“Vuelos nocturnos sobre un mar sin fondo” es una obra de teatro documental creada por Jorge A. Vargas, Eduardo Bernal, Luis Mario Moncada y Alicia Laguna. Se centra en la desaparición forzada de Alicia de los Ríos Merino, militante de la Liga Comunista 23 de Septiembre, en 1978. La protagonista, en escena, es su hija, también llamada Alicia de los Ríos Merino.
“Alicia de los Ríos es el personaje testimonial y el personaje principal que expone buena parte de su historia al público. Es importante decir que, para nosotros, Alicia tiene al menos tres formas de participación; por un lado, como historiadora y abogada, que son sus profesiones; y como una hija que busca una acción específica alrededor de su madre: la verdad y la justicia”, afirma, en entrevista, Eduardo Bernal, y señala que, cuando Alicia da un testimonio, lo hace a partir de estas tres facetas que la conforman.
“Me interesa dejar claro que Alicia es, por un lado, una hija, que creció sin su madre; que luego se formó, fue a la universidad, se tituló, ejerció como abogada y parte del trabajo que ahora hace es desde esa perspectiva. Alicia es una mujer que es una hija, una abogada y una historiadora, al mismo tiempo; eventualmente, cuenta la historia desde cualquiera de estas tres dimensiones”.

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En el plano escénico —continúa— es importante la coincidencia, absolutamente voluntaria, de que Alicia de los Ríos Merino, que está en escena, lleva el mismo nombre de su madre:
“Indistintamente, Alicia que lleva el nombre de su madre, ofrece un juego narrativo que permite imaginar a Alicia de los Ríos Merino madre, llamémosla así, a partir de la visión de Alicia de los Ríos Merino, hija. Ahí ya se hizo una suerte de complejidad: Alicia hija, Alicia historiadora, Alicia abogada, que es a la vez dos Alicias”.
En la obra, que atraviesa sucesos históricos, son relevantes los pequeños detalles relacionados con los hechos: Vallejo aparece, por ejemplo, como el punto donde Alicia de los Ríos desapareció; o se sigue el rastro del padre de Alicia hija. Pero hay ciertos fragmentos que dan una comprensión distinta de este pasado: “Entre las personas que entrevistamos, alguien recordaba que mientras iban caminando, el 5 de enero, rumbo a la Lagunilla para comprar los juguetes de sus hijos, una de las mujeres que transitaba por allí oyó el tiroteo y, como estaba embarazada, dio a luz prematuramente a una hija en el hospital. Una hija que nació el mismo día que Alicia fue detenida. Ese pequeño detalle de coincidencia azarosa narrada por alguien más empieza a ser uno de los datos que nos interesan”.
Hay fuentes, añade Bernal, que mencionan la posibilidad de que Alicia haya hecho una llamada desde la vecindad donde se refugió cuando desapareció. Uno de los hijos del dueño de esta vecindad aseguró que allí no había un teléfono y que la única caseta que había en la zona estaba lejos: “Al margen, digamos, de que nos juguemos entre saber si eso fue o no verdad, nos interesa ese pequeño detalle que abre un espacio distinto para la interpretación, que es lo que justamente, en términos teatrales, podría entrar en la ficción o plantearse de otra manera”.
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Más allá de los múltiples ángulos desde los que puede abordarse la insurgencia y las desapariciones en México, “nosotros creemos, y ese es nuestro objetivo, que también desde el arte se puede arrojar alguna forma de luz para comprender aquello que ha sucedido. El trabajo artístico es también un instrumento que permite discutir y reflexionar alrededor de estos temas. En este caso específico se trata de la experiencia de Alicia de los Ríos y la relación con su madre”, concluye.
“Vuelos nocturnos…”, de la compañía Teatro Línea de Sombra, puede verse del 29 de enero al 15 de febrero en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico los jueves y viernes, a las 20:00, y sábados y domingos, 18:00 horas.
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