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Mariaca Semprún viste de negro, acaba de hacer una revisión en la que ella personificó a la emblemática Édith Piaf. Entonces, cuando todo parece haberse visto, sale un mariachi.

Sonó “La Foule” (con un sonido inconfundible que recuerda al tema “Que nadie sepa mi sufrir” de la Sonora Dinamita). La misma canción que muchos bailan fue en realidad un éxito de la artista francesa de 1957.

Había pasado aproximadamente una hora y media del espectáculo de la actriz venezolana, que recrea la vida de Édith Piaf iniciando por su vejez para después hacer un recorrido de su vida desde la juventud, incluida su época dorada, que la convirtió en una de las cantantes más importantes del mundo.

Minutos antes, el ambiente se percibía como una mezcla de admiración y nostalgia, la interpretación de Semprún dejó a más de uno boquiabierto luego de interpretar temas como “Los amantes de París”, “Himno al amor” y “La vie rose”, quizá uno de los temas más emblemáticos compuesto por la francesa.

Si bien en abril de 2018 el espectáculo Piaf, voz y delirio ya se había presentado en el teatro Molière, en esta ocasión casi todas las 2 mil 200 butacas del Centro Cultural Teatro I estaban llenas.

Al abrirse el telón, en torno a las 21:15 horas del jueves, Mariaca interpreta a Piaf en el teatro Olympia, de París, en cuyo momento la francesa requirió morfina para poder presentar su espectáculo.

La historia da enseguida un cambio brusco y sitúa al espectador en la Piaf joven, antes de conocer su éxito. Desde ahí se desarrolla el recorrido de la vida de Piaf, escrita por el también periodista venezolano Leonardo Padrón, quien desde 2016 estrenó en su país esta obra.

Durante una hora y media, y en dos actos, la puesta en escena hace un viaje por los dolores de Piaf y en un recorrido íntimo de pronto se observa a la cantante francesa en la sala de su casa, bebiendo con sus amigos, lamentándose en un camerino o llena de ilusiones por uno de sus amantes, entre otros momentos de la vida de la cantante, que nació en París en 1915 y falleció en 1963.

Sorprende su éxito. Tres años después de concebir Piaf, voz y delirio, su creador Leonardo Padrón considera que significa un paradigma en su país, Venezuela, pues ha roto fronteras, lo cual lo sigue sorprendiendo.

“Euforia es una palabra que se parece bastante a lo que podemos sentir con lo que nos está pasando con esta obra que ya lleva más de 50 mil espectadores y hemos estado por cuatro países distintos”, comentó el dramaturgo en la premier.

Al principio de la obra, la joven Piaf, interpretada por la actriz y cantante venezolana, canta el himno de Francia y expresa:

“‘La Marsellesa’ es la primera canción que me aprendí”, este y otros 17 temas más acompañan la obra, todos son interpretados por una orquesta en vivo dirigida por el músico Hildemaro Álvarez”.

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