por efectivos de la Secretaría de Marina.
Los primeros en registrarse fueron 594 hombres, 183 mujeres, 31 mujeres adolescentes y 53 jóvenes; así como 83 niñas, 99 niños y seis pertenecientes a la población LGBTTTI
Después de pasar la revisión médica, algunos decidieron descansar y otros “salir a conocer la Ciudad”, por lo que se les vio en los alrededores de la alcaldía Venustiano Carranza.
Durante su paseo aprovecharon para buscar dónde les mandaran dinero desde Estados Unidos. No portaban documentos ni identificación alguna, pero las autoridades no los molestaron; sin embargo, algunos capitalinos se quejaron, como Claudia Patricia Odriozola, quien dijo: “Tenemos muchos problemas que no podemos resolver como para estar atendiendo los de ellos”.
Los caminantes dejaron en claro que sólo están de paso, su meta es llegar a Tijuana y una vez ahí cruzar a Estados Unidos. Aunque están conscientes de que es complicado, pues hay más de 5 mil migrantes varados en la frontera, los integrantes de la segunda caravana no pierden las esperanzas y en el último de los casos se quedarán en México a buscar un futuro mejor, así lo comentó Ramiro Escobedo, quien llegó con su hijo de ocho años y aseguró que no pararán hasta conseguir su cometido.
Vigilancia. Para evitar que esta caravana se salga de control, como ocurrió con la del año pasado, las autoridades capitalinas coordinarán la estancia, la convivencia de todos y la seguridad con efectivos de la Secretaría de Marina (Semar), de Seguridad Ciudadana (SSC) y con la participación de la Comisión de Derechos Humanos local.
La administración capitalina estima que los caminantes se queden en la Ciudad un máximo de 10 días; considera que se marcharán gradualmente en pequeños grupos hacia el norte del país. Mientras tanto, informó la secretaria de Gobierno, Rosa Icela Rodríguez, se les vigilará, y reveló que en una primera revisión se encontraron desde navajas hasta bebidas embriagantes.
“Hay más controles, como que no se puede fumar adentro del albergue ni comer, para eso está la Secretaría de Marina con horarios estrictos para que puedan hacerlo de manera cómoda y nutritiva. Tampoco se permite tener aparatos con alto volumen ni introducir armas.
“[Los que integran esta segunda caravana] han estado de manera pacífica, cooperando para cumplir con todas las reglas que han implementado los que están en esta ayuda humanitaria, todos los participantes”, puntualizó la secretaria.
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