Julio César Chávez Jr., hijo de la más grande leyenda del boxeo mexicano, retomó en 2026 su carrera como pugilista, un momento inolvidable para la familia que, luego de un año lleno de acusaciones y rumores, vio al mayor de la dinastía en el ring.
Con el respaldo de la afición, el sinaloense se enfrentó en la Arena Potosí a Julián Sacco, quien, ante el poder de Chávez, cayó noqueado en el cuarto asalto. Esto desató la emoción de su padre, quien lo ha acompañado en cada etapa.
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En medio de la alegría y tras toda la presión mediática, Chávez agradeció a la vida por permitirle tener una nueva oportunidad en el deporte en el que brilló su padre. Expresó un gran deseo de mantener la buena racha por mucho tiempo más.
"Pelear con los mejores, este fue un calentamiento para poder continuar en el boxeo. Me gustaría pelear toda mi vida, es lo que me ha salvado, pero por lo menos 2-3 años más", mencionó.
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Tras el triunfo, que significó un levantón anímico, Chávez Jr. reconoció a su rival, quien, pese a su condición, logró dar una buena pelea y ganarse su respeto.
"Una pelea, la verdad, buena; el rival vino a ganar. Yo pensé que, por lo gordito, iba a venir a no dar pelea, pero fue todo lo contrario. Tenía buen récord, le pegaba y contestaba, lo tumbé y se paró. Me conectó uno que otro golpe, pero definitivamente no era de mi nivel y logré imponer el peso y la experiencia en el cuarto round", finalizó.