Se encuentra usted aquí

Del 2016 al 17

Las estimaciones racionales del porvenir fracasan por una razón muy sencilla: la incertidumbre caótica
31/12/2016
02:11
-A +A

¡Feliz año a todas y todos! A la luz del año que termina, ¿qué nos valdrá el que empieza? Marco Aurelio nos dice: “Verás siempre las mismas cosas. Personas que se casan, crían hijos, enferman, mueren, hacen la guerra, celebran fiestas, comercian, cultivan la tierra, adulan, son orgullosas, recelan, conspiran, desean que algunos mueran, murmuran contra la situación presente, aman, atesoran, ambicionan los consulados, los poderes reales”.

Es difícil ser más preciso porque las profecías de los politólogos no pasan de ser semejantes a los augurios chinos de hace 3 mil 500 años que rascaban unos huesos planos para predecir el futuro. Edipo, Sócrates y otras luminarias de la Antigüedad consultaron al oráculo délfico, sin conseguir más luces que Moctezuma con sus famosos presagios. Las estimaciones racionales del porvenir fracasan con la misma frecuencia por una razón muy sencilla, confirmada por la física: la incertidumbre caótica. Eso lo aprendí el 24 de agosto de 1998 en un informe publicado por mi casi homónimo, David Meyer, y Thad Brown en Physical Review Letters.

¿Entonces? Uno puede ser tan vago como la Sibila de modo que su ambigüedad no se desmiente nunca. Los sistemas históricos tienen vidas finitas; en sus momentos de desequilibrios, pequeños eventos pueden tener enormes consecuencias, con un resultado, por definición, indeterminado (por lo tanto, imprevisible), y, con menos prudencia, puedo aventurar que el sistema mundial presente ha entrado en una crisis terminal. Como es imposible saber si el desenlace de la crisis nos dejará en situación peor o mejor, aquí termina el juego.

La elección de Donald Trump, sin que se pueda excluir la sorpresa de un impeachment, tarde o temprano, ¿la verán los historiadores como un momento decisivo en la historia o como un incidente sin importancia? Toda la sabiduría del emperador y filósofo Marco Aurelio no puede devolverme la serenidad. Trump, anunciado hace años por el italiano Berlusconi, Benjamín Netanyahu o el siniestro Avigdor Lieberman en Israel, Viktor Orban en Hungría, la pareja infernal Rosario Murillo/Daniel Ortega, en Nicaragua, el matón presidente filipino Rodrigo Duterte, Recep Tayyib Erdogan… la lista de los dirigentes políticos de mal agüero es demasiado larga para que la complete. El problema con Donald Trump es que su país, Estados Unidos, tiene un peso mayúsculo en el mundo y que él siembra la incertidumbre sobre las alianzas internacionales, la OTAN, por ejemplo, y la seguridad de sus principales socios por los cuatro vientos. Las antiguas “democracias populares”, integradas a la fuerza al bloque soviético, son las primeras en temblar y temen que Vladimir Putin avance sus piezas en el tablero. Japón, Corea del Sur, Vietnam y demás tienen el mismo temor frente a China. ¿Empieza una era nueva? Hace poco Lluis Bassets citaba a Antonio Gramsci: “El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. En este claroscuro surgen los monstruos”.

Los dirigentes nacionales que mencioné ¿pertenecen a la categoría de los monstruos? En el día de Muertos pasado, Macario Schettino redactó una Gran calavera, de la cual cito una copla: “En el tema electoral/ Dejó a los gringos lo peor, / Una elección espantosa:/ Nomás se mueve la losa, / Y nos desmaya el olor”. Pues, sí. Poco después del triunfo de Trump, la directora de Clay County Development Corp., subió a Facebook ese mensaje: “Será refrescante tener una primera dama digna, hermosa. Estoy cansada de ver una simia en tacones”. Su alcaldesa le respondió: “Me acabas de alegrar el día, querida Pam”. Sin comentario.

Seamos honestos: lejos de toda profecía, los milagros existen, y bien lo dicen nuestros amigos musulmanes: ¡Inshallah! Si Dios quiere o ¡Lo quiera Dios! Una prueba: en Francia, el ex presidente Sarkozy quería volver a la presidencia en este año 17; felizmente las primarias de su partido lo eliminaron, lo que aleja la amenaza de una Marine Le Pen presidente. Una vez más, los sondeos se habían equivocado.

 

Investigador del CIDE.
[email protected] cide.edu

Jean Meyer
Es un historiador mexicano de origen francés. Obtuvo la licenciatura y el grado de doctor en la Universidad de la Sorbonne. Es profesor e investigador del Centro de Investigación y Docencia...

TEMAS

Más sobre el autor

Comentarios