05 | DIC | 2019
Agoniza Hospital Veterinario de CDMX por falta de recursos
Desde hace un mes, el Hospital Veterinario de la Ciudad de México no tiene servicio de farmacia ni de cirugía, sólo aplica la vacuna contra la rabia y receta tratamiento. CARLOS MEJÍA. EL UNIVERSAL

Agoniza Hospital Veterinario de CDMX por falta de recursos

11/02/2019
02:45
Erika Flores
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Inaugurado durante la gestión de Miguel Ángel Mancera, con una inversión total de 97 millones de pesos, el Hospital Veterinario no tiene autorización para usar el equipo radiográfico y no hay farmacia, entre otras limitantes

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Hace unos meses, Taka, una cocker spaniel de 12 años, fue llevada al Hospital Veterinario de Especialidades de la Ciudad de México en Iztapalapa.

Su cuadro clínico no era bueno: iba deprimida y con dolor abdominal. El médico especialista diagnosticó un problema fulminante en el hígado y a los pocos días murió.

Güero (un pitbull de ocho años) tuvo una suerte similar; su propietaria lo llevó por hinchazón en el aparato reproductivo y patas traseras. Ultrasonido, placas radiográficas y estudios de laboratorio diagnosticaron cáncer letal difícil de manejar con quimioterapia.

Por tres años estas fueron las historias cotidianas en este hospital de especialidad. Un lugar que nació como resultado de una promesa electoral del ex jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera y cuya inauguración fue aplaudida por asociaciones de veterinarios y protectoras de animales que respaldaron la idea de que las mascotas debían recibir atención médica avanzada, al mismo nivel de un hospital veterinario privado, pero más económico por ser público.

Desde hace un mes, este hospital es apenas la sombra de lo que fue. El cambio de administración evidenció las problemáticas administrativas y operativas heredadas del anterior gobierno, mismas que no subsanaron en su momento y que hoy limitan su funcionamiento. Por ejemplo, no hay autorización para usar el equipo radiográfico, tampoco se cuenta con servicio avanzado de laboratorio y se carece de farmacia, por lo que sólo atiende a la mitad de los pacientes y de manera general.

EL UNIVERSAL recorrió este lugar que en 2017 recibió un distintivo de calidad y certificación por parte del Instituto Mexicano de Medicina Veterinaria y Zootecnia, y constató las problemáticas que lo convirtieron en un mero centro preventivo que da consulta general, aplica vacunas (aunque no las hay) y hace esterilizaciones. Algunos médicos accedieron a hablar, pero reservando su identidad.
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El centro veterinario llegó a dar un promedio de 250 consultas por día; hoy la cifra se redujo a una tercera parte. ARCHIVO EL UNIVERSAL
 

“Ya no ofrecemos consultas de especialidad ni realizamos cirugías, todo está suspendido hasta que el nuevo gobierno evalúe cómo funcionó el hospital sin regular ciertas actividades”, explica uno de ellos. Se refiere al área de radiología que durante tres años operó sin dosímetro, instrumento que mide la cantidad de radiación que absorbe el técnico que opera este equipo.

El caso de la farmacia es aparte, pues no era del hospital, sino un servicio externo con licitación, suspendido por problemas administrativos y precios excesivos al público; aunque también se habla de que los propietarios eran cercanos a la ex directora del hospital, Silvia Viruega.

Los médicos carecen de anestesia para realizar cirugías sencillas, por lo que operaciones avanzadas y/o casos de urgencia son rechazados por falta de medicamentos controlados. Con el laboratorio (particular) se trabajó por asignación directa y al parecer, sin regulación.

Anteriormente se daban un promedio de 250 consultas por día, hoy sólo la tercera parte, además recortaron personal de limpieza. “Atendemos consultas generales, revisamos a la mascota y recetamos.

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“Al inicio eran tantos los pacientes que trabajábamos a marchas forzadas”, relata otro veterinario. “De confirmarse que este lugar quede como hospital preventivo, yo me iría porque ya no tendría aquí el crecimiento profesional que tuve en los últimos tres años, pues muchos de los casos que llegaron significaron un gran reto”, comenta un médico.

La explicación oficial es que alguien, no saben quién ni cuándo, realizará un diagnóstico del lugar y con base en él, se planteará un nuevo modelo de trabajo que corrija las fallas de la anterior gestión.

Respecto al acoso laboral, los veterinarios confirman que se contrató personal con base en decisiones personales o recomendaciones políticas, más que por un probado respaldo académico. Subrayan que quienes se atrevieron a denunciar o cuestionar tales situaciones, fueron víctimas de sanciones administrativas injustificadas que denunciaron en la Comisión de los Derechos Humanos local.

“Aquí solía llegar mucho paciente con cáncer que requería cirugía para extirpar un tumor y enviarlo a laboratorio para hacer un diagnóstico y tratamiento oncológico preciso. Hoy esto ya no existe, enviamos a estos pacientes a su casa y recomendamos al propietario buscar un laboratorio que les realice los estudios necesarios”, dice uno de los entrevistados.

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“Me siento frustrado de no poder manejar pacientes como sabemos hacerlo, es decepcionante dar una consulta y decirle al dueño y a su mascota adiós, que le vaya bien. Estamos en incertidumbre porque los rumores de que el hospital cerrará son muy fuertes, pero nadie dice nada”, remata.

“Que se investigue”

El senador Miguel Ángel Mancera responde a las acusaciones que responsabilizan a su administración de la situación del hospital: “Desconozco si hubo o no errores, pregunten a quienes están ahí. El lugar funcionaba perfectamente, tan es así que debe de seguir trabajando porque así lo pide la comunidad”.

Sobre la estructura administrativa y manuales de operación del lugar, dijo que los elaboraron el ex secretario de Salud Armando Ahued y su equipo de colaboradores.

“No se pudo consolidar al final hasta que no se tuviera la aprobación presupuestal del área de finanzas”, precisó. Respecto a la seguridad radiológica del lugar, refirió que el dictamen fue elaborado por la empresa Blindamax México. EL UNIVERSAL habló con el director de la compañía, el ingeniero Maximino Estrada, quien confirmó que la sala de rayos X del hospital sí cuenta con un blindaje de láminas de baritado, pero también aclaró que los dosímetros nunca le fueron solicitados.

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