En el panorama de las literaturas LGBT+ de México, el crítico literario, escritor y especialista en narrativa queer y lésbico-gay, Ernesto Reséndiz Oikión, considera que la narrativa más potente e interesante en la actualidad es la trans, “la narrativa trans escrita tanto por autores trans como por autores cisgénero está en pleno desarrollo”.
El ensayista apunta que “la ausencia de narrativa bisexual mexicana es una ausencia que se mantiene en el panorama actual”.
El investigador y autor de textos que se han compilado en libros como “La memoria y el deseo. Estudios gay y queer en México” y “México se escribe con J” asegura que, “a diferencia de la narrativa gay contemporánea que se escribe en el país y que incurre en muchos lugares comunes, las vivencias y experiencias trans apenas se están contando y ello permite una posibilidad amplia de exploraciones formales”.

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Reséndiz Oikión celebra en la narrativa trans mexicana la novela distópica “Todo lo que amamos y dejamos atrás” de Elisa de Gortari y “Tapizado corazón orquídeas negras” de Évolet Aceves. En cuanto a la poesía trans mexicana el historiador de la literatura gay en México, menciona “Poesía en transición” de Daniel Nizcub Vásquez Cerero y Lázaro Izael con “Mamá, el campo”.
En el panorama que aporta Ernesto Reséndiz Oikión destaca en la narrativa gay mexicana a Fernando Yacamán con su novela “Todos mis padres” y Jaime Sakäsma con “¡Depierta ya!”.
“En la crónica gay mexicana debo mencionar a Wenceslao Bruciaga con su libro ‘Un amigo para la orgía del fin del mundo’; en la poesía gay mexicana me encantan los libros ‘Epicedio al padre’ y ‘Cuadernos de patología humana’ de Orlando Mondragón, ‘De los hombres no recuerdo el fulgor sino la noche herida’ de Alejandro Miravete, ‘Jeffrey’ de Saúl Ordóñez y ´La máquina de Turing’ de Jesús de la Garza”, señala.
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En cuanto a la narrativa lésbica mexicana cita las novelas “La reinita pop no ha muerto” de Criseida Santos Guevara y “Crema de vainilla” de Artemisa Téllez; “en la poesía lésbica me gustan los libros ‘Princesas para armar’ de Anaclara Muro Chávez y ‘La chica que se ha quedado sola’ de Mariel Damián”.
Al referirse a las editoriales especializadas en literatura LGBT+ en México, el investigador destaca Quimera y Mafia Rosa. Quimera que dirigió Sergio Téllez-Pon fue innovadora por sus títulos, en tanto que Mafia Rosa, que coordinan Juan Carlos Bautista y Hernán Bravo, dice que tiene un catálogo muy atractivo. Y también apunta que la editorial Lesvoz de Mariana Pérez Ocaña se enfoca en literatura lésbica.
“Hay que mencionar el incipiente proyecto editorial de la librería Somos Voces que ha publicado ‘Contarte en lésbico’, el libro de cuentos de Elena Madrigal, y ‘El demonio que nos habita’, el libro de cuentos de Fernando Yacamán. La librería U-tópicas también está publicando nuevas traducciones de obras clásicas de la teoría queer como ‘Epistemología del armario’, de Eve Kosofsky Sedgwick, y ‘Este puente, mi espalda’, de Gloria Anzaldúa y Cherríe Moraga”, afirma.
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Y destaca la “Colección Arcoíris”, coordinada por Juan Jacobo Hernández y la “Colección Digo lo que amo”, de poesía LGBT+ de la editorial Dogma. “La editorial independiente Aquelarre de Tinta también ha publicado obras LGBT+. Por supuesto, las grandes editoriales públicas y privadas tienen en sus catálogos varios libros de literatura LGBT+, lo que permite observar que la industria editorial encuentra un mercado específico para estos libros”, concluye.