¿A qué le llamamos tradición?, ¿en dónde se encuentra hoy?, ¿sigue siendo parte de la cultura hegemónica?, ¿sucede sólo al interior de un museo?, son preguntas que sirven como eje del encuentro TRAC Tradición y Actualidad en los Cuerpos Danzantes, organizado por Danza UNAM.
Las respuestas son varias: un rito, un cuerpo, una falda, una pista de baile, afirma Claudia Lavista, directora de Danza UNAM. Y el abanico es tan amplio, añade, porque el asunto, el centro del tema, es poner sobre la mesa que la tradición no está en el pasado, sino en el presente. Los artistas retoman, en otras palabras, tradiciones que en algunos casos están muy aceptadas socialmente para hablar de temas periféricos y urgentes: “Como la comunidad LGBT, que tiene que estar en el centro de la conversación”, abunda Lavista.
El encuentro TRAC, que se llevará a cabo del 20 al 30 de agosto, busca ir más allá de la idea de que la tradición debe conservarse intacta: “Las tradiciones migran, se mezclan, se cuestionan, se reinventan. La idea es tocar, a partir de diversas prácticas del movimiento que vamos a tener en el encuentro, una serie de temas que tienen que ver, por ejemplo, con el género, la identidad, el cuerpo, los Derechos Humanos, la política... Estas tradiciones nos llevan a hacer una serie de preguntas que, al ponerlas en diálogo con conceptos contemporáneos de la danza, toman fuerza en obras que hablan desde una poética muy particular”.

Lee también Cierre de Era, señal del momento en la industria editorial; escritores alertan por crisis cultura en México
Añade que a TRAC lo conforman cinco grandes ejes: Ritual y contemporaneidad, Danza como festejo y comunión, Herencia y futuro, Identidad frente a la globalización, y Diásporas danzadas.
Entre los invitados especiales que reflejan estos cinco ejes se encuentran, por ejemplo, Lukas Avendaño: “Presenta una pieza que se llama No soy persona, soy mariposa, en la que justamente utiliza la danza para hablar desde una memoria personal y colectiva sobre la identidad muxe, pero también sobre la discriminación, el racismo y el heteropatriarcado; justo con esa obra abrimos el 21 de agosto”.
En el programa destaca también Danzariega, que celebra 25 años como agrupación: “Una compañía que lleva muchos años trabajando el folclor con temáticas contemporáneas, y este año justamente trabaja una pieza que cuestiona al capitalismo y los medios de producción capitalistas que han acabado con el campo y los pequeños productores”.
Juan Carlos Palma, artista de origen mixteco, presenta A solas… hablando al chile, una obra en la que “desarma y desarticula el concepto de la masculinidad en el charro. Entonces, usa al charro como símbolo de esta masculinidad mexicana, pero lo va rompiendo a lo largo de la obra para cuestionar estructuras afectivas y culturales que sostienen esa imagen patriarcal”.
El coreógrafo y bailarín francobelga, Damien Jalet, uno de los más importantes de Europa —su trayectoria es versátil, ha trabajado, por ejemplo, con el Ballet de la Ópera de París y con Madonna— presentará la película The Ferryman, de Gilles Delmas, en la que “él trabaja integrando danza, cine y ritual y aborda la ancestralidad en la naturaleza en relación con el cuerpo. Además la película está acompañada por la voz de Marina Abramovic y la música del compositor japonés Ryuichi Sakamoto. Lo interesante es que Damien va a estar en la proyección de la película y al final ofrecerá un conversatorio sobre su proceso creativo y su trabajo”.
El programa es vasto: participan 45 artistas de cuatro países (Colombia, Bélgica, Francia y México) y seis estados de la República (Nuevo León, Morelos, Oaxaca, Puebla, CDMX y Yucatán). Hay 11 funciones, dos clases magistrales, dos laboratorios de creación, seis conversatorios, una mesa de presentación del Archivo Sonidero, un baile con Sonidero La Changa y una proyección cinematográfica (The Ferryman).
Lee también Los restos de García Lorca, una búsqueda sin final que suma nuevos capítulos
Otros eventos destacados son la presentación del archivo digital sobre el fenómeno sonidero y la mesa de discusión al respecto; la función Paisaje de un cuerpo Totonaca, de Oswaldo Gómez y la agrupación de Monterrey Don Cañalero, y el proyecto Faldas para Bailar, pieza de Andrea Bonilla en la que colaboran con las diseñadores de vestuario Olga Piedrahita y Danielle Lafaurie, así como el Espacio Cultural la Licorera de Colombia: “Ellas utilizan la falda con la que se baila en la costa colombiana. Pero es un símbolo de la memoria de todas las mujeres que han bailado con esas faldas a lo largo de muchos años, de muchas décadas. Se retoma el concepto de la ancestralidad y el concepto del objeto, la falda, como el gran guardián de la memoria de las danzas de esa zona”.
Las sedes son, principalmente, el Centro Cultural Universitario de la UNAM y el Teatro de la Ciudad. El programa completo puede consultarse en el sitio web: danza.unam.mx/trac
Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.