En septiembre de 2024, Vaquerita cerró una etapa de 26 años sobre los encordados para comenzar un nuevo desafío dentro del CMLL.
La exgladiadora dejó atrás los reflectores y los combates para asumir la responsabilidad de ser réferi, una transformación que significó mucho más que un simple cambio de función dentro de la empresa.
Recordó el proceso que vivió para desprenderse de la identidad que construyó durante décadas como luchadora. Conservar sólo sus botas como recuerdo de aquella etapa fue parte de una decisión personal. Hoy, desde una posición distinta, Vaquerita continúa ligada a la lucha libre. Sin apegarse a su antiguo personaje y enfocada por completo en su labor como réferi.

“No, en mi caso siempre ha funcionado el cero contacto. Tuve la bendición de que, en mi última lucha, los aficionados me pidieran quedarse con mis equipos. Antes me ponía el sombrero y ahora uso una camiseta rayada. Entendí que mi faceta como luchadora ya había terminado. Me quedé con mis botas, porque apenas las había comprado y, además, son parte del personaje; como mi distintivo. En mi casa ni siquiera tengo fotos”, comentó.
Vaquerita, quien ha recorrido en múltiples ocasiones los pasillos de la Arena México, recalcó que sigue sintiendo la misma emoción al salir, pero ahora con otra responsabilidad.
“La Arena México es mágica, tiene una historia increíble y nosotros también formamos parte de ella. Siempre existe una gran emoción al salir a escena. Subir al ring para referir a las chicas no es sencillo; las luchadoras compiten con mucha intensidad y emoción, por lo que eres consciente de la responsabilidad que tienes de cuidarlas y estar atenta a cada detalle durante la lucha”.