Confabulario

"Vivimos en un mundo vertebrado por el capitalismo": entrevista a Viva Belgrado

Entrevista a Viva Belgrado, una de las bandas españolas más emblemáticas de la música independiente, a propósito del par de shows que dieron en la Ciudad de México como parte de su gira mundial

La banda española Viva Belgrado, una de las propuestas más intensas del rock alternativo en español, consolidó su proyección reciente con el álbum Cancionero de los cielos y su presencia en los Premios MIN de la Música Independiente, donde fue finalista a mejor disco de rock. Crédito: Facebook de la banda.
26/04/2026 |00:58Obed Noriega |
Colaboradores Confabulario
Colaboradores Confabulario Ver perfil

En la escena que da nombre a la clásica pieza teatral La gaviota de Chéjov, el joven y desconocido director Konstantin Treplev, su protagonista, al ver fracasada su obra prima de tintes vanguardistas frente a un público con gustos tradicionales y, sobre todo, al saber desairados sus sentimientos amorosos por la actriz Nina (enamorada de un escritor maduro, este sí, muy aplaudido), hace algo perturbador: dispara a una gaviota y obsequia su cadáver a Nina, como un símbolo irracional, de significado oscuro y asustador.





Esa escena inspira la canción "Chéjov y las gaviotas", la cual hace parte de Cancionero de los cielos, el nuevo disco de la banda española Viva Belgrado nominado a Mejor Álbum Nacional del Año en los Time Out y al premio a Mejor Disco de Rock en los Premios de la Música Independiente. Dicho disco fue presentado hace un par de días sobre suelo mexicano en dos fechas (24 y 25 de mayo) en el foro Fuck Off Room, con todas sus entradas vendidas. La banda procedente de Córdoba que ha pisado en más de una década de existencia escenarios de 12 países y cuya propuesta es una mezcla entre post-hardcore, post-rock y rock alternativo posee, además de Chévoj, bastantes referencias literarias más, como el guiño a la literatura clásica presente en su disco Ulises de 2016. En este sentido, sería conveniente entender el grito —recurso habitual desde sus inicios que, aunque sigue presente, ha sido en gran medida reducido a causa de una confesada y consciente tendencia hacia el pop en los últimos trabajos— no como un gesto burdo o limitado técnicamente por provenir de personas que no cuentan con formación en las "bellas artes", sino como uno intelectualmente justificado que busca, antes que nada, un efecto estético.

Lee también:

Club El Universal

Al igual que el incómodo episodio en la obra de Chéjov, que convierte en simbología el crudo asesinato de una gaviota (al representar un mal augurio sobre el destino de la propia Nina o, bien, el anuncio del suicidio del protagonista efectivamente acontecido), la estética lírica y sonora de Viva Belgrado echa mano de símbolos inquietantes —como una voz que va desgarrándose a medida que avanza la canción, acordes estridentes y sombríos o la imagen de alguien “bailando en el borde”— para expresar una honda emocionalidad ante la cual el mero discurso poético y sus habituales estándares de belleza, resultan insuficientes.

Tanto en Chéjov como en Viva Belgrado, esos símbolos, aparentemente incómodos e incomprensibles, surgen y adquieren una luminosidad mística en momentos de quiebre dentro de la vida y de la obra de los artistas. La concepción del arte aquí implícita, empero, no ve a este como un simple bote salvavidas que llega para solucionar, o al menos, para sobrellevar sus problemas. Este, en cambio, sin dejar de ser pensado como una elección liberadora dado su pretendido carácter trascendental, herencia del catolicismo, representa también una condena/salvación, la cual, en el caso de Chévoj, se manifiesta a través de la actitud radical de Treplev, quien frente a la incomprensión de su visión y el fracaso de su llegada al estrellato (que, a su vez, contribuyen al rechazo por parte de Nina), opta por el suicidio y lo anuncia simbólicamente. Por su parte, en el caso de la canción “Chéjov y las gaviotas” de Viva Belgrado, la condena del exitoso músico protagonista consiste en haber logrado el éxito y en haber aceptado como suya esa vida de viajes sin fin, hoteles y excesos, o sea, ese lugar común al que muchos aspiran y que es, al mismo tiempo, un no lugar que él conscientemente ha escogido como casa, como lo afirman los versos : "Es una casa vacía en la que me quiero instalar / La habitación de hotel es el no lugar .../ Una atalaya desde la que intento comprender". Ahí, desde la cima del tan anhelado éxito de su proyecto artístico (que está encima de todo, incluso, de su relación de pareja), el personaje se siente: "Crucificado, follificado, versificado, cronificado sobre un pedestal", condenado al "tránsito constante, la huida hacia adelante, la carretera, el escenario y las luces distantes".

