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Toronto.— Joe es un joven solitario. No tiene pareja y su entorno lo componen Mae y Sam Barber (Kristen Hager y Kristoffer Pohala), sus amigos. Hasta aquí parece un tipo normal, simplemente solitario, salvo porque es bastante hábil creando programas computacionales. Él y Sam pertenecen a la CIA y dentro de poco sus vidas cambiarán definitivamente.

Una mañana le avisan que usaron uno de sus programas para encontrar sospechosos de terrorismo, y que estaban a punto de matar a un saudí que se dirigía a un estadio. Joe duda ¿y si la CIA se equivoca? ¿Si es una persona normal con el simple error de ser de Arabia Saudita? Poco después comprueban que sí, el joven planeaba un atentado pero no con bombas, sino con algo más escabroso: una plaga que en pocos días habría matado a los 80 mil.

¿Quién ordenó eso? ¿Con qué motivo? Rápidamente Joe hace conjeturas y encuentra la punta del iceberg: las grandes farmacéuticas y vacunas acumuladas. Acto seguido, matan a todos sus colegas de la CIA pero él escapa.

Así comienza Condor, serie de dos temporadas que tendrá dentro de su elenco a Brendan Fraser, Mira Sorvino, Leem Lubany y William Hurt.

Desde los estudios de grabación, donde actualmente se rueda la segunda temporada de la serie, los actores cuentan su experiencia con la primera parte que se estrenó este 31 de mayo por Fox Premium Series.

El escenario. El lugar es enorme y frío. Hace mal clima en Toronto y los actores corren a sus abrigos en cuanto cortan las escenas que por muy pequeñas que sean, se repiten por lo menos cinco veces.

Mientras que en uno de los sets los actores hacen las escenas de la segunda temporada, en otro, un equipo de la producción hace túneles y casas que en pantalla parecerán reales, pero que son de materiales ligeros. Hay árboles, paisajes de día y de noche corredizos que son los que se ven desde el interior de las casas como si fueran de verdad.

Cuando acaba sus escenas, Max Irons, sonriente, habla acerca de Joe Turner, ese joven al que da vida y describe como conflictuado por su trabajo, pero con algo muy claro: su deseo por ser una buena persona.

“En la primera temporada la gente verá la transición del joven muy idealista al realista, incluso al inicio de la historia, Joe está incómodo con el hecho de estar inmiscuido en la CIA y saber que este aparato es responsable de cosas que han ocurrido en el siglo XXI”, dice a EL UNIVERSAL.

Aunque esta historia fue escrita en 1974 (basada en la novela Six Days of the Condor, de James Grady), varios sentimientos que habitan en ella son más actuales que nunca. No se trata de negar que existan ataques terroristas o grandes conspiraciones, pero también hay un gran pánico o paranoia de ser atacados por cierto tipo de perfiles, como el del árabe, y es justo eso lo que hace que el personaje de Joe tenga tantas dudas.

“Me siento como Joe porque es muy fácil ver el terrorismo como estos fanáticos religiosos que hablan idiomas que no entendemos y que podrían matarnos, pero también podríamos ver la política externa, tal vez hemos hecho cosas como países que no agradan a otras personas, y si queremos cambiar esa reputación hay que cambiar lo que hacemos”.

La forma. Andrew McCarthy, uno de los tres directores de la historia, señala que el hecho de hacerla ahora tiene que ver con los tiempos que estamos viviendo. Sobre el pánico que existe en la sociedad estadounidense respecto a este tipo de temas, señaló.

“América es un lugar de miedos, nosotros tomamos un montón de decisiones basadas en el miedo, las decisiones más críticas están basadas en él, en un miedo exacerbado”, dice.

Agrega que para él hacer este tipo de proyectos es interesante porque le gustan las historias de espías, de verdades a medias, de cosas y también de soledades.

“Esta historia habla de la soledad, porque incluso aunque hay quienes se supone que se aman unos a otrospero están manteniendo secretos”.

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