Muchos de los mejores puestos de garnachas de la Ciudad de México no tienen nombre. Uno los llama como quiere: los de doña Clara, los de la esquina, los que están frente al metro tal y de mil formas más. Para El Capi, uno de los mejores puestos de taquitos de canasta está muy cerca de las instalaciones de Azteca, “Son los ya famosos tacos de canasta de la camioneta”, dice a QUÉ HACER, pero en realidad, los responsables del lugar los llaman “Los tacos de la Pirámide”.

Con la misma mano con la sostiene sus taquitos, El Capi también sostiene entre un refresco, claro, de dieta, porque hay que cuidar la figura. Para el comediante, las garnachas son parte fundamental y más cuando se vive a prisa, como la mayoría de los casi 22 millones de habitantes de esta ciudad. Aunque entre semana intenta cuidarse un poco por aquello de que la televisión engorda y de que sus seguidores luego no pierden oportunidad de recordárselo, el fin de semana sí se deja ir.

De acuerdo a nuestros ancestros, los dioses nos hicieron de maíz y por eso no es raro que este sea el ingrediente básico de ...todo: tacos, tamales, quesadillas y garnachas, ese alimento frito que puede llevar queso, frijoles, nopales etc. En el resto del país las garnachas y comida callejera con base de maíz es muy diferente, como en el natal Aguascalientes del Capi, donde hizo la prepa y la universidad gracias a su esfuerzo pero también a estos alimentos.

“Había un local que estaba muy pegado a la Universidad, pedíamos tacos de bistec y de pastor pegados a la reja, básicamente allí se hicieron millonarios, se aprovechaban de nuestra mesada”, dijo sonriendo. En la CDMX, la mayoría de productos hechos de maíz pasan por el aceite, lo que hace que tengan un toque distinto y claro, sabroso.

Daniel Méndez, uno de los trabajadores de La Pirámide, contó que el negocio comenzó hace 40 años, primero en bicicleta y ahora en una camioneta que se detiene en en ese lugar. Antes estaban por Perisur pero hace 19 años llegaron allí. Dice que muchos famosos van a comer sus tacos de canasta, entre ellos Sergio Sepúlveda, el fallecido Paco Stanley, entre muchos.

Los taquitos cuestan nueve pesos y el refresco alrededor de 16, por lo que la comida sale en menos de 100 pesos.

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