, el del canal "elGourmet", atravesó un , tras la falla multiorgánica que padeció mientras subía el volcán Lanín; ahora, el empresario culinario cuenta con sólo el 20 por ciento de rendimiento físico con que contaba antes de que tuvieran lugar los hechos.

En una entrevista con "La Nación", Petersen, mejor conocido por los programas "Maestros del asado", Los Petersen, pastas y pizzas", "Los Petersen en México" y "Pollos y hermanos", habla -por primera vez-, después de dejar el hospital.

Con motivo de que se encuentra, paulatinamente, reanudando sus actividades. el chef argentino habla del episodio que cambió su vida de un momento a otro cuando, en diciembre del año pasado, se dignaba a subir el volcán Lanín, ubicado entre la frontera de Chile y Argentina.

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Esta actividad formó parte de uno de sus objetivos más personales, no sólo por su constancia atlética, sino porque representaba una conexión con su espiritualidad, en la cual había invertido horas de reflexión y cuidado, desde que uno de sus colegas -German Torres (QEPD)- más cercanos falleció.

La pérdida de su amigo y socio produjo que, meses antes de emprender la hazaña, el chef se aislara de la vida social, motivo por el que, al percatarse de que, así como él, sería un número incalculable, para la inmediatez de sus ojos, de personas las que también escalarían lo que le produjo falta de aire, claustrofobia y una angustia severa.

"A la mitad de la subida vi que había mucha gente en el cerro y me quise bajar, ´no, mañana me vuelvo a casa´ -dije- ´porque esto del Lanin no es lo que yo me imaginaba, me agarró entonces un ´me quiero bajar ya´".

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De esa manera, cuando el mayor de los Petersen se encontraba bajo el volcán, fue asistido con suero y trasladado al hospital de urgencia, en donde trataron de regular la arritmia cardíaca que le produjo todo el estrés.

Sin embargo, la irregularidad en sus latidos no fue lo único que afectó su salud, en el hospital, gracias a una tomografía computada, los doctores detectaron la neumonía que padecía, junto con el virus del zika que, probablemente, contrajo durante el viaje.

Y si bien la medicación que le suministraron permitió que sus pulsaciones se estabilizaran, el tratamiento generó otro padecimiento; una reacción química que relajó tanto su corazón que provocó que el funcionamiento de sus órganos vitales se detuviera.

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A partir de ese momento, como Christian Petersen reveló al diario argentino, perdió la consciencia de lo que estaba sucediendo y no recobró el sentido sino hasta 30 días después; en el lapso que permaneció en terapia intensiva, además, y, como consecuencia, muchas de sus capacidades físicas mermaron, a tal grado que, en la actualidad, presenta dificultades en movimientos básicos y sólo cuenta con el 20 por ciento del rendimiento que solía tener.

En este sentido, el chef ha caído en la cuenta que, pese a la importancia que tiene su trabajo en su vida, es momento de atender a su salud y comenzar a tener intervalos más grandes para descansar y rehabilitarse.

"Me di cuenta que trabajo demasiado que, si tengo algo malo, es que no puedo dejar de trabajar, soy manija (obsesionado) al trabajo, al deporte, a hacer cosas de más, me estoy tomando de descanso los sábados y los domingos, hay 30 días en que no sé qué pasó, para cocinar rico hay que tratarnos bien", reflexiona.

Y aunque Petersen está decidido en recuperar su salud, y bajar el estilo de vida que mantenía, afirma que seguirá escalando montañas, al menos las de la provincia de San Isidrio, donde reside y de la que es originario.

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melc

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