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Mi historia en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) la puedo contar en seis momentos clave, pues inició con mi curiosidad por ser parte de ella.
Parece tan lejano aquel día que hice mi examen de ingreso a la Escuela Nacional Preparatoria 8 “Miguel E. Schulz”, porque, de repente, ya me encontraba recorriendo sus pasillos en una de las mejores etapas de mi vida; muchos compañeros ya se conocían y yo apenas dimensionaba qué tan grandes eran las instalaciones. Más allá de la alberca o las mesas de ping pong, la grandeza radicaba en lo que viví cada día y en las amistades que forjé, mismas que hoy considero de las más especiales. En esa primera etapa conocí un ambiente del que me enamoré.
Tras concluir la preparatoria llegó el momento de elegir carrera. En mi mente pasaban opciones muy distintas: Diseño Gráfico, Periodismo, Física y Derecho. En esta segunda etapa elegí la abogacía, inspirada en mi papá, egresado de la Facultad de Derecho y, para mí, el mejor abogado. Aunque al inicio dudé, poco a poco descubrí su magia, especialmente en el área de Propiedad Intelectual, motivada por la relación entre arte, ciencia y tecnología.
Mi tercer momento clave fue en Ciudad Universitaria, al integrarme al Equipo Representativo de Natación de la UNAM. Ahí encontré una familia guiada por el entrenador Raúl Porta, cuyas enseñanzas trascendieron lo deportivo: nos impulsó a ayudar, a perseguir nuestros sueños y a no abandonar el deporte. Incluso hoy, en categoría Masters, seguimos compitiendo.
La cuarta etapa llegó con la especialidad en Propiedad Intelectual, donde profundicé mis conocimientos y los llevé a la práctica. Años después surgió el deseo de cursar la Maestría en Derecho como una quinta etapa. Ambos posgrados implicaron equilibrar trabajo, estudio y responsabilidades, algo que todo universitario comprende.
Descubrí que la UNAM no sólo forma académicamente, sino que fomenta conciencia y pensamiento crítico para impactar en la sociedad.
Actualmente vivo una sexta etapa en la docencia, vocación que me inculcó mi mamá. Hoy tengo la oportunidad de impartir clases en la Facultad de Derecho a estudiantes próximos a egresar, en el área que más me apasiona, integrando también los avances tecnológicos, como en el módulo “Inteligencia Artificial y Propiedad Intelectual”. Asimismo, he tenido el privilegio de colaborar con Filmoteca UNAM.
Felicito a Fundación UNAM por sus 33 años y agradezco de manera especial permitirme revivir, en unos párrafos, lo orgullosa que estoy de pertenecer a esta comunidad. Gracias por impulsar a los estudiantes para que ellos también puedan contar su propia historia.
Seis veces orgullosamente UNAM son pocas frente a lo que está por venir, pues no sólo soy parte de la UNAM, ella es parte de mí.
Directora de antipiratería de la Asociación Mexicana de Productores de Fonogramas y Videogramas (AMPROFON/APDIF)
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