
En el marco de sus 50 años de trayectoria, Morris Gilbert pide, a aquellas personas que le solicitan cortesías para sus obras, dejar de hacerlo, debido a que es equiparable a pedirle a un profesionista que no cobre por su trabajo.
A través de su cuenta de X, el productor teatral dedicó un post para expresar su inconformidad al hecho de que se normalice el hábito de los espectadores a buscar boletos gratis para una puesta en escena.
"Oigan amigos que me leen, necesito, por favor, que deje todo el mundo de pedirnos cortesías para ver nuestras obras", comenzó.
El productor argumentó que, a la fecha, el teatro sigue atravesando tiempos aciagos, pues es una profesión y disciplina muy mal remunerada y que, además, no retribuye económicamente como ocurre con otras manifestaciones de arte, como es el caso del cine o la música, por lo que el esfuerzo que supone realizar una obra de teatro no debe (ni puede) regalarse.
"No sé por qué no acaba de entender la gente que los que hacemos teatro, vivimos del teatro, es nuestra profesión; pedirnos los boletos regalados es tanto como pedir nuestros trabajos regalados y, entonces, ¿de qué vivimos? y ¿con qué hacemos más teatro?, por favor, no nos pidan cortesías", reflexionó.
Hace sólo unos días, Gilbert estuvo como invitado en Imagen Radio y, ahí, explicó que, tuvieron que pasar dos décadas, desde que debutó como productor, para que pudiera dedicarse íntegramente al teatro pues, antes, para solventarse, siguió trabajando en el negocio familiar de sus progenitores.
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"Trabajaba yo como burro porque, por supuesto, vivir del teatro, es dificilísimo, entonces -durante 20 años- tuve un negocio con mis padres, donde trabajaba con ellos, un negocio de uniformes escolares que eran muy famosos -en ciertos círculos escolares-, "Uniformes Gilbert", yo lo que ganaba en los uniformes, lo perdía en el teatro, durante muchos años, entonces trabajábamos, trabajábamos, y yo agarraba las utilidades y las perdía en la siguiente obra; mis padres me querían matar, decían ´¿qué hacemos con este loco?´, no me podían controlar, hasta que se revirtió el asunto y ya empecé a ganar dinero en el teatro, al fin de cuentas, fue una buena inversión", expresó.
melc
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