Guadalajara.— Al menos 20 estados del país han visto pasar en estos días a miles de en su ruta hacia Estados Unidos, en una movilización que desde hace casi un mes tiene saturados los albergues en las fronteras sur y norte.

Ante este escenario, Tonatiuh Guillén, académico y excomisionado del Instituto Nacional de Migración (INM), señaló que desde 2022 el flujo de personas en tránsito por el país ha sido inusual y consideró que más que una crisis migratoria, en el país hay una crisis de refugio.

“Hubo un descenso al inicio del año 2023, pero ya volvió a crecer. Entonces, lo que podemos concluir es que el flujo de 2022 y 2023 en realidad no se ha detenido, sigue en expansión; en el corto plazo no creo que tengamos descensos porque las crisis que generan estos desplazamientos, tan poderosas en los lugares de origen, está provocando una movilidad sin precedente”, expuso.

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Sin embargo, insistió en que es importante saber que el perfil social de esta migración ha cambiado.

“Ahora, sobre todo, se trata de personas con perfil de refugio y eso obliga a que tengamos que clasificar bien el escenario como una crisis de refugio, no es de migrantes en general, es de refugiados, y por lo mismo la reacción a la que está obligado el Estado mexicano es en función de este perfil y debe atenderse con el marco internacional con el que México tiene compromiso, con lo que marca la Constitución, con lo que marca la Ley de Refugio, y la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar), debiera ser la institución que lidere la atención de esta problemática”, señaló.

Cien mil refugiados en 2023

Eunice Rendón, coordinadora de Agenda Migrante, coincidió en esto y señaló que hace unos años las solicitudes de refugio no rebasaban los 7 mil casos anuales, pero ahora sobrepasan los 100 mil.

“Este 2023 podría ser el año de mayor solicitud de refugio, pero ¿qué es lo que pasa con el refugio? Pues la gente está desesperada, los procesos están durando mucho más de lo que deberían durar por ley, que son tres meses, entonces la gente se queda ahí varada”, dijo.

Aseguró que además mucha gente ya no viaja sola, sino con toda la familia porque escapan de la violencia en sus sitios de origen.

Explicó que esta concentración de migrantes de manera desordenada ha generando animadversión en las comunidades que los reciben, “y eso va en deterioro de las personas en movilidad”.

No es crisis  de migrantes, es de refugiados:  Guillén
No es crisis de migrantes, es de refugiados: Guillén

Los datos de la Comar indican que en una década las solicitudes de refugio se han incrementado de manera exponencial, especialmente en los últimos tres años, pues mientras que en 2013 se recibieron sólo mil 296 solicitudes, para 2018 el número ya alcanzaba 29 mil 572 solicitudes y en 2021 el número se disparó hasta llegar a la cifra récord de 129 mil 768; 2022 cerró con 118 mil 570 solicitudes y hasta agosto de este año suman 99 mil 881 solicitudes.

En total, de 2013 a 2023, México ha recibido 519 mil 300 solicitudes de refugio por parte de extranjeros, principalmente provenientes de Honduras, Cuba, Venezuela, El Salvador, Haití, Guatemala y Nicaragua; sin embargo, sólo ha resuelto 163 mil 405 casos, reconociendo como refugiados a 106 mil 266 personas, otorgando medidas de protección complementaria a 9 mil 844 más y rechazando 47 mil 295 casos.

“Falta una buena política migratoria tanto en México como en Estados Unidos, se ha venido presionando a México mucho en el restringir su política, en hacerla más de securitización [seguridad] y militarización. De cara a las elecciones en ambos países, yo creo que esto no va a mejorar; sin embargo, creo que estamos equivocando la misión, es decir, lo que realmente ayudaría es contar con un modelo que sea ordenado, seguro y productivo”, afirmó Rendón.

Manifestó que con las nuevas exigencias del nearshoring se podría aprovechar la experiencia de muchos migrantes para colocarlos en puestos de trabajo y poner en marcha un modelo más inteligente.

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“Ahí está el ejemplo del ACNUR [Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados] que incluyó a 30 mil refugiados en un programa, de la mano con el gobierno mexicano, y a esos migrantes les ayudó a encontrar un trabajo, abrir una cuenta de banco, hacer sus papeles ante el SAT, ¿y qué es lo que ha pasado?, que esos refugiados han pagado en un año 170 millones de pesos, creo que significa cuatro o cinco veces el presupuesto de la Comar”, apuntó.

Guillén recordó que en el actual contexto migratorio, México aporta una tercera parte de las personas en la frontera norte para tratar de cruzar a Estados Unidos.

“Pareciera que la problemática sólo es de extranjeros, pero no. México tiene responsabilidad”, puntualizó el experto.

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