La venta de “piezas arqueológicas” en Internet, imparable

El negocio con supuestos objetos originales se ha disparado en redes como Facebook, donde llegan a costar hasta 15 mil pesos; la ley que prohibe esta práctica es letra muerta

La venta de “piezas arqueológicas” en Internet, imparable
Figuras arqueológicas “auténticas” se venden en hasta 15 mil pesos en Facebook. Fotos: Redes sociales.
Cultura 17/07/2021 02:40 Alida Piñón Actualizada 15:39
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La venta de piezas arqueológicas y paleontológicas en México, dicen expertos, siempre ha existido. Sin embargo, con redes sociales como Facebook, Instagram y Tik Tok, la venta se ha disparado sin que nada ni nadie lo impida. El mercado, además, se profesionaliza, pues también se ofrecen servicios de "restauración" (como pegar una vasija con pegamento escolar), y crean documentación apócrifa con sellos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), con los que “garantizan” la autenticidad e incluso el valor comercial de la pieza. Todo al alcance de un clic.

El UNIVERSAL contactó a un vendedor de piezas arqueológicas en Facebook Marketplace. El anuncio es sencillo: "Piezas de barro teotihuacanas", de 10 centímetros, con un valor de mil pesos. Tras el enlace, la persona envió imágenes de 11 figuras más y aseguró que eran originales, compradas en grupos de gente que se dedica a "escarbar" en zonas arqueológicas del país.

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Otros ofrecen reproducciones de piezas y hasta trabajos de restauración.

Estos grupos de venta, dice el arqueólogo Omar Espinosa, existen desde hace años, pero es a partir de que Facebook lanza en 2016 Marketplace, una aplicación para comprar y vender, cuando la oferta se dispara pese a que en sus políticas está prohibido “promocionar productos, servicios o actividades ilegales”. La comercialización de bienes arqueológicos y paleontológicos es ilegal, según la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos Artísticos e Históricos.

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“Los grupos de venta se han reproducido pese a que en las políticas de Facebook se advierte de manera explícita que se prohíben acciones ilegales y que hay protección del patrimonio, pero eso no inhibe la práctica y la red social no está bajando las publicaciones. Lo que he visto es que los grupos se renuevan, algunos desaparecen, pero abren otros más y los usuarios suelen ser los mismos”, dice Espinosa, quien colabora con el Grupo de Reflexión sobre Economía y Cultura (Grecu) e impulsa el canal de YouTube Libreta Negra, especializado en temas arqueológicos.

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Un vendedor llamado Jorge oferta sólo una veintena de piezas porque es amateur, dice.

Espinosa conoce bien la actividad de estos usuarios en redes sociales, a lo largo de los años ha documentado y alertado su existencia en su cuenta de Twitter. Además, si bien considera que los perfiles de los vendedores pueden ser muy diversos, no descarta que haya profesionales o egresados de escuelas que participan deliberadamente.

“En estos grupos se pasan tips, información, experiencias, conocimientos, se comparten fotos de excavaciones irregulares, lo cual está prohibido en la ley y es tarea exclusiva del INAH. Es decir, la primera acción ilegal no es la venta, sino la excavación y extracción. La transportación y comercialización ya son los delitos asociados”, explica Espinosa.

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Y, ¿cómo se fijan los precios?, Espinosa dice: “Unos por intuición, otros son tiburones, suben fotos de manera bestial. Es posible que fijen el precio a partir de la revisión que hacen en revistas o libros para ver qué tipo de pieza tienen, pero también pueden calcular con subastas que hay”.

Para Espinosa, la subasta es el último eslabón de una práctica que empieza con grupos que buscan deliberadamente y hacen excavaciones clandestinas, o con gente que las encuentra de manera fortuita.

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En Marketplace hay objetos de barro de Teotihuacán en 1000 pesos.

En el primer grupo estaría ubicado Jorge, el vendedor contactado por EL UNIVERSAL. Durante la conversación con este diario, en una pretendida negociación de compra-venta, explica que es coleccionista amateur, cuenta con una veintena de piezas teotihuacanas y toltecas. La mayoría, dice, las compró en grupos de Facebook en donde ha establecido contactos con vendedores en todo el país y afirma conocer gente que se dedica a ir “a las milpas y también saben en donde hay vestigios para ir a escarbar”.

El antropólogo especialista en legislación cultural Bolfy Cottom explica la ley: “Los bienes arqueológicos que entran dentro del periodo que protege la legislación son inembargables, imprescriptibles, no se pueden comercializar, están prohibidas las excavaciones arqueológicas clandestinas y sólo se permiten a instituciones autorizadas legalmente”.

