No soy nada sin ti, dice el actor Alberto Lomnitz (Santiago de Chile, 1959), en Acomodar, obra escrita y dirigida por Pascal Rambert (Niza, 1962). Desde una habitación de hotel en , un escritor recapitula la historia de amor que vivió junto a su esposa que murió hace un año. A pesar de estar en la cima —la obra unipersonal sucede horas después de la ceremonia de recepción de un premio—, el sentido de la vida quedó agotado con la ausencia de su pareja. El personaje lo deja a entrever: levantarse, en medio del insomnio, y ver la forma del vacío dejado por la persona amada. Y hacer que la sucesión de cada día y cada noche encadene un insomnio perpetuo.

En entrevista, Rambert afirma que Acomodar busca responder una pregunta esencial, ¿cómo superamos una pérdida?, ¿cómo superamos la pérdida por sí misma? Y afirma que la primera gran historia de duelo que ha escrito el ser humano es la de Gilgamesh con la pérdida de la amistad: “Y es la misma historia”.

No es menor el regreso de Rambert a México, con el primer espectáculo escénico que se presenta por los 200 años de la relación diplomática Francia-México, y en el marco del Día Mundial del Teatro (27 de marzo).

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En Acomodar, Alberto Lomnitz (escritor en la obra) recapitula, desde una
habitación de hotel en Hong Kong, la historia de amor que vivió junto a su esposa, que murió hace un año. Fotos: Gabriel Pano / EL UNIVERSAL
En Acomodar, Alberto Lomnitz (escritor en la obra) recapitula, desde una habitación de hotel en Hong Kong, la historia de amor que vivió junto a su esposa, que murió hace un año. Fotos: Gabriel Pano / EL UNIVERSAL

En nuestro país se han montado, en los últimos años, sus obras Clausura del amor, Ensayo, Finlandia, Desaparecer y Hermanas. Rambert, queestá traducido a 40 idiomas y ha sido galardonado con los prestigiosos Grand prix de littérature dramatique (2012) y el Premio de Teatro de la Academia Francesa (2016), es considerado por la crítica especializado como “una de las figuras más brillantes del teatro contemporáneo europeo” (Teatro Madrid). Y, por ejemplo, Ensayo es descrita por El País como una obra “magnética y turbadora (...) hurga en directo en los escombros de la vida”.

“Todo lo que el personaje dice es como la vida del presente”, señala Rambert.

“La energía de la obra es la de algo que nos toque profundamente. Es un diálogo con su pareja, que es en un cuadro, y él está hablando con ella durante todo el espectáculo. No es un monólogo, el actor no habla a los espectadores, el actor habla a su mujer en la ficción”.

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El objetivo, afirma, es conectar con la sensibilidad porque todos hemos, en algún momento, perdido a alguien: “La propuesta se hace desde este deseo de conectar y de conmover para regresar a esa sensación al ser humano, al presente. Escribo para cuerpos, para voces, no escribo con ideas de ser influenciado por tal cosa o por otra. Todo viene de la naturaleza de los actores. Yo pongo palabras sobre cuerpos y actores”.

Por lo que la obra que se presenta en México es muy diferente a la que se presenta en Francia o en Italia: “Yo estoy totalmente abierto a los actores, y sólo quiero que se sientan libres; que, en el momento real del espectáculo, estén totalmente libres. Y el modo en que Alberto Lomnitz actúa es muy diferente”.

Una dulzura del español que se habla en México le da el sello particular a la obra: “Creo que el lenguaje es lo que transforma el teatro desde los países en los que trabajo. Y esto se debe a que siempre me ha interesado la capacidad que tiene el teatro para poner mi cuerpo en otro espacio que no es el mío. Y el mundo de las mujeres es eso”.

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Cuando era un niño, recuerda Rambert, no le gustaba el futbol. Era malo en el deporte y siempre estaba en la banca. Y quienes lo acompañaban en la banca eran mujeres que tampoco jugaban futbol. “Me convertí en un escritor porque me gustaba escuchar a las mujeres. Y quise transformar sus palabras y su mundo en algo que otras personas pudieran ver y entender. Entonces, desde ahí escribo. Y es, básicamente, el objetivo de mi escritura: darle voz a la mujer”.

Lomnitz describe Acomodar como un texto rico en poesía, en el sentido más amplio de la palabra: “Pero Pascal siempre dice: ‘yo no escribo poesía y no me gusta la poesía’. Esto no es un poema. Esto es un hombre hablando. Claro, es un literato, entonces habla muy bello realmente. Tiene un gran uso de la palabra. Pero me gustó mucho esa indicación, digamos, del maestro Rambert en el sentido de que se trata simplemente de habitarlo como un ser humano cualquiera, por decirlo así, y no pretender hacerlo ser excepcional o fuera de serie, sino mantenerlo cercano a mí”.

Algo que al actor le parece particularmente interesante para el contexto mexicano es el tipo de relación de pareja que Rambert plantea. La relación de un hombre que está comprometido hasta la médula con una mujer genial: “Creo que eso es lo más importante. Por otra parte, hay una visión del mundo y compromiso hacia lo global. Es decir, este es un personaje que finalmente no está comprometido sólo con su pequeño nicho en Francia. Es un personaje que viaja por todo el mundo y que se interesa y realmente tiene un interés grande por hacer algo por el mundo”.

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Y al final de la obra lo dice: “Quise arreglar el mundo. Seguramente me equivoqué, pero hice lo que pude”, señala Lomnitz.

Por último, Rambert indica que siempre es necesario más apoyo para el teatro. Aunque reconoce que los apoyos son mejores en México que los de ciertos países sudamericanos y destaca el trabajo del colectivo Lagartijas Tiradas al Sol. Añade que siempre trata de promover la importancia de que los gobiernos apoyen al arte porque “básicamente es un tema de educación. Estamos hablando precisamente de la violencia hacia las mujeres y esto es un problema que podría bien erradicarse con educación. El teatro es eso”.

La temporada tendrá 15 funciones hasta el 26 de abril en el Foro de las Artes del Centro Nacional de las Artes, sin funciones del 2 al 5 de abril. Los horarios son: jueves y viernes, 20:00 horas; sábados, 19:00 horas, y domingos, 18:00 horas. La traducción del texto es de Mathieu Dochy y la traducción para la escena estuvo a cargo de Humberto Pérez Mortera.

Del Instituto Francés de América Latina se informa que las actividades por el año Francia-México empezarán en septiembre con un catálogo de cien eventos que será presentado el 14 de julio. Francia, además, es el invitado de honor para la edición número 54 del Festival Internacional Cervantino.

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