Apreciable trabajo conjunto PGR-GIEI

César Camacho Quiroz

A lo largo de casi 18 meses, expertos internacionales, a quienes el gobierno mexicano invitó y brindó facilidades para realizar su trabajo, han coincidido en lo general con las hipótesis y las conclusiones de los peritos de la PGR

Además de atentar y, según indicios, acabar con la vida de jóvenes mexicanos, los lamentables acontecimientos de Ayotzinapa vulneraron las estructuras de gobiernos municipales y del estado de Guerrero, y dañaron la confianza entre amplios sectores de la sociedad y las autoridades. Por eso resulta indispensable que la Procuraduría General de la República (PGR), conjuntamente con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), a través del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), desvelen las últimas dudas respecto al suceso más delicado de los últimos años, a efecto de brindar certeza a los familiares de las víctimas, continuar reconstituyendo las instituciones de gobierno que fueron infiltradas por el crimen y sentar las bases para avenir a una sociedad dañada y mejorar la interacción de gobernados y gobernantes en nuestro país.

A lo largo de casi 18 meses, expertos internacionales, a quienes el gobierno mexicano invitó y brindó facilidades para realizar su trabajo, han coincidido en lo general con las hipótesis y las conclusiones de los peritos de la PGR. Únicamente uno de los investigadores cuestionó y negó que los cuerpos hayan sido cremados en el sitio que señalaron los peritos nacionales, lo cual obligó a realizar un estudio especializado.

Claros, precisos, consensuados y publicados hace meses los términos de su integración y funcionamiento, el Grupo Colegiado de Expertos en Materia de Fuego se formó conjuntamente por el GIEI y la PGR y trabajó en las condiciones que el propio grupo exigió. La semana pasada, un representante de la Procuraduría y otro del grupo (Ricardo Damián Torres, vicepresidente de Fuegos y Explosiones de Forensic Consulting Services, con 28 años de experiencia) presentaron los resultados.

De acuerdo con lo anterior, sí hubo incendio —“de grandes dimensiones y controlado”— y no sólo hubo fuego; hay restos de, cuando menos, 17 seres humanos, incluso podrían ser más, lo cual sólo se puede determinar con otros estudios de diversa naturaleza.

A este dato revelador habría que sumar que sí fueron interrogados 40 miembros del 27 Batallón del Ejército, como lo sugirió el GIEI (30 elementos de tropa, seis oficiales y cuatro jefes); que éstos comparecieron del 2 al 5 de diciembre de 2014 y el 2 de marzo de 2015 ante el Ministerio Público, único que puede hacerlo conforme a la ley, de lo cual se concluyó que ningún militar participó en el lamentable suceso.

Únicamente resta conocer los resultados de la investigación por medio de la “técnica de secuenciación masiva paralela” sobre restos y objetos de personas, encargada al Instituto de Medicina Legal de la Universidad Médica de Innsbruck, en Austria, para confirmar o rechazar las hipótesis conocidas o formular otras. Con base en ellas, las autoridades y el grupo de expertos contribuirán a recuperar la confianza de los mexicanos en sus instituciones y habremos de reconocer su muy importante aportación en el esclarecimiento de este caso.

Si bien no se agota la investigación, el trabajo conjunto de la PGR y el GIEI nos acerca a conclusiones más sólidas que permitirán fincar responsabilidades y, con una correcta aplicación del Derecho, hacer justicia.

Coordinador del PRI en la Cámara de Diputados

@CCQ_PRI

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