El mundo de las bebidas está cambiando. Cada vez más personas buscan opciones sofisticadas que no necesariamente incluyan alcohol, pero que sí ofrezcan complejidad, carácter y una experiencia completa en mesa.
Hoy en Menú, te hablamos de una de una de ellas; el sparkling tea, una categoría que llega a México con la intención de transformar la manera en que brindamos, maridamos, y celebramos.
Copenhagen Sparkling Tea, liderado por Bo Sten Hansen, desarrolló desde cero una bebida que no pretende imitar al vino ni sustituirlo. En entrevista para Menú, Bo explica: “Es un producto completamente nuevo. No es vino sin alcohol, no es sidra. Es otra cosa”.

La base está en tés de alta calidad que se trabajan como si se tratara de un vino: selección, mezcla y equilibrio. El resultado es una bebida espumosa, compleja y pensada para acompañar comida de alto nivel.
Desde el inicio, está clara su postura. “Es muy importante no compararlo con otra cosa”. La intención no es competir contra el vino ni contra la cerveza, sino ofrecer una alternativa de alta gama.
El origen del producto nació en un restaurante Michelin en Copenhague, cuando el socio fundador, y entonces head sommelier, no encontraba un vino que armonizara con un postre específico. “Empezó a infusionar tés y aquí estamos hoy”, relata Bo.
Hoy se sirve en más de 120 restaurantes Michelin en más de 50 países.
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El proceso es similar al del vino. Trabajan con distintos tipos de té: algunos herbales y minerales, otros ahumados o más dulces. En lugar de usar un solo perfil, crean una cuvée o mezcla.
“No ponemos un té muy amargo para que domine a los demás. Creamos capas finas de sabor para que la experiencia sea placentera”, explica el socio fundador.
Además, desarrollaron tres estilos de sparkling tea sin alcohol:
Esto permite maridar con distintos platillos y también adaptarse a diferentes paladares.
La versatilidad es parte de su historia. Las versiones más secas funcionan bien con mariscos y snacks iniciales. Las que tienen notas cítricas y mineralidad pueden acompañar cocinas con especias medias.
“Es impresionante cómo cambia el feedback dependiendo del país. En India lo maridan distinto que aquí en México”, comparte Bo.
En cocina francesa puede abrir o cerrar una comida, tal como lo haría un vino espumoso. En cocina mexicana, funciona especialmente con niveles medios de picante.
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Para Bo, no se trata de una tendencia pasajera;“No es un trend, es un cambio permanente en la forma de consumo”, afirman.
El crecimiento de bebidas sin alcohol a nivel global confirma que más personas buscan reducir su consumo, sin renunciar a la experiencia gastronómica. El sparkling tea entra en ese espacio premium donde la calidad y la artesanía pesan más que el contenido alcohólico.
Ya hay Sparkling tea en Ciudad de México, Guadalajara, Los Cabos y otros destinos gastronómicos clave.
“Habla por sí mismo. Para los restaurantes que buscan algo más que agua mineral, es una opción interesante y bien pensada”, señalan sus representantes.
En CDMX lo puedes encontrar en restaurantes como:
Además, exploran futuras expansiones en Riviera Maya y Oaxaca.
Aunque su esencia seguirá siendo el té de alta calidad, ya experimentan con versiones sin gas y ediciones limitadas.
“Solo lanzaremos algo si sentimos que es top quality”, aseguran. También sueñan con crear una edición ultra limitada de sparkling tea en el futuro.
Más que sustituir al vino, el sparkling tea busca complementar la mesa. Es una bebida pensada para quienes desean elegir, reducir o simplemente probar algo distinto.
“No estamos peleando con el vino ni con la cerveza. Es una categoría nueva. Es completamente diferente”, concluye Bo, y en esa diferencia está su mayor fortaleza.
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