Te aplicas tu perfume favorito y, poco después, sientes que desapareció. Pero cuando alguien más se acerca, sí lo percibe. Esto sucede por dos razones principales: la química de tu piel y la forma en que tu cerebro procesa los olores.
El pH de la piel es ligeramente ácido, pero varía de persona a persona. Esta diferencia afecta cómo se desarrollan las notas de un perfume. Por eso:
No es que el perfume sea débil, sino que reacciona distinto contigo.

Uno de los factores más importantes no es solo el pH, sino la hidratación. La piel seca no retiene bien las moléculas aromáticas, lo que hace que el aroma se evapore más rápido. En cambio, la piel hidratada permite que el perfume se adhiera y se libere gradualmente. Por eso, el mismo perfume puede durar todo el día en otra persona y menos en ti.
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Además del pH, existe algo llamado adaptación olfativa. Tu cerebro se acostumbra al aroma constante y deja de detectarlo para no saturarse. Esto explica por qué tú dejas de olerlo, pero otras personas aún lo perciben claramente.
El perfume dura más en zonas donde hay calor corporal, como:
Estas áreas ayudan a que el aroma se active durante el día.
Para contrarrestar el efecto del pH y la piel seca:
Esto ayuda a que el aroma permanezca más tiempo.
Cada perfume interactúa de forma única con tu piel. Por eso, más que desaparecer, el aroma cambia, se suaviza o tu cerebro deja de percibirlo. Es parte natural de cómo funciona la química entre tu cuerpo y la fragancia.
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