Hay un momento después de cortarte el cabello en el que descubres que algunas de las fórmulas que funcionaban con una melena larga simplemente ya no aplican. La coleta cambia, las trenzas parecen imposibles y ese peinado que guardaste en Pinterest necesita varios centímetros más de melena. Pero el cabello corto tiene algo a su favor: cada detalle se nota.
Una textura diferente, un accesorio, la dirección de la raya o unos cuantos centímetros de volumen pueden transformar por completo el resultado. Por eso, si estás buscando nuevas maneras de llevar tu corte, esas ideas son un buen punto de partida.
Las ondas no son exclusivas de las melenas largas. En un bob o una melena corta, una textura ligeramente ondulada aporta movimiento y hace que el corte se vea diferente sin necesidad de recogerlo.

La clave está en evitar que todas las ondas queden demasiado marcadas. Un acabado más relajado, con algunos mechones ligeramente desordenados, funciona tanto para el día como para una salida por la noche.
El efecto de cabello mojado es una de esas opciones que pueden convertir un corte sencillo en un look mucho más elaborado.
Lleva el cabello hacía atrás y utiliza un producto de fijación para conseguir ese acabado pulido. Puedes dejarlo pegado completamente a la cabeza o conservar un poco de volumen en la parte superior. Con aretes protagonistas, el resultado se vuelve todavía más interesante.
Aunque tengas un poco de cabello, todavía puedes recurrir a una de las formas más fáciles de recogerlo: la media coleta.
Toma únicamente la sección superior y sujétala en la parte superior de la cabeza. Puedes dejar el resto completamente liso, agregar ondas o sacar algunos mechones alrededor del rostro para conseguir un acabado más relajado.
Para una ocasión en la que quieras verte completamente arreglada, prueba llevar tu cabello corto completamente liso. La idea es trabajar el cabello para que se vea uniforme y pulido, respetando la forma natural del corte.
En una melena corta las líneas adquieren mucho protagonismo, por lo que esté acabado funciona especialmente bien cuando quieres que el corte sea el verdadero protagonista.
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Diademas, pasadores, moños, pinzas y broches pueden hacer mucho más que simplemente retirar el cabello del rostro.
En cortes cortos, un accesorio colocado estratégicamente puede convertirse en el punto focal del peinado. Una pinza pequeña en un lateral, por ejemplo, puede darle un giro romántico; mientras que una diadema puede hacer que un look cotidiano se sienta mucho más producido.
No necesitas una melena larga para incorporar trenzas a tu peinado. En cabello corto funcionan especialmente bien como pequeños detalles.
Puedes hacer una o dos trenzas delgadas en la parte frontal y dejar el resto del cabello suelto. También puedes llevarlas a los lados del rostro para conseguir un acabado más relajado y juvenil.
Si tu cabello corto suele quedar muy pegado a la cabeza, el volumen puede cambiar por completo su apariencia.
Seca las raíces levantándolas ligeramente y después acomoda el resto del cabello según la forma de tu corte. No se trata de conseguir un volumen exagerado, sino de darle movimiento y evitar que el peinado se vea plano.
La ventaja de una melena corta es que no necesitas hacer una transformación enorme para notar la diferencia. Un poco de textura, una nueva raya o un accesorio pueden cambiar el resultado.
Así que la próxima vez que sientas que “no hay nada que hacer” con tu cabello corto, mira tu corte desde otro ángulo: quizá no necesitas más centímetros, sino una nueva manera de llevar los que ya tienes.
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