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Cambiar de color de cabello puede transformar por completo un look, pero no todos los tonos funcionan igual en todas las personas. Más allá de tendencias o preferencias, hay un factor clave que influye directamente en el resultado: el subtono de la piel. Entenderlo permite elegir un tinte que ilumine el rostro, en lugar de apagarlo.
Qué tinte te favorece según tu subtono de piel:
El subtono se refiere a la base de color que tiene la piel, que puede ser cálida, fría o neutra. No depende de qué tan clara u oscura sea, sino del matiz que predomina. Identificarlo es más sencillo de lo que parece: las pieles con subtono cálido tienden a tener matices dorados o amarillos; las frías, rosados o azulados; y las neutras, una mezcla equilibrada de ambos.
Cuando el tinte armoniza con ese subtono, el rostro se ve más luminoso y equilibrado. Cuando no, puede endurecer las facciones o hacer que la piel luzca opaca.

Tintes para subtono cálido: tonos que aportan luz
Las pieles cálidas se benefician de colores que mantienen esa misma temperatura. Tonos como miel, caramelo, dorado o cobrizos suaves suelen favorecer porque aportan luz sin generar contraste excesivo. Los castaños cálidos y los rubios dorados también funcionan bien, ya que refuerzan ese efecto natural y luminoso.

Por el contrario, los tonos demasiado cenizos o fríos pueden apagar la piel, ya que rompen con la armonía del subtono.
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Tintes para subtono frío: contraste que ilumina
En el caso de las pieles frías, los tonos cenizos, platinados, chocolates fríos o incluso negros intensos ayudan a resaltar las facciones. Estos colores generan un contraste que equilibra los matices rosados o azulados de la piel, haciendo que el rostro se vea más definido.

Los tonos muy dorados o anaranjados, en cambio, pueden crear un efecto poco favorecedor, ya que compiten con el subtono natural.
Subtono neutro: el punto medio
Quienes tienen un subtono neutro tienen mayor flexibilidad al elegir un tinte. Tanto los tonos cálidos como los fríos pueden funcionar, siempre que se mantenga cierto equilibrio. Aquí, la elección puede depender más del estilo personal o del nivel de contraste que se quiera lograr.

Los castaños naturales, los rubios beige o los tonos intermedios suelen ser una apuesta segura, ya que no se inclinan demasiado hacia un extremo.
Más allá del color: cómo llevarlo a tu estilo
Elegir un tinte no se trata solo de seguir reglas, sino de entender cómo interactúa con el rostro. Factores como el corte, la textura del cabello y el mantenimiento también influyen en el resultado final.
Al final, el objetivo no es transformar por completo, sino encontrar un tono que acompañe y potencie lo que ya está ahí. Porque cuando el color es el correcto, se nota: la piel se ve más viva, las facciones se suavizan y el look se siente mucho más natural.
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