Laureano Brizuela trajo nuevamente a la luz la mala experiencia que vivió hace 36 años en México, cuando fue puesto tras las rejas por evasión fiscal, esto porque volverá a tratar su caso en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en los próximos meses.

El cantante asegura que no lo hace con el fin de lograr el pago de mil 600 millones de pesos que, dice, le debe el Gobierno Mexicano como reparación del daño.

“Lo que quise fue refrescar la memoria del sistema político. El caso sigue pendiente y abierto, simplemente hice un recordatorio muy serio, porque no es un tema de dinero, aclaro”, indica en entrevista.

El argentino ya había hablado de este episodio de su vida en 2006 a través de su libro autobiográfico Infamia del poder en México. Mi crónica del terrorismo fiscal, sus víctimas, sus tácticas y sus inquisidores.

El intérprete de temas como “Sueños compartidos” cree que no hay dinero que repare lo que lo hicieron pagar; reitera que fue un delito que él no cometió, aunque admitió que fue su entonces representante Raúl Velasco Jr., quien dejó de pagar impuestos y sueldos del personal con el que trabajaba el músico argentino.

“Lo que se debía lo liquidé en el acto y el responsable no estaba, porque se había ido a Alemania, yo lo que hice fue declarar la verdad del tema y de inmediato me inventaron el caso. Es esto lo que estoy protestando, porque fue un proceso que duró seis años, donde yo tuve una persecución fea por parte del fisco, silenciosa por que ellos no dejan pistas, básicamente tuve que trabajar para Hacienda (de 1991 a 1993) porque me impusieron un crédito que no existía y yo soy inocente, absuelto y sin delito que perseguir”, reitera.

En la lucha

El cantante explicó que el dinero extra que le hicieron pagar no le fue devuelto, porque, según la Suprema Corte de Justicia, tomó su voluntad de pago como una forma de admitir que sí debía lo que se le imputó.

Por eso decidió llevar su caso a la CIDH, órgano principal y autónomo de la Organización de los Estados Americanos (OEA), donde dice que su caso lleva más tiempo que en las cortes mexicanas.

“Estoy molesto con el Gobierno Mexicano porque no termina de definir lo que significa una reparación integral, que no es dinero sino un tema de dignidad, en su ruta de reparaciones no figura la disculpa que me tiene que pedir el Estado, lo gastos que yo erogué a lo largo de más de tres décadas defendiendo y ganando, porque gané las dos sentencias que se emitieron en la CIDH (en 2015 y 2019)”.

Brizuela explicó que el Estado Mexicano tiene la obligación de iniciar un proceso contra los funcionarios que violaron sus derechos como ciudadano, algo que tampoco está en su propuesta de reparación.

“No me pueden decir, ‘te damos dos pesitos por el daño moral, yo perdí una hija en el camino, un proyecto de vida porque ese diciembre tenía planes de entrar al estudio a grabar el primer disco en inglés, hacer colaboraciones con artistas americanos de renombre, yo tenía una carrera preciosa y la perdí por la tonelada de basura que me tiró el Estado”.

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