Pablo Vargas dialoga con el arte antiguo y el actual

Pablo Vargas Lugo se inspiró en las pinturas rupestres que halló en una cueva de Guatemala para crear una instalación. Foto: CORTESÍA INBA
Cultura 03/08/2018 00:24 Cristopher Cabello Actualizada 01:58
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Cuernavaca. —En una expedición a la cueva Naj Tunich en Guatemala, el artista Pablo Vargas Lugo halló en 2017 pinturas rupestres de la cultura maya, las cuales habían sido vandalizadas décadas atrás por habitantes del lugar. Viendo la relación existente entre el arte rupestre maya y el grafiti urbano, decidió montar una instalación que combinara estos dos elementos.

En colaboración con La Tallera, Pablo Vargas Lugo presentará el 4 de agosto su exposición titulada Naj Tunich, que tiene como intención crear una relación entre el arte rupestre maya y el arte que acontece en los espacios públicos actuales, especialmente con el grafiti callejero.

En entrevista con EL UNIVERSAL, el artista afirmó que su intención principal al mostrar su obra es establecer relaciones y diálogos entre el arte antiguo y el arte actual. “Es una obra sobre un proceso de desaparición. Mostrar lo que se está perdiendo, exhibir un secreto que está desapareciendo. Es también una obra para entender el parentesco que puede tener una práctica tan antigua como la pintura rupestre maya y la manera en que se escribe el grafiti y sus elementos figurativos”.

Al viaje que inspiró la muestra, realizado en 2017, Vargas fue con un especialista en la cultura maya, un arqueólogo y un equipo de filmación con el objetivo de recabar imágenes y video para la creación de la instalación. Dijo también que en su obra se ve reflejado el vandalismo que sufrió la cueva y eso lo llevó a establecer la relación entre la pintura rupestre y el arte urbano que viven las ciudades.

A través de la exposición, el artista profundiza en temas como la destrucción del patrimonio artístico, el arte público, la complejidad intercultural y los problemas de conservación existentes en el arte con una mezcla entre las pinturas rupestres mayas y los grafitis de las calles.

El proyecto contó con el apoyo de instituciones públicas y privadas como la Fundación BBVA Bancomer, el FONCA y el Ministerio de Cultura y Deportes de Guatemala.

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