Encontrar un lugar donde tocar y tener un contrato con una disquera era la antesala de cualquier banda de rock que buscaba ser escuchada; eran los años 70. Hoy un algoritmo la puede colocar ante millones de oyentes.

Dimitri y las Brujas, surgida en 2020 en plena pandemia, pertenece a esta generación que puede grabar una canción desde casa y colocarla en plataformas sin necesitar una compañía.

Sin embargo, para el grupo mexicano, que hoy llegará a la Sala Pepsi Black, tener todas esas herramientas al alcance, paradójicamente, también ha hecho más difícil la tarea básica: una audiencia.

Para Luis Álvarez El Haragán, quien se abrió paso a finales de los 80 tocando en el transporte público y colonias populares del Valle de México, no importa la época ni las herramientas, el rock siempre ha sido marginado y eso se percibe aún ahora.

Luis Álvarez fundó El Haragán y compañía, banda de rock urbano. Foto: CLASOS
Luis Álvarez fundó El Haragán y compañía, banda de rock urbano. Foto: CLASOS

“Había una prohibición del rock desde los 70; abrir los lugares era todo un logro. Ahorita llegar y tocar no es un logro solamente mío, es del rock mexicano. Cualquier banda que llegue está abriendo la brecha para las demás, porque muchos lugares están negados; sigue un poquito el prejuicio y la lucha por abrirlos”.

Y esto lo sabe Alex Lora. Cuando comenzó con Three Souls in My Mind, en 1968, y especialmente tras el Festival de Avándaro de 1971, explica, el rock fue marginado de los grandes espacios y encontró refugio en los llamados hoyos funky.

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Alex Lora, el mayor exponente del rock mexicano desde 1968. Foto: CLASOS
Alex Lora, el mayor exponente del rock mexicano desde 1968. Foto: CLASOS

“La puerta de entrada al éxito en aquellos días era igual que ahorita: había que trabajar y nunca aflojar. Si lograbas que tus canciones dijeran lo que la gente quería expresar, se quedaban para siempre en su corazón", dice Lora a EL UNIVERSAL.

En medio está DLD. Erik Neville, su guitarrista, recuerda sus comienzos en MySpace, a inicios del 2000, y cuando grabar un álbum implicaba rentar un estudio y distribución física.

Erik Neville, guitarrista de DLD, agrupación formada en los 2000. Foto: CLASOS
Erik Neville, guitarrista de DLD, agrupación formada en los 2000. Foto: CLASOS

“Antes, para tener tu disco en el mercado, tenías que haber firmado con una disquera importante o tener algún acuerdo de distribución para que estuviera en las tiendas. Ahora es más fácil subir tu música a las plataformas para que la gente la conozca. Ese es uno de los mayores beneficios para las nuevas generaciones”.

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Pero las mismas herramientas que eliminaron intermediarios también modificaron la manera de consumir música.

Retos y beneficios

Esas mismas herramientas que eliminaron intermediarios también modificaron la manera de consumir música entre tantas propuestas y plataformas que existen actualmente.

“Hay mucha oferta de proyectos. Lo hemos hablado: necesitas ese distintivo para que la gente voltee a escucharte a ti y no a alguien más”, dice Daniela de Dimitri y las Brujas.

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La agrupación de rock desea que una nueva generación se junte para hacer más rock.

“Queremos demostrar que se puede inspirar para unirse a esta ola de revivir el rock. Se consideró que ya estaba muerto, pero nunca murió, estaba dormido. Estaría padre que la gente joven haga sus bandas y ver que sí se puede, con trabajo”.

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