Tras poner fin a una destacada carrera sobre los encordados, Vaquerita inició una nueva etapa dentro del CMLL.
La exluchadora dejó atrás su faceta como esteta, pero encontró una nueva forma de mantenerse cerca de la acción al asumir la responsabilidad de impartir justicia desde el ring.
Convertida ahora en una de las réferis encargadas de supervisar los combates, Vaquerita ha tenido que adaptarse a un rol completamente distinto, en el que la experiencia adquirida durante años como gladiadora se ha convertido en una herramienta fundamental.

“Fue un paso complicado; no es fácil dejar de luchar o dejar de ponerte el equipo. Tuve una lesión en Japón y no pude recuperarme al 100 por ciento. Pensé en abandonar la lucha, pero llegó la oportunidad. La empresa me ofreció ser réferi y acepté. Al inicio es complicado, sin importar la preparación que tengas. Yo me emocionaba tanto que ni siquiera contaba; es difícil sacarte ese chip”, dijo a EL UNIVERSAL Deportes.
La exluchadora, quien siempre ha reconocido que la lucha libre le permitió sacar adelante a su familia y construir un mejor futuro, destacó lo especial que resulta ver cómo la labor de los réferis recibe cada vez más recono cimiento.
“Es bonito ser reconocida. Sabemos que los luchadores son el centro del espectáculo, pero es un gran detalle que también se reconozca nuestro trabajo. Soy una persona muy agradecida con la empresa por seguir creyendo en mí. Gracias a la lucha tengo la estabilidad económica para ayudar a mi hija y a mi familia; este deporte me ha dado mucho”, finalizó.