¡Mosul! ¡Mosul!

Jean Meyer

Mosul, hasta su toma por el Califato, fue siempre una ciudad fabulosamente diversa, con sus minaretes, campanarios y mezquitas

Supuestamente, en agosto de 1914, los franceses gritaban ¡A Berlín, a Berlín!, mientras que los alemanes gritaban ¡Nach Paris, nach Paris! El grito de guerra en Bagdad ha sido ¡Mosul, Mosul!, mientras que en Turquía se escuchaba también el nombre de Mosul. El presidente Erdogan ha estado presente y activo desde el principio en las guerras de Siria e Irak; hasta hace poco apoyó de mil maneras al Califato instalado en Mosul y dejó de hacerlo solamente cuando los yihadistas empezaron a pegar en Turquía: cría cuervos… Su ejército lucha contra los kurdos, no solamente en las provincias kurdas de Turquía, sino en territorio sirio e iraquí. Ante la oposición del gobierno de Haider al Abadi en Bagdad, a su participación en la campaña para quitar la gran ciudad de Mosul al Califato, amenazó con intervenir sin permiso de nadie, si las milicias shiítas de Irak (llamadas Unidades de Movilización Popular) agreden a los turcomanos: así como el presidente Putin, con el cual acaba de reconciliarse (¿hasta cuándo?), considera que debe proteger a todos los que hablan ruso, allende las fronteras de la Federación de Rusia, el presidente Erdogan se ha proclamado el protector de todos los turcos y aparentados, afuera de Turquía.

Bien puede afirmar que no tiene ambiciones sobre la ciudad de Mosul y su provincia, su amenaza no deja de despertar recuerdos históricos y reflexiones estratégicas, como el hecho de que la proximidad de Mosul con la Región Autónoma de Kurdistán (iraquí) no se olvida en el Estado Mayor del Ejército turco.

Pero las sensibilidades alrededor de la histórica ciudad, capital de la Asiria antigua, desbordan a toda fría razón. A la caída del imperio otomano, la joven república turca liderada por el mariscal victorioso Mustafa Kemal, pronto llamado Atatürk, tardó años en aceptar que el vilayet (provincia, gobierno) de Mosul iba a pertenecer a un Irak gobernado, de hecho, por los ingleses, mientras que los franceses se quedaban con Siria. A la Siria bajo mandato galo, Atatürk le pudo quitar, en vísperas de la guerra mundial, el distrito de Alexandretta, Hatay para los turcos. No pudo tomar a Mosul. ¿Soñaría Recep Tayib Erdogan con semejante hazaña?

Mosul, hasta su toma por el Califato, fue siempre una ciudad fabulosamente diversa, con sus minaretes, campanarios, domos, mezquitas y conventos, además de alojar turcomanos, yazidies, shabak y demás judíos. Era, hasta junio de 2014, la sede del Patriarcado caldeo de Babilonia, unido a Roma, de los obispos sirio-católico, jacobita, armenio, ortodoxo, nestoriano, sin contar a las comunidades protestantes. Se encuentra en la ribera oriental del gran Río Tigris, en un lugar estratégico, en medio de un valle fértil, el granero de Irak, y de ricos campos petrolíferos (los que atraían a los ingleses): Turquía al Norte, Irán al oriente, Siria al poniente, y Bagdad al Sur. De hecho, las sierras de la provincia de Mosul forman un escudo hacia el Norte y protegen a Bagdad: la toma de Mosul por el Califato fue una amenaza mortal. Si Turquía se hubiese quedado en posesión de la provincia, en lugar de firmar en 1926 el tratado de paz con Irak, en cualquier momento hubiera podido tomar Bagdad.

La frontera actual, entre la provincia de Mosul y Turquía es la de 1926. Si bien Turquía renunciaba a sus pretensiones sobre la región, recibió a cambio una importante participación de los royalties del petróleo y, algo más importante aún, en términos geopolíticos. La frontera despojó a los asirio-caldeos de su hogar milenario situado al Norte de la línea, en territorio turco. Hay que saber que esos cristianos fueron masacrados, como los armenios, entre 1915 y 1922, y que los sobrevivientes quedaron como “refugiados” en Irak. Hasta que en 2014 el Califato volvió a exterminarlos. Otra ventaja para Ankara, la frontera cortó en dos el corazón del Kurdistán histórico.

No es, por lo tanto, sorprendente encontrar a los combatientes kurdos en primera línea de la batalla por Mosul y a los turcos con ganas de entrarle.

 

Investigador del CIDE.
[email protected] cide.edu

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