Caifanes ruge por el milagro de Costa Rica

Saúl Hernández alabó en concierto la defensa del medio ambiente del país

Caifanes ruge por el milagro de Costa Rica
La banda conquistó a unos 7 mil costarricenses en el Estadio Nacional. Fotos: JOSÉ MELÉNDEZ. EL UNIVERSAL
Espectáculos 24/02/2020 03:06 José Meléndez / corresponsal Actualizada 05:28
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San José.— Para narrarlo en términos muy latinoamericanos, Caifanes la sacó del estadio.

La banda mexicana de rock conquistó anoche a unos 7 mil costarricenses, mexicanos y a ciudadanos de otros países de América Latina y el Caribe que acudieron a un concierto en el Estadio Nacional.

Los músicos mexicanos Saúl Hernández, Alfonso André, Diego Herrera, Marco Rentería y Rodrigo Baills sacudieron el sector oeste de la capital costarricense con una exhibición de sus éxitos históricos o recientes.

En punto a las 20:02 horas locales (mismo tiempo del centro de México), los cuatro subieron al escenario y, en una cadencia contagiosa, empezaron a recibir la aclamación del público, jubiloso y saltarín, gritón y agradecido.

Caifanes rompió concierto con “Los dioses ocultos”. El auditorio respondió emotivo al mensaje de luz y de decisión total contenido en la pieza, despedida con aplausos y entonada en un coro multitudinario.

La banda brincó a “Para que no digas que no pienso en ti”. Las luces alumbraron intermitentemente a los cinco.

El trío inicial cerró con “Viento”, oportuna canción en una noche a ratos de frío, pero calurosa por unos Caifanes entregados a mujeres y hombres colocados en hileras de sillas y de las plateas de un estadio que vibró sin cesar.

“Es un placer, es un honor estar en este país”, dijo Saúl, en un primer mensaje de salutación acogido con algarabía.

Es un país “tan verde”, tan puro”, destacó, y el agradecimiento fue expresado con aplausos.

“El aplauso es para ti, raza, y no para Caifanes”, soltó.

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En otro momento reconoció al bajista Marco Rentería. Fue entonces cuando explicó que el músico Sabo Romo fue sometido este mes a una cirugía y Rentería accedió a la invitación para reemplazarle de urgencia.

“Gracias a Dios está bien”, contó, sereno sobre Sabo.

Después llegó la canción “Nubes”. La noche capitalina apenas dejó ver algunas luces en el firmamento. Saúl relató al concluir esa interpretación que la banda está realizando lo que describió como una “gira muy bendecida”.

De seguido, el músico se concentró en destacar la decisión de Costa Rica, como sociedad, de luchar por la preservación de la naturaleza, por la defensa del medio ambiente y por la convivencia sana entre seres humanos en armonía con su entorno.

Caifanes en Costa Rica hace “historia”, garantizó.

“Hermoso estar aquí. Es como un sueño, como un milagro”, proclamó Hernández.

Tampoco dudó en acudir a múltiples conceptos para argumentar sus loas. Costa Rica, detalló Saúl, es “un país ejemplo en el mundo”, porque comprendió que “el ser humano responde a las necesidades ecológicas”.

“Hermoso país que es Costa Rica”, recalcó, emocionado.

Por eso, abogó para que llegue el día en que se entienda que “desde un gusano hasta una ballena” son importantes.

¿Y la música? Por unos 117 minutos, Caifanes se prodigó en satisfacer con su abundante repertorio que forjó tras nacer en 1987: anoche en Costa Rica, con esa colección… la sacó del estadio.

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