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Carín León está atento a sus fans, que lo mismo le escriben en las redes sociales desde Europa que de Asia y América. Los de Japón le han dicho que lo escuchan y para ellos cantará este verano cuando participe en el Summer Fest.
El sonorense será de los pocos mexicanos que se han presentando en aquel país, como en su momento lo hicieron José Alfredo Jiménez, Lola Beltrán y Los Panchos.
Su próxima actuación parece no ser una sorpresa para él. Esto lo atribuye a la diversificación que ha tenido a lo largo de su carrera, como ejemplo pone su Tiny Desk (pequeños conciertos acústicos) y otros proyectos que considera, han servido como puente hacia otras culturas en pro del crecimiento de la música nacional.
“Me fijo mucho en ese rollo de dónde vienen los comentarios, se me hace muy interesante cómo la música mexicana ha trascendido hacia otras fronteras y se me hacía muy interesante también ver muchos mensajes de toda esta comunidad latina en Japón, también muchos de Medio Oriente”.
El ganador de dos premios Grammy y cuatro Latin Grammy celebra que poco a poco esté derribando barreras y esté llegando a mercados que, hasta hace no tanto sonaban imposibles, como Japón.
“Me llena de mucho orgullo y de mucha responsabilidad hacer un buen papel también por ahí en Japón”.
La fuerza mexicana
Si bien Carín no se considera exponente del regional mexicano, reconoce que lo ha tomado como base pero fusionado con muchos otros géneros, y afirma que es uno de los géneros más bonitos del mundo porque sin pretensiones logra volverse la voz del pueblo.
“Es uno de los géneros que más aprecio, que sobre todo tiene muchísima verdad, sin poesía, sin tratar de rebuscar y con esa crudeza.
“Como lo hacían José Alfredo Jiménez o Cuco Sánchez, el regional mexicano es una canción de estos hombres que son mero sentimiento. Creo que la poesía, a pesar de ser muy del pueblo y ser muy básica, se vuelve muy poderosa”, expresa Carín en entrevista con EL UNIVERSAL.
Junto a él, los días 15 y 16 de agosto Latin Mafia y Paloma Morphy representarán a México en tierras asiáticas. León sabe que esto no habría sido posible hace algunos años, cuando la misma industria nacional prefería emular lo que se hacía en otros lugares, quizá por una falsa inferioridad, que se ha reemplazado por un orgullo quemante a flor de piel.
“Hoy nos sentimos más orgullosos de ser mexicanos. Durante mucho tiempo la música mexicana, salvo el regional, siempre fue una emulación hacia lo que se hacía en Estados Unidos, íbamos sobre la tendencia”.
Pero bastó que México presumiera sus raíces y su cultura, afirma, para que la música mexicana explotara y llegara a todo el mundo.
“México empezó a ser más mexicano, se dejó de marginar, y cuando el regional, por ser un género de un nicho, para el pueblo, para la gente de menos recursos, con esta clasificación como naco, dejó salir un sonido muy diferente, con mucha autenticidad, con mucha propuesta, recobró su precio”.
La raza de bronce
Además de su viaje por Asia, el intérprete de “No es por acá” y “Primera cita” hará una parada en su tierra natal, Sonora, con su propio festival, y prepara lo que será uno de los conciertos más grandes de su carrera: la Sphere de Las Vegas con siete conciertos en septiembre .
Allá, en Estados Unidos, Carín también tiene un público mexicano, de quien destaca la resistencia histórica, llamándola “raza de bronce” frente a las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas.
“Un grito de fuerza, de apoyo. Los mexicanos somos chingones, nos ha tocado ser una raza que se levanta de todo lo que está mal”.
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