Pierde el miedo a la olla de presión, así debes usarla

Aprende a usar la olla exprés y cocina tus platillos de forma rápida y segura

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Foto: Istock
Menú 17/09/2021 13:34 Kimberly Flores Actualizada 13:34
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Todos hemos escuchado alguna historia sobre ollas a presión que explotan sin razón, cocinas llenas de frijoles en las paredes e incluso sobre peligrosas quemaduras, pero este utensilio doméstico es un gran aliado cuando se usa de la manera correcta. 

Esta invención fue obra del científico francés llamado Denis Papin, su creación fue originalmente un proyecto presentado para ingresar a La Royal Society de Londres en 1681, la sociedad científica más antigua de Europa y probablemente, de todo el mundo. 

El digestor de vapor, como el físico la nombró, no tuvo el impacto que él esperaba, por lo que el invento se retomó hasta el año de 1919 cuando José Alix Martínez lo patentó y comenzó a comercializarlo. 

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Foto: IG @laferreteria.shop

La innovación de la cocina a presión representó un gran avance, pues los tiempos de cocción de múltiples alimentos se acortó significativamente, esto a su vez, redujo el uso de recursos como carbón o gas comparado con la cocina convencional. 

Hoy en día, existen diferentes opciones en ollas de presión en cuanto a materiales, formas, tamaños, acabados, diseño y tecnología, sin embargo, los principios básicos y su funcionamiento suelen ser los mismos. 

Esta guía no reemplaza la lectura del manual de uso de tu olla exprés, pero puede ayudarte a comprender de mejor manera los complicados procedimientos que en él se describen. 

¿Por qué se cocina más rápido en olla a presión?

La olla exprés cuenta con empaques (gomas) que permiten que se logre un cierre hermético, así dentro del recipiente, la temperatura de los líquidos se eleva hasta ebullir. 

En el interior, a diferencia de las ollas convencionales, el punto de ebullición se ubica por encima de los 100° centígrados, pues la presión es más alta que la atmosférica. 

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Foto: Istock

Al hervir, el agua produce vapor, mismo que no puede escapar, ejerciendo cada vez más presión sobre el agua y los alimentos.

Debido a estos dos factores de presión y alta temperatura, el tiempo de cocción se reduce y se obtienen productos cocinados de manera uniforme y más rápida. 


Antes de comenzar

Primero, es necesario verificar que se cuenta con todas las piezas necesarias y que están en buen estado. Los cuatro componentes básicos son la olla, que no debe tener cuarteaduras o perforaciones.

La tapa, que tiene dos indicadores, una válvula que se levanta para indicar que la presión se ha elevado y una especie de chimenea por la que se expulsa el vapor. 

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Foto: IG @laferreteria.shop

Por debajo de la tapa, debe encontrarse el tercer elemento, un empaque o aro de goma que ayuda a que la tapa embone perfectamente con la olla y se logre el cierre hermético. No debe estar roto o desgastado, ya que podría perderse el sello y en el mejor de los casos, derramarse. 

El cuarto, es el regulador de presión, una especie de pequeña tapa que se coloca sobre la chimenea y permite que el vapor escape lentamente cuando se llega al punto adecuado en el interior. 

Algunos modelos tienen el regulador integrado en la tapa, por eso es importante que ubiques estos cuatro componentes antes de usar la olla por primera vez. 


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Foto: @laferreteria.shop


¿Cómo se usa?

Se deben colocar los alimentos en el interior con suficiente cantidad de agua para la cocción, sin rebasar ¾ de la altura de la olla o la marca establecida por el fabricante. 

Ya con los ingredientes en el interior, cerrar con la tapa y asegurarse de que el mango coincida, la olla puede tener marcas para indicar si está cerrada de manera correcta. 

Poner la olla al fuego, colocar sobre la chimenea el regulador de presión y esperar a que llegue a la temperatura ideal. Es normal que ciertas ollas produzcan ruido a medida que el vapor sale. 

Una vez que se logra la presión y temperatura necesaria, la válvula ubicada en la tapa se levanta, a partir de ese momento debe contarse el tiempo deseado para la cocción. 

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Foto: IG @lacormenaje

Ya que transcurrió el tiempo de cocción, se debe apagar el fuego y dejar enfriar por sí sola la olla. No debe quitarse la tapa hasta que la válvula de la tapa haya bajado por completo y no salga más vapor por la chimenea. 

Hay que retirar la tapa con cuidado, en el interior aún hay vapor y líquido caliente que puede quemar fácilmente. 

Listo, ya tienes las bases para preparar tus comidas ahorrando gas, tiempo y esfuerzo. 

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