Dos consolas a cada extremo del escenario conforman una pequeña parte de la cara que se muestra al público del Órgano Monumental del (OMAN). Dos teclados visibles, del lado izquierdo y del lado derecho, con pedaleras; detrás de estos queda visible, también, una parte de lo que conforma el instrumento: la tubería o el sistema tubular, un juego de flautas distribuido en una altura que alcanzaría un edificio de tres pisos.

Desde el extremo izquierdo, entre la penumbra de las butacas vacías, el técnico organero del OMAN, Marco Ángel Sánchez Romero, interpreta la “Tocata y fuga”, de . El sonido cruza el escenario y alcanza los pasillos, oficinas y patios del auditorio.

El órgano fue renovado después de un trabajo que duró seis meses, en los que se instaló el sistema de control de órganos Opus-Two (ICS), el cual permite más de mil combinaciones musicales y mejora la memoria del instrumento. También se integraron casi 5 kilómetros de cables nuevos y se revisaron las flautas. Sánchez Romero hace una analogía: en la paleta de un pintor no es lo mismo poseer seis colores que 250 —la cifra es un ejemplo, no tiene relación con la cantidad de registros que alcanza el órgano—: “Ahora, cuando un intérprete se sienta al instrumento puede, con estas combinaciones, tener muchos sonidos disponibles y muchos cambios de sonoridad a la mano”.

Lee también

El técnico organero del OMAN, Marco Ángel Sánchez Romero, celebra el
nuevo capítulo que el Órgano Monumental escribe de su historia. Foto: Benjamin Becerril / EL UNIVERSAL
El técnico organero del OMAN, Marco Ángel Sánchez Romero, celebra el nuevo capítulo que el Órgano Monumental escribe de su historia. Foto: Benjamin Becerril / EL UNIVERSAL

Es el preámbulo para el concierto (1 de marzo) con el que se recibirá lo que han llamado “la renovada voz” del OMAN y un programa que interpretará el Organista Titular del OMAN y su director artístico, Héctor Guzmán, junto a la Orquesta Sinfónica Nacional que dirige Ludwig Carrasco.

Interpretarán obras de Händel (“Concierto para órgano y orquesta en Sol Menor Op. 4 No. 1”), Poulenc (“Concierto para órgano, timbales y cuerda”), Bernal Jiménez (“Retablo Medieval, Concertino, para órgano y orquesta”), Saint-Saëns (“Sinfonía No. 3 en Do Menor (sinfonía con órgano”).

“El órgano tiene cinco teclados más el pedal y casi 16 mil tubos. Es el órgano más grande de Latinoamérica y el séptimo más grande del mundo”, afirma el maestro Guzmán, en videollamada.

Lee también

En las cámaras, que pueden alcanzar los tres niveles de la totalidad del órgano, está la estructura que hace funcionar
las 15 mil 633 flautas (la más pequeña mide 2 cm y la más grande 11 metros y medio; ahí también están los motores ori
ginales que datan de finales de la década de 1950. Fotos: Benjamin Becerril / EL UNIVERSAL
En las cámaras, que pueden alcanzar los tres niveles de la totalidad del órgano, está la estructura que hace funcionar las 15 mil 633 flautas (la más pequeña mide 2 cm y la más grande 11 metros y medio; ahí también están los motores ori ginales que datan de finales de la década de 1950. Fotos: Benjamin Becerril / EL UNIVERSAL

Detrás de lo que el público ve —el escenario, los teclados a cada lado y un rectángulo con una parte de las flautas— están las cámaras, como pequeños cuartos que alcanzan los tres niveles de la totalidad del órgano. En una de éstas, la más pequeña y accesible y a la que se permitió acceder a EL UNIVERSAL, está la estructura que hace funcionar las 15 mil 633 flautas, de las cuales la más pequeña mide dos centímetros y la más grande alcanza los 11 metros y medio; en las cámaras, la parte invisible a los ojos del público, se encuentran los motores originales que datan de finales de la década de 1950. El interior de una maquinaria, un departamento en el que sólo hay un sistema de cajas de madera interconectadas, una lleva la firma Tamburini-Crema, que es el municipio italiano de donde proviene la firma de órganos. Hay una hélice o un ventilador que crea las corrientes y su recorrido a través de los canales y las cajas. Están interconectadas, dice Sánchez Romero, para que no se escape el aire, y después de dirigen a una especie de caja contenedora de presión; el aire se almacena primero y luego se distribuye, el aire va bajo distintas presiones para darle forma al sonido.

Detrás de las cajas está el reverso del conjunto de flautas y sus dimensiones son tales que una persona puede caminar junto a éste. “Lo que estamos haciendo es estar, por completo, dentro del instrumento: con sus tripas, que son los tubos; con sus arterias, que son todos los cableados a la vista”, continúa.

Hay partes del instrumento que pronto cumplirán un siglo de haber sido creadas. La historia se remonta 1934, cuando se instaló fallidamente el órgano del Palacio de Bellas Artes. Dos décadas permaneció en desuso porque el sistema tubular estaba muy lejos de la sala. Sánchez Romero cuenta que, entonces, Silvestre Revueltas decía que el órgano era una maravilla porque el público podía ir un día a ver al intérprete tocar y regresar al siguiente para escucharlo.

Lee también

En 1957, bajo la guía artística de Tamburini se trasladó al Auditorio Nacional: “En el 57 se trae ese órgano, pero además Tamburini hace uno nuevo utilizando esas partes. O sea, no es sólo trasladar el viejo órgano, sino utilizar esos tubos. La verdad es que quedan pocos vestigios de lo que fue ese instrumento. Por ejemplo, la consola, el mueble con las teclas, no se sabe dónde está”.

El maestro Guzmán habla de los momentos que han sido clave en la historia del OMAN: primero, el traslado en el que el órgano vio la luz en 1958; luego la restauración que se hizo hace 20 años porque el instrumento tenía ya varios problemas de funcionamiento; por último, el nombramiento del maestro Víctor Urbán como organista titular del Auditorio, del que Guzmán fue alumno y a quien describe como el mejor organista que México ha dado: “Esos tres hechos históricos para mí han sido lo más importante. Este sería otro porque el órgano ha sido actualizado y ahora está a la altura técnica de cualquier órgano en el mundo. Aquí se escribe otro capítulo de la historia del Órgano Monumental”, afirma Guzmán.

El futuro apunta, dice, a que el órgano luzca más, y se utilice de la mejor forma posible; que se invite a organistas europeos, de talla internacional. Aún no está confirmado, pero, entre sus planes está hacer un festival anual de órgano “y de esa manera seguir utilizando este tesoro que tenemos aquí en México”.

Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.

[Publicidad]