Monterrey.— Entre la noche del miércoles y la madrugada del jueves, el incendio forestal que desde el 15 de marzo se registra en la sierra de Santiago se avivó por rachas de viento, lo que provocó que mil 100 habitantes de 15 comunidades fueran desalojados.
Además, el siniestro pasó entre miércoles a jueves de dos mil 800 a ocho mil hectáreas consumidas, al presentarse una noche con ráfagas de viento que llegaron hasta los 90 kilómetros por hora.
Durante el miércoles, cientos de brigadistas de instituciones y dependencias federales, estatales y municipales, que estaban concentrados y se desplegaron desde el centro de operaciones de Laguna de Sánchez, tuvieron que replegarse por razones de seguridad, ya que los fuertes vientos impidieron realizar el trabajo tanto por tierra como por aire.
Ante el avance de las llamas y las densas nubes de humo empujadas por el viento con dirección al oriente, los brigadistas no pudieron dormir ni descansar, tuvieron que actuar con premura, para ponerse a salvo y llevar a buen resguardo a mil 100 habitantes de 14 comunidades asentadas en la sierra.
Algunos evacuados se refugiaron en el hotel Cola de Caballo, otros se resguardaron con familiares fuera de la zona de riesgo. Los mismos responsables del operativo contra el incendio tuvieron que abandonar su centro de operaciones en Laguna de Sánchez y habilitaron otro en la parte baja de la montaña, en la Cola de Caballo.
La situación se presentó dramática durante horas de la madrugada y al amanecer, debido a la persistencia del viento.
Algunos lugareños pretendían sofocar las llamas utilizando ramas, pero tenían que replegarse por el calor y el humo, según videos compartidos en redes sociales sobre lo acontecido presuntamente en Laguna de Sánchez.
El fuego en la sierra de Santiago se ha visto favorecido por las fuertes rachas de viento, falta de lluvias durante varios meses, y la abundancia de material combustible acumulado en la zona, entre pasto, hierba, arbustos secos y hojarasca, derivado de las fuertes heladas que se registraron en febrero, con temperaturas inferiores a los 10 grados centígrados en las partes montañosas.
Similares condiciones se presentan en la mancha urbana del área metropolitana de Monterrey, propiciándose la proliferación de incendios en predios baldíos, que luego se propagan hacia viviendas o empresas, complicándose la atención.
El siniestro en la otra entidad
En Coahuila, en el municipio de Arteaga, en lo que les toca del incendio, la Secretaría del Medio Ambiente estatal reportó anoche un avance de 55% en el control y 30% en la liquidación.
Señaló que las rachas de viento de 25 kilómetros por hora, así como una baja humedad, han dificultado las labores para acabar con las llamas que han consumido un estimado de tres mil 200 hectáreas hasta el momento.
De la misma manera, reportó que en la Sierra Zapalinamé, el incendio que sucedía ahí tiene 95% de control y 90% de liquidación, con un aproximado de 366 hectáreas afectadas.
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