Los decesos ocultos en el Istmo de Tehuantepec

Autoridades de Unión Hidalgo, Salina Cruz y Juchitán confirman un subregistro de casi 100% en las muertes, respecto a datos de SSO

Los decesos ocultos en el Istmo de Tehuantepec
El aumento de sepulturas, desde la última semana de junio hasta la primera quincena de julio, obligó a las autoridades del Istmo a aplicar estrategias drásticas para contener los contagios de Covid. Foto: ROSELIA CHACA. EL UNIVERSAL
Estados 02/08/2020 05:02 Actualizada 05:39

Juchitán de Zaragoza, Oax.- La pandemia de Covid-19 avanzó de manera silenciosa en el Istmo de Tehuantepec. Mientras las cifras de fallecidos y contagios confirmados apenas se movían en los primeros meses de la emergencia, abonando a la incredulidad de la población, las muertes de gente con los síntomas del virus, pero que no se realizó la prueba, se fueron acumulando.

Al menos así lo señalan autoridades de Unión Hidalgo, Salina Cruz y Juchitán, quienes confirman la existencia de un subregistro de casi 100% en los decesos, respecto a datos oficiales de los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO).

Según datos de la dependencia, en el Istmo se acumulan 150 fallecidos por Covid-19 en los 48 municipios de la región, desde abril, cuando se presentó el primer caso y la primera muerte en Juchitán; en contraste, en un recuento realizado por EL UNIVERSAL se encontró que sólo en Unión Hidalgo, Salina Cruz y Juchitán se contabilizan 297 fallecidos con sospecha del virus en los últimos tres meses.

Dicho recuento se construyó a partir de las cifras de los gobiernos municipales, desde sus regidurías de panteones. Y fue el incremento de sepulturas, desde la última semana de junio hasta la primera quincena de julio, lo que obligó a las autoridades a implementar estrategias drásticas, y al gobierno estatal, a declarar la región en foco rojo para contener los contagios.

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Unión Hidalgo

El 9 de junio, Antonio envió sus condolencias vía WhatsApp a Mariano, su amigo de toda la vida, pues su hermano Alejandro había muerto por Covid-19 en el pueblo de Unión Hidalgo, según le confirmó.

A pesar del diagnóstico, la familia de Alejandro invitó al velorio y al sepelio por los altavoces del pueblo; se resistían a acatar las recomendaciones sanitarias.

Fue precisamente en junio cuando el gobierno municipal observó un aumento atípico de muertes.

César Carrasco Vicente, presidente municipal de Unión Hidalgo, reconoce que esta población zapoteca no queda fuera de los subregistros de muertes. Sobre todo porque hay un sector que se niega a aceptar la existencia del mismo [coronavirus] y se resiste a acudir a los hospitales.

Es por ello que cuando un paciente no vencía la enfermedad, su muerte no se contabilizaba de manera oficial en ningún lado, así que tener los datos de las ocupaciones en los panteones les dio un acercamiento más real.

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De manera oficial, los SSO registran en Unión Hidalgo sólo tres fallecimientos y 15 casos de Covid-19, pero la autoridad calcula que podrían ser 50 positivos.

Sobre las defunciones, en mayo, junio y julio han fallecido 35 personas; la mayoría por complicaciones respiratorias y algunas por paros cardiacos, de acuerdo con sus certificados de defunción.

Salina Cruz

Parar la vida de una ciudad portuaria es una labor casi imposible. Así lo ha dicho Juan Carlos Atecas Altamirano, alcalde de Salina Cruz, el municipio que, según los SSO, concentra el mayor número de muertes y contagios de coronavirus en el Istmo, con 317 casos y 55 defunciones.

A esas cifras hay que sumar 30 fallecimientos con sospechas o síntomas de Covid-19 sepultados en el panteón municipal.

Se trata de pacientes que murieron en sus casas y que fueron enterrados sin realizarse la prueba, sin diagnóstico y sin certificado de defunción. Con esta “cifra negra” suman 85 los fallecimientos desde que comenzó la contingencia.

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La situación del puerto llegó a tal grado que se saturó el panteón municipal, lo que obligó a las autoridades a acondicionar uno nuevo, donde desde la semana pasada comenzaron a ser ocupadas las tumbas.

Juchitán

Cuando esta ciudad se convirtió en el epicentro de la pandemia en el Istmo, no lo hizo por los datos oficiales de los SSO, que apenas reportan 162 casos positivos y 29 fallecidos.

La emergencia en el reino zapoteca comenzó cuando el subregistro de las muertes, y la necesidad diaria de cavar cada vez más tumbas fue tan escandalosa que no había cómo ocultarlo.

Según las autoridades municipales, al día se llegó a sepultar hasta a nueve personas, cuando no pasaban de cuatro al mes antes de la emergencia. A toda esa muerte se sumaron los brotes en mercados y en el Hospital General Macedonio Benítez Fuentes.

De acuerdo con los datos de la Regiduría de Panteones, del 26 de junio al 30 de julio suman 177 personas sepultadas, de las cuales 130 están relacionadas con el virus; según los SSO, son 31.

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En un informe virtual, el edil Emilio Montero dio a conocer que 50 fueron por Covid-19; 12, por sospechas de la enfermedad; 23, por infarto; 14, por deficiencia respiratoria, y siete, por diabetes. Además, 24 personas fueron sepultadas sin datos sobre la causa de muerte, por lo que se consideran inhumaciones clandestinas.

Aun cuando el número bajó la última semana, el 29 y 30 de julio la muerte regresó con furia, pues en dos días fallecieron 16 personas.

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