La Huaca Pucllana es un testimonio arqueológico de la cultura Lima, que habitó la costa del Pacífico andino entre los años 200 y 700 d.C, y que da nombre a la capital de Perú.
Hasta 1981, los vecinos del barrio desconocían que ese montículo de tierra de 23 metros de altura, empleado hasta entonces como tiradero de basura, era la “Gran pirámide” que fortificó un sitio ritual construido incesantemente a lo largo de 200 años.
Redacción
La cultura Lima se distinguió de todo el mundo prehispánico por su estilo arquitectónico totalmente manual y pensado para la prevención sísmica. También la “Gran pirámide” fue erigida en sus 450 metros de largo por 250 de ancho bajo esta proeza de la ingeniería, con ensambles verticales ausentes de la argamasa de barro.
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El Ministerio de Cultura y algunas universidades del extranjero, además de los ingresos económicos por las visitas a las zonas patrimoniales, financian a cuentagotas los trabajos de rescate.
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Dentro del complejo, considerado como un centro netamente religioso, a unos metros de la estructura mayor, se construyó un restaurante de comida peruana gourmet que ayuda a financiar los trabajos arqueológicos.