“Estos siete años, más los que se acumulen en esto que se ha dado en llamar el segundo piso de la Cuarta Transformación, quedará en la historia del fomento y la promoción de la lectura como la época más oscura y trágica. Si se pone a fanáticos ideológicos a promover la y los libros, lo que se busca es crear fanáticos a su imagen y semejanza. Los pueden servir para liberar, pero también para esclavizar el pensamiento. Todo depende del uso que se les dé”, afirma el poeta, ensayista y estudioso del fomento a la lectura, Juan Domingo Argüelles.

Al hacer un balance de lo que se ha hecho en México y no se ha hecho, en materia de fomento a la lectura y el libro en estos siete años, desde el 27 de enero de 2019, cuando en Mocorito, Sinaloa, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador lanzó la Estrategia Nacional de Lectura en un acto masivo, hasta el pasado 17 de diciembre de 2025, con el lanzamiento masivo en el Zócalo de la Ciudad de México de la colección 25 para el 25, también a cargo del Fondo de Cultura, los analistas ven más una serie de eventos improvisados más que una verdadera estrategia con ejes, programas y metas.

Argüelles asegura que lo de Mocorito, Sinaloa, en 2019, fue un mitin, y así lo admitió, literalmente, la esposa del entonces presidente, Beatriz Gutiérrez Müller. “No hubo ninguna estrategia nacional de lectura. Puros lugares comunes de lo que no fue ni un programa ni una campaña... Nada de lo que se anunció en esa fantasmal ‘estrategia’ se realizó”.

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26 de abril de 2022. En Tijuana, Beatriz Gutiérrez Müller, inauguró el programa del gobierno federal “Fandangos por la Lectura”. Foto: Secretaría de Cultura
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Incluso dice que llevaron los programas de lectura, sobre todo del proyecto emblema gubernamental desde hace décadas, de carácter voluntario, las “Salas de Lectura”, y lo convirtieron en un desastre. “Actualmente, apenas comienzan a hacer el recuento de los daños en la Dirección General de Bibliotecas, pero el desastre ahí está y no creo que cambie mucho el asunto porque todo está regido por ideología y no por cultura”.

Siete años donde el fomento a la lectura ha estado de acá para allá. Ha pasado de ser una rimbombante Estrategia Nacional de Lectura que dependía de la Presidencia de la República como parte de la Coordinación Nacional de Memoria Histórica y Cultural de México, cuya presidenta honoraria era la señora Beatriz Gutiérrez Müller —que hoy vuelve a estar en el limbo pues la sacaron de Presidencia al Archivo General de la Nación y se espera su traslado a la Unidad de Culturas Vivas, Patrimonio Inmaterial e Interculturalidad—; a estar en forma en manos de Paco Ignacio Taibo II, en una editorial, el Fondo de Cultura Económica, cuya misión es la producción y venta de libros, pero que absorbió a la Dirección General de Publicaciones y a la red de librerías Educal.

Sin embargo, el fomento a la lectura sigue en el vaivén. El 15 de abril de 2025, en el Diario Oficial de la Federación, la presidenta Sheinbaum presentó el Plan Nacional de Desarrollo 2025-2030, que señala que la cultura es un motor de desarrollo económico y establece que “promover la lectura entre la ciudadanía es fundamental para consolidar la democracia”, sin embargo no ha presentado ningún plan sectorial de fomento a la lectura. Lo que si se hizo el pasado 21 de enero, fue la instalación del Consejo Nacional de Fomento para el Libro y la Lectura, “una instancia que puede y debe ordenar, articular y dar continuidad a una política pública esencial, que es construir una ‘República Lectora’”.

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3 de septiembre de 2024. En una secundaria de la CDMX, Gutiérrez Müller presentó la antología Fandangos por la Lectura. Foto: Secretaría de Cultura
3 de septiembre de 2024. En una secundaria de la CDMX, Gutiérrez Müller presentó la antología Fandangos por la Lectura. Foto: Secretaría de Cultura

La instalación de ese Consejo es para el experto en políticas públicas Arturo Saucedo, al menos, un guiño a una probable recuperación del fomento a la lectura. “Ahora vemos que, curiosamente, se está recuperando ese programa sin las características que tenía como programa sectorial. Un programa sectorial es un programa transversal que atraviesa el presupuesto y funciones de varias secretarías, pareciera que lo están recuperando, pero sin las características presupuestales, sin ser realmente un programa sectorial, sino simple y sencillamente la reactivación de un Consejo Nacional que está dentro de la SEP y de la Secretaría de Cultura”.

El analista de políticas públicas dice que debería ser un programa prioritario de gobierno como lo fue antes y no lo es. “Ellos abandonaron una prioridad, esa prioridad la destruyeron y ahora lo quieren regresar sin decir exactamente qué es”.

Juan Domingo Argüelles asegura que “no existe un interés auténtico por parte de los gobiernos de formar públicos lectores de espíritu crítico. No hay un propósito de ciudadanizar la lectura para formar conocimiento e insumisión. No hay tal “’República de Lectores’”, porque lo que realmente le interesa a la 4T es una República de Electores”.

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17 de diciembre de 2025. Entrega masiva en el Zócalo de 25 para el 25, con la presidenta Claudia Sheinbaum. Foto: Archivo EL UNIVERSAL
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Incluso, Saucedo cuestiona el lanzamiento de la colección 25 para el 25, dice que se nos presenta como un programa estrella, aunque ya habíamos tenido otra coleccione también del FCE, 21 para el 21, sin embargo, dice que lo más grave es que tampoco tenemos un informe de resultados de qué se logró, cómo se logró, cuál es el impacto que tienen estos programas y sobre todo que son programas que permanecen en la opacidad.

“En primer lugar, porque no sabemos exactamente cuánto dinero se está erogando en la colección. No solamente en la producción, lo más caro siempre es la distribución. Estás hablando de 2 millones y medio de libros. Es un mundo de libros. El otro asunto es que en esta cuestión de desmantelamiento de las instituciones, el alto costo que han tenido y el alto costo que sigue teniendo, porque tenemos al mismo desmantelador de instituciones presidiendo el programa de fomento a la lectura y presidiendo al Fondo de Cultura Económica”.

Ambos expertos señalan no sólo que en estos siete años poco se ha hecho con estrategia, pero además que se carece de estudios, diagnósticos y análisis institucionales. Apuntan que debería haber estudios de impacto, un estudio social, un estudio económico, un estudio de mercado, pero prevalece el desprecio a las estadísticas o a los diagnósticos, apunta Arturo Saucedo, quien además señala otra cuestión: “¿Por qué libros? cuando el Módulo sobre Lectura del INEGI de 2025 dice que 83% de los mexicanos están leyendo en redes sociales. “Eso implicaría que alguien que lleve un programa de fomento del libro y la lectura debería de incidir en esos espacios, no en regalar libros por regalar”.

21 de enero de 2026. Instalan el Consejo Nacional de Fomento para el Libro y la Lectura. Foto: Secretaría de Cultura
21 de enero de 2026. Instalan el Consejo Nacional de Fomento para el Libro y la Lectura. Foto: Secretaría de Cultura
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