Lee también:

Unos días antes de su viaje a México, Cándido Gálvez, vocalista, guitarrista y principal compositor de la banda, concedió a Confabulario una entrevista exclusiva en la que el músico cordobés, autodefinido en otra de sus canciones (“Vernissage”) como un “poeta del consumo, flor del capital”, habla sobre sus influencias literarias, su experiencia tocando por ciudades a lo largo del mundo (incluido el show que dio junto a su banda en el Círculo Polar Ártico) y nos revela, además, que está escribiendo una novela.

El título de Cancionero de los cielos me hace pensar en los cancioneros medievales, un tipo de quehacer musical/poético que no estaba tan atravesado por el criterio de la de la propiedad y que tendía, más bien, a lo oral, ¿qué papel juega la oralidad, y su característico reciclaje de materiales preexistentes, en su poética?

Bueno, la cultura popular es eso. Todo se basa en otra cosa. Constantemente nos nutrimos de lo que nos inspira. Lo reciclamos para hacerlo nuestro.

Nosotros siempre hemos citado muy abiertamente nuestra influencia del screamo europeo y americano y, más recientemente, del indie rock. Hay muchas bandas y muchas canciones de las que hemos cogido descaradamente y hemos dado nuestra versión y creo que es bueno que pase. Todas las bandas lo hacen de una manera u otra, a veces más o menos inconsciente.

Nunca hemos tenido reservas de comentar esas influencias abiertamente, decir de qué canción hemos sacado qué cosa. En el disco anterior, de hecho, hicimos una lista de influencias para que se viera abiertamente de dónde nos habíamos inspirado, sea de una forma más literal y o de una forma un poco más abierta. En el disco anterior, de hecho, hicimos una lista de influencias para que se viera claramente de dónde nos habíamos inspirado, sea de una forma más literal y o de una forma más abierta.

¿Cuál dirías que es la relación entre el capitalismo y la poesía en nuestro mundo actual? ¿Los ves como dos polos antagónicos o complementarios?

Vivimos en un mundo vertebrado por el capitalismo. Es inevitable que la poesía hoy en día se nutra de la estructura que el capitalismo permite. Ella tiene que hacerse desde un prisma con el que podamos conectar, que de alguna manera refleje la realidad y hable del mundo que nos rodea. Evidentemente todo eso tiene que ver con las diferentes aristas del capitalismo, las buenas, las malas, las no tan malas y las muy malas que también las tiene.

La música que hacemos y consumimos está completamente enraizada en ese sistema. Esas canciones de 3 minutos que son como cápsulas de emociones surgen precisamente de ahí.

¿Qué significa esta forma de cantar gritada? ¿qué connota o cómo se puede interpretar?

Para nosotros es un recurso artístico, un elemento estético. Cuando descubrí en mi adolescencia grupos como Daïtro, Sed Non Satiata y Lisabö me emocioné mucho. Despertaron en mí sensaciones que ninguna otra música había despertado . Y cuando uno es joven y se siente así de tocado por algo, tiende a querer replicarlo.

Mentiría si no dijera que, poco a poco, nos hemos ido alejando un poco del grito, hemos madurado. En Cancionero sigue presente ese recurso, pero quizás en el 50% o, incluso, menos de las canciones. Sigo considerándolo interesante y válido y creo que nunca vamos a dispensar totalmente de él.

