Con apenas el 1% de la representación en el cine que se exhibe en el país, cineastas han creado festivales como el ALT para abrir espacios a historias de la comunidad LGBT+.

En el certamen, que comienza mañana en la Ciudad de México, un puñado de cintas alusivas a la comunidad serán exhibidas, en tanto que a nivel comercial, será En el camino, de David Pablos, la apuesta más grande en el mes del Orgullo.

De 2017 a 2025, de acuerdo con datos extraídos del Anuario Estadístico de Cine Mexicano editado por el Imcine, se han realizado 83 películas entre ficción y documentales alusivos a la comunidad, lo que representa apenas el 4.33% de la producción total (mil 915 cintas) en el mismo periodo.

En Soy Mario, un hombre trans de 40 años, que trabaja como taxista, ve cómo su vida y sus planes cambian radicalmente gracias a un embarazo. Foto: Mandarina Cine
En Soy Mario, un hombre trans de 40 años, que trabaja como taxista, ve cómo su vida y sus planes cambian radicalmente gracias a un embarazo. Foto: Mandarina Cine

La cifra palidece más cuando se habla de su llegada a cines comerciales: un estudio realizado por EL UNIVERSAL arroja que apenas han llegado a esa meta una decena de producciones, lo que significa el 1% con relación a los lanzamientos totales (809).

“Siempre se puede producir más, nosotros damos espacio”, dice Souleyman Messalti, fundador del ALT*, Festival de Cine Documental LGBT+.

En el certamen se verán En camino a Leo, de Ana Bárcenas, donde la propia realizadora cuenta la transición de su hija, cuando esta le dice a los 17 años que quiere quitarse lo senos, así como Cassandro, el exótico.

Cassandro, el exótico narra la historia del luchador profesional Saúl Armendáriz, quien con maquillaje en el ring derribó estructuras machistas. Foto: ATL Festival
Cassandro, el exótico narra la historia del luchador profesional Saúl Armendáriz, quien con maquillaje en el ring derribó estructuras machistas. Foto: ATL Festival

La realizadora cree que la poca producción es multifactorial, desde tabú entre productores, hasta inversionistas que no desean verse en esos proyectos.

“Son pocos los apoyos (gubernamentales) y si te toca el infortunio de que a alguna persona que aprueba esto no le gusta el tema LGBT y no lo dice abiertamente porque se ve mal, pues.... y luego está el problema de la distribución que le toca a todo el cine mexicano”, considera.

Bárcenas Torres está convencida de la importancia de este cine para el público, su filme ha estado en certámenes de Uruguay, Perú y México.

“Este proceso (de transición) lo están pasando muchos mal y en silencio, presentar en forma digna lo que atraviesa una persona trans y su familia alimenta la discusión. M he encontrado con chiques que invitan a sus papás a la película para decirles que esperan los entiendan”, comenta.

Entre la censura

El 4 de junio arribará a salas En el camino, la nueva cinta de David Pablos, quien ya escudriñó la temática gay con El baile de los 41. En esta nueva película, distribuida por Cinépolis, se mete al mundo áspero de los traileros para mostrar una relación entre dos hombres.

Se estrenó en el festival de Morelia con escenas sexuales explicitas; pero llegará a cines en versión más ligera.

“Es un tema tabú todavía, no sólo aquí en México; me sorprendió que hubo mucha reticencia para ponerla en EU (donde llegará a fines de año), también en varios países de Europa como en Francia, donde uno pensaría son más abiertos, pero no fue así.

“Para México pensé que al final lo más importante es que la película llegue lo más lejos posible, que pueda ser vista y no deja ser la película que yo quiero. Si (la de festivales) es clasificación D, esta sería C”, apunta Pablos.

Entre los filmes que en su momento alcanzaron salida comercial se encuentran Nudo mixteco, de Ángeles Cruz; Straigh, con Alejandro Speitzer; Tesis sobre una domesticación, con Alfonso Herrera, y La piel oculta.

Por ahora otros títulos como Jaripeo, estrenado en Sundance pasado, se encuentra en el rumbo festivalero y otras como Los demonios del amanecer, de Julián Hernández, esperan fecha de estreno.

“Son historias necesarias porque nosotros existimos, aunque mucha gente pretenda que no, y el cine nos da la oportunidad de visibilizarnos”, comenta Oustin.

Soy Mario, protagonizada por Oustin de León, sobre un hombre trans embarazado, obtuvo el Premio del Jurado Maguey, sección que galardona a las temáticas de la comunidad, así como el de Interpretación para el actor natural trans.

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