Tras décadas de investigación, el Proyecto Templo Mayor (PTM) logró cerrar un círculo arqueológico en torno al recinto sagrado de Tenochtitlan.
Ayer 26 de febrero, especialistas del INAH presentaron los hallazgos de las ofrendas 186, 187 y 189, confirmando que lo que antes se creían depósitos aislados, fue en realidad una ceremonia monumental y simultánea sin precedentes, orquestada por el huei tlatoani Motecuhzoma Ilhuicamina entre 1440 y 1469.
El descubrimiento de seis tepetlacalli (cofres de piedra) dispuestos simétricamente alrededor de la plataforma de la Etapa IVa, revela una logística colosal para la época.

Los sacerdotes mexicas coordinaron el movimiento de esculturas de piedra verde que pesan entre 600 y 1,000 kilogramos, flanqueando el basamento piramidal con una decoración de cabezas de serpiente y braseros que ha llegado a nuestros días casi intacta.
Lee también: Trasladan el archivo de Octavio Paz al CENCROPAM para trabajos de registro y catalogación
En el corazón de estos cofres destaca un tesoro de guerra: 83 figurillas de estilo Mezcala. Estas piezas, traídas desde los señoríos sometidos de Tlaxco y Tlaxmalac (en el actual Guerrero), representan el primer gran botín de expansión fuera de la Cuenca de México. Lo fascinante es que los mexicas no sólo las conservaron, sino que las "intervinieron" con pigmentos rojos y blancos para dotarlas de anteojeras y colmillos, transformándolas en representaciones del dios Tláloc.
La sofisticación mexica también se evidencia en los restos biológicos. El hallazgo de más de 4 mil caracoles y conchas, algunos con el periostraco (capa orgánica) aún conservado, sugiere que los moluscos fueron transportados vivos en contenedores de agua salada desde el Atlántico hasta la capital imperial. Este detalle técnico confirma el control económico y la eficacia de las rutas comerciales que alimentaban los rituales del Huei Teocalli.
Lee también: Detecta Secretaría de Cultura venta de patrimonio mexicano en eBay
Actualmente, las piezas pasan por un minucioso proceso de estabilización y limpieza con fijativos naturales para preservar su policromía original. El objetivo final del INAH es reunir por primera vez las seis poblaciones en una exposición histórica en el Museo del Templo Mayo.