Cómo se ha colado la literatura dentro de sus canciones

La literatura es una parte muy troncal de mi vida. Del mismo modo en que se percibe la influencia de otras canciones en las mías, lo que leo también acaba encontrando su espacio. Es un arte muy relacionada con la música, sobre todo la poesía, pero también se pueden importar muchas cosas de la narrativa. Chéjov, en concreto, se coló en este disco porque vi la película de Drive My Car, que está basada en un relato de Murakami, donde interpreta una obra de Chékjov. Eso pasa mucho. Empiezas a investigar y un sitio te conecta con otro, te vas dejando llevar por la vorágine. También coincide que mi pareja es rusa, ella me ha orientando, me ha regalado varios libros y me pareció importante en el momento en que estaba dejarlo plasmado en el disco.

Ahora estoy muy a tope con la no ficción y estoy seguro de que ese interés, de alguna forma, se va a contagiar en nuestros próximo material. Me gusta el chileno Benjamín Labatut y Alejandro Zambra, igualmente chileno, que mezcla ficción con no ficción. También el francés Emmanuel Carrère, que acaba de sacar Koljós, un libro que me pareció espectacular. El noruego Karl Ove Knausgårdo, que escribió como una saga autobiográfica de seis libros, inspirada en Proust, por mencionar solo algunas de las cosas que me han calado últimamente.

Algunos de los escritores que mencionas acostumbran jugar en la frontera de su biografía y la ficción, ¿dirías que esta tendencia está presente en tus canciones?

Sí, intuyo que la relación que tengo con mis canciones es análoga a la que tiene un escritor que escribe autoficción con su obra. En el momento en el que uno empieza a escribir en el papel la no ficción desaparece. Todo está hasta cierto punto ficcionado en el sentido de estar atravesando por el prisma de cómo lo has vivido tú.

Las canciones de Viva Belgrado son puramente autobiográficas, o sea, todo lo que escribo son cosas que he pensado y sentido, pero evidentemente tienen un punto ficcionado, porque la literatura es el espacio para eso, para jugar un poco a la exageración e inflar el ego. Para ficcionar la no ficción. Porque al final la ficción ayuda a explicar las partes de la realidad que no tienen una explicación racional. En cierto sentido, la realidad no es real, sino que la deliramos. Igual que las Inteligencias Artificiales alucinamos a través de palabras para encajar. En el fondo estamos siempre soñando la realidad, en un perpetuo delirio en el que intentamos entendernos los unos a los otros.

Además de canciones, ¿has publicado en otro tipo de formatos?

No he publicado nada aún, pero antes de los 40 me gustaría sacar a la luz una novela que estoy escribiendo. Es una de las cosas que mayor ilusión me haría en la vida

¿Qué nos puedes contar sobre esos escenarios improbables donde han tocado como el Círculo Polar Ártico ?

Lo del Círculo Polar fue guay. Nos escribieron por Facebook. Inicialmente la propuesta era hacer dos conciertos, uno en Moscú y otro en San Petersburgo, pero, de repente, nos dijeron, “Si quieren, podemos hacer tres shows más, uno en Minsk (Bielorusia), otro en Lituania y otro en Murmansk (una ciudad al norte de Rusia)”. Por las ganas de conocer, le dijimos que sí a todo, a pesar de las condiciones extremas, cinco conciertos en cinco días, distancias muy largas, frío extremo. Estábamos en febrero así que hacía -17, -18, -20 grados.

En Mur el concierto lo organizó un colectivo de chavales jovencitos muy do it yourself en un espacio que les cedía el ayuntamiento, un poco precario. Estaba climatizado en la zona del concierto, pero los baños no. Entonces, ir a hacer pis era todo un una aventura porque te congelabas completamente. Fue muy divertido. Es brutal por lo diferente. Tanto para los chavales que viven allí y que casi nunca reciben grupos de fuera como para nosotros.