
Mientras Salma Hayek compartió saludos con sus compañeros de comunidad y aprovechó el micrófono para anunciar la segunda entrega de Como agua para chocolate, serie que produce, la presidenta Claudia Sheinbaum no dejó de atender solicitudes para tomarse fotos con miembros de la comunidad cinematográfica
Salma, la veracruzana que poco se deja ver en México de manera profesional, fue la invitada de lujo para la presentación de incentivos federales que buscan incrementar la producción de películas y series mexicanas, además de intentar atraer rodajes extranjeros.
La actriz llegó a Palacio Nacional sin dormir y se notaba. Durante todo el evento, que comenzó Claudia Curiel de Icaza, titular de la Secretaría de Cultura, mantuvo su mirada al frente y al menos en un par de veces, de manera disimulada, se tocó los ojos en un clásico ademán de cansancio.

Pero tan pronto le tocó pararse en el micrófono, su rostro serio se transformó. Como ha hecho cada día en que tiene llamado a un rodaje y debe dejar todo atrás para entrar en personaje y dominar la escena. Aquí no fue un papel, sino un mensaje que para muchos ahí salió del corazón.
“Me fascinó verla vulnerable, chida, nerviosa, seria, reconociendo a su comunidad, me puse chinita”, dijo su colega Dolores Heredia, una de las más felices con la presencia de la jarocha, una vez acabado el evento.
Justo cuando las cámaras oficiales se apagaron en el salón Tesorería y todos se levantaron, Salma no desperdició ni un minuto. Conversó con Irene Azuela y Arcelia Ramírez y saludó a María Rojo.
“Está aquí toda mi comunidad de la gente con la que empecé, que me inspiró, que me enseñó y con la que sigo trabajando”, había dicho la actriz nominada al Oscar, por Frida.
La otra estrella
A unos pasos de ella, Sheinbaum Pardo también era una estrella. Si minutos antes Salma la había calificado como una presidenta que jamás había tenido México, cineastas confirmaron su popularidad.
Los productores Alejandro Springall e Issa Guerra, por ejemplo, hicieron fila para tomarse foto con ella.
“¿En qué país pasa eso, que gente famosa quiere tomarse fotos con un político?”, soltó un elemento de seguridad del lugar.
“Que todo mundo quisiera ir de grupi a hacerse su foto, qué chido”, consideró por su parte Heredia.
Jesús Ochoa y María Rojo se acercaron a la zona de prensa que gritó varias veces el nombre de Salma para ver si lograba su atención.
Luis Mandoki, Adriana Paz, Úrsula Pruneda, Julieta Egurrola y Johanna Murillo, José María Yazpik, Darío Yazbek y Eugenio Caballero fueron algunos asistentes.
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