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Sin embargo, los hallazgos más comunes suelen ser fortuitos. “Si estás construyendo tu casa y encuentras un entierro, la ley dice que debes reportarlo a la autoridad competente, como un comisariado ejidal. Después se notifica al INAH, quien dictamina si es sujeto de un rescate arqueológico o un salvamento. Lo que puede pasar es que el particular queda en posesión de ese bien y firma un contrato de concesión de uso, en el que se compromete a tenerlo bajo custodia y se hace responsable”, dice Cottom. Jorge lo sabe, pero no lo sugiere si lo que se busca es comercializar “y si las piezas son chiquitas, no hay bronca si te las quedas”.

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Algunos vendedores aseguran que van a sitios como milpas para escarbar entierros.

La “restauración” también es común. En Facebook circula un documento con sello del INAH, que asegura una intervención a una “carita” de época prehispánica, con técnica de “barro cocido decorado” y se fija un valor comercial de entre 300 y 600 pesos. EL UNIVERSAL contactó al restaurador para solicitar sus servicios, en respuesta pidió la imagen de la pieza para su valoración y no se volvió a comunicar.

Las fósiles, tesoros en auge

Felisa Aguilar, presidenta del Consejo de Paleontología, órgano colegiado, académico y consultivo del INAH, explica que con las redes sociales estas prácticas se han incrementado, particularmente en Facebook. “Hay grupos en los que se comparten experiencias y conocimientos paleontológicos y siempre llega alguien a ofertar un bien, incluso no sólo de México, también de otros países. Hemos hecho el reporte y la aclaración de que es ilegal. Mientras haya demanda, habrá oferta. Hay mucha gente que consideran a estos bienes como objetos decorativos, no dimensionan su valor paleontológico”, dice.

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Otros ofrecen reproducciones de piezas y hasta trabajos de restauración.

Adriana Miranda Martínez, bióloga y paleontóloga, profesora de la Facultad de Ciencias de la UNAM, impulsa el proyecto Geoxplora, que fomenta el conocimiento paleontológico del país, asegura que se ha encontrado también con una venta “descarada” de piezas. “Hay gente que da pitazos, que ya tienen compradores. Cada pedazo de México tiene su componente paleontológico, quien haya construido una casa en todo el Valle de México seguramente se encontró restos porque ahí hay una megafauna, en el norte de México están todos los dinosaurios, en Puebla hay un montón de invertebrados, es decir, en cualquier estado del país hay una localidad fósil".

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Lo punitivo no frena el saqueo

La Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos establece sanciones que van de la prisión de 1 a 10 años, hasta multas de 15 mil pesos. Y si bien hay reglamentación, la extracción y comercialización ilegal no se frenan. "He afirmado siempre que el problema de la valoración de bienes históricos, artísticos, arqueológicos, paleontológicos no es punitivo, sino educativo. Es decir, por más que sea prohibitiva una ley, por más que se endurezcan sanciones, no se va a frenar, no quiero decir que la ley no sirve, sino que es sólo una de las herramientas para combatir", dice Cottom.

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Los objetos llegan a los compradores en cajas que advierten la fragilidad del contenido.

Los especialistas consultados coinciden con el antropólogo y añaden que debería haber enseñanza del valor de estos bienes en la educación y campañas de difusión en contra de estas prácticas. Y existe. El INAH lanzó en abril pasado el Programa de Manejo de Riesgos para la Conservación Preventiva y Prevención de Tráfico Ilícito de Bienes Culturales, lanzó la campaña ¿Qué perdemos cuando nos roban el patrimonio cultural?, con el objetivo de promover la denuncia y tiene la página   @PerdemosMilesDeHistorias, pero no tiene ni mil seguidores.

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Por ello, coinciden los entrevistados, los esfuerzos tendrían que multiplicarse.

“Los grupos de venta se han reproducido pese a las políticas de Facebook; eso no inhibe la práctica y la red social no está bajando las publicaciones”; Omar Espinosa, Arqueólogo.

Facebook explica que sus políticas no permiten estas prácticas y que el contenido que infrinja estas normas será removido y las cuentas serán infraccionadas. Para su detección, dicen, se apoyan en los reportes que hacen los propios usuarios y colaboran con el Instituto Nacional de Antropología e Historia, institución que no fijo su postura hasta el cierre de esta edición.

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El patrimonio paleontológico del país también está a la venta.

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