La necesidad de plasmar una crisis y concederle sentido fue el detonador para que Jimena Hinojosa diera vida a la obra Lo que cabe en una fosa vacía. Una imagen insistente en su memoria, una alberca abandonada, le ofreció la metáfora que buscaba para el argumento. “Me decía: eso es lo que se siente. Como una alberca vacía, un agujero interior que no se llena nunca. Por más que uno haga algo ese vacío interior no se llena con nada”, afirma Hinojosa.

Una crisis que, en cierto sentido, le transfirió a Tomás, su personaje, un hombre que vive bajo la ilusión de que el origen de su tristeza es la mala relación que tuvo con su padre, continúa la dramaturga y directora. Con la muerte de su padre, esa crisis se intensifica. Su hija, además, no le habla porque padece una condición llamada mutismo selectivo.

“En realidad, lo que sucede es que este hombre no sabe de dónde viene esta crisis de sentido, esta crisis de dejar de encontrarle sentido a la vida de repente. Vive bajo la ilusión de que lo externo es su problema, pero en realidad es un problema que él ya trae desde antes de tener una mala relación con su padre, desde antes de tener una hija y desde antes de que su carrera como nadador se derrumbe. La crisis en sí es el origen de todo su problema”.

A la profunda turbulencia emocional se añaden los factores externos: la decadencia de la escuela de natación que él tiene o el ir dejando a la deriva a quienes lo rodean y conducirlos, a su lado, hacia el abismo. El argumento, la trama que busca sublimar el dolor, también le plantea una pregunta precisa al público: “¿Por qué me comporto como me comporto?, ¿por qué tengo un tipo de búsqueda incesante, ya sea encontrar dinero, encontrar una pareja, encontrar el éxito profesional y por qué, a pesar de conseguir ese tipo de cosas, no se resuelve algo en mi interior?”, plantea Hinojosa.

Más allá de la crisis, la historia ofrece una ventana de esperanza: la hija de Tomás tiene una perspectiva distinta de la vida. Otra mirada que ella ofrece sobre aquello en lo que algunos ven una alberca abandonada o un vacío interior. La obra puede verse del 30 de julio al 23 de agosto, jueves a domingo, en el Teatro El Milagro. En el elenco están: Hamlet Ramírez, Sunem Serrano Cedillo, Daphne Keller, Tania Mayrén, Leonardo Zamudio, Carlos Fernández y Uriel Ledesma.

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