Huyen del asedio de grupo criminal en Guerrero

Unas 300 personas de comunidades serranas viven ahora en cerros

Huyen del asedio de grupo criminal en Guerrero
Las casas de los pobladores de las comunidades asediadas quedaron en el total abandono. Foto: Especial.
Estados 09/07/2021 03:07 Arturo de Dios Palma / Corresponsal Actualizada 03:10
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Chilpancingo.— Pobladores de por lo menos 10 comunidades serranas de Zihuatanejo, en la Costa Grande de Guerrero, denunciaron que desde hace tres meses unas 300 personas se desplazaron porque una organización criminal los está atacando a balazos, los extorsiona, les roba su ganado e incluso se ha robado a algunas mujeres.

Los pobladores acusaron al grupo denominado Los Cornudos, que desde hace unos tres años los acosa, lo que en los últimos meses se intensificó, por lo que tuvieron que huir.

Desde que salieron de su comunidad han exigido ayuda al gobierno federal y al de Guerrero, sin ninguna respuesta, acusaron.

“Ahorita estamos viviendo en los cerros, en lonas amarradas en palos”, denunció un poblador que por temor pidió omitir su nombre.

Contó que en mayo unos 50 hombres armados llegaron a las comunidades de Mamey, Arroyo Seco, Pie de la Cuesta, El Zapotillo, Vaso del Burro, La Vainilla, La Soledad, El Abrojal, Piedras Rodadas y Puertecitos, quienes forman parte de la organización criminal de Los Cornudos, encabezados por Flavio Delgado Cruz y su hijo Marco Delgado.

El poblador describió que desde que llegaron los armados son víctimas de extorsión, pues les exigen de 10 mil hasta 15 mil pesos mensualmente. “Les pedían dinero hasta a los ancianos; lo poco que tenían se los quitaban”. 

En la irrupción, los sujetos les robaron sus animales, desde vacas hasta gallinas, e incluso les quitaron sus celulares para que no pudieran comunicarse. Después de las extorsiones y los robos, continuó el poblador, comenzaron los ataques armados.

“Tuvimos que salir. Ahora en esos pueblos no hay nadie, son fantasmas, sólo quedaron las marcas de los balazos”, contó.

Ahora, unas 70 familias, que suman unas 300 personas, viven en los cerros cercanos, bajo chozas de lonas de plástico amarradas en palos.

El poblador afirmó que enviaron oficios al presidente Andrés Manuel López Obrador, al subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, al gobernador Héctor Astudillo Flores y a la presidenta de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Rosario Piedra Ibarra, pero no han tenido respuesta alguna.

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