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Maximiliano y su diario de 1863

Con autorización del autor y del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, publicamos un fragmento de Maximiliano y su diario de 1863, el cual revela facetas poco conocidas del archiduque, como su talento por el dibujo

Crédito: IMAGEN DEL LIBRO Maximiliano y su diario de 1863 con dibujos del archivo Hof und Staat satchiv de Viena. Crédito: Diario, del 9 de marzo de 1844 al 17 de octubre de 1845, f. 7.
26/04/2026 |01:09Aurelio de los Reyes García-Rojas |
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Mientras espera, Maximiliano se prepara





Se dio fácil ascenso [por la situación europea] a los informes interesados de algunos intrigantes que contribuyeron eficazmente a la creación de aquel colosal embrollo, mal concebido, peor ejecutado, y que debía concluir por fuerza en un inmenso desastre.

José María Vigil

Club El Universal

A pesar de todo de acuerdo con su diario, 1863 fue un año positivo para él por, entre otras cosas, enviar a Paris su manuscrito “sobre mi gobierno en Italia para dejar que lo traduzcan al francés”; esperaba terminarlo a fines del otoño;1 concluyó la catalogación de su biblioteca; la memoria de sus viajes a Italia en la que trabajó arduo con Du Pont, publicado en 1867 en alemán en dos volúmenes traducidos por Carlota al francés;2 organizó sus poemas de los últimos años también en dos volúmenes aún conservados en su archivo, además de uno de poemas mixtos y otros dos de sus viajes a Italia; puso punto final a dos volúmenes de su estudio botánico de Brasil, “el tercer volumen […] en el que estuve trabajando afanosamente en Merano también se imprimirá pronto, de modo que en unas pocas semanas mis trabajos ascenderán a trece volúmenes”.3 Continuó la adaptación de Lacroma y la construcción de Miramar. Estaba orgulloso de que hacía siete años el área estaba desierta y deshabitada, “ahora ha sido ganada a la civilización, la cultura y el arte”. Inició la construcción en Miramar de las casas de Radonetz y Jelinek, “constituirán una excelente decoración”. Con el arquitecto Friedrich4 conversaba largas horas para explicarle el proyecto de “mover la cocina con sus equipamientos a un costado de la casa del marinero, extender las subestructuras como un bastión al costado del arroyo o debajo de la pérgola, crear los almacenes deseados hacia esa dirección con el edificio principal”.

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Autorretrato. Dibujo contenido en su diario de 1845 -1846, resguardado en el Hof und Staat satchiv de Viena. Crédito: Autorretrato. Dibujo contenido en su diario de 1845 -1846, resguardado en el Hof und Staat satchiv de Viena.

Era el jardín lo que más le preocupaba para el que constantemente pedía flora, “todo el personal del castillo se dedicó a plantar grandes Cedrus libani [cedros de Líbano] en la ladera detrás del estanque de los cisnes; mi esposa, yo, la condesa Lützow, la princesa Auersperg, el barón Du Pont, el abad de Lacroma y Scherttzenlechner”.5 “Durante mucho tiempo me ocupo con los terrenos que me pertenecen entre el parterre y la nueva vía del ferrocarril para indicar los jardines que se sembrarán este invierno y las especies de flores que se plantarán. Un estanque bastante regular constituirá el objeto principal, las plantas serán todas siempre-verdes [perennes] se puede volver la parte más hermosa del jardín”;6 “pasamos la media mañana en el jardín, donde estudio las plantas de hojas perenne y disfruto lo que será el futuro Miramar”;7 “desde que vi el jardín de Parolini, puedo imaginar el Miramar de los tiempos venideros”.8 El jardín cumplía una triple función: el del Grand Seigneur, Arboretum para aclimatar especies exóticas y para experimentar y reforestar.9

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Cuando en septiembre de 1866 Carlota pasó por Miramar en su camino a Roma, después del fracaso de su petición a Napoleón III de aplazar el retiro del ejército francés de México, refirió a Maximiliano el cambio en el jardín:

Piensa Max, que las hiedras en el pabellón del jardín se han convertido en ‘una maravilla del mundo’ y las palmeras, los sauces llorones y el bosque de pinos, como también los cedros, están soberbiamente crecidos, todo el mundo admiraba a Miramar.10

Pero en aquel entonces el jardín carecía de la dimensión actual; su extensión se incrementaría después del fusilamiento porque los propietarios cedieron o vendieron a la familia imperial los fragmentos faltantes para completar el diseño para convertir la propiedad en el museo de Maximiliano, su función actual.

En la práctica ya no era el almirante supremo de la marina a pesar de conservar el título, por una intriga de un Mühlwerth al que Francisco José le otorgó poder por encima de él, por lo que propuso su renuncia, no aceptada por su hermano porque un archiduque no debía renunciar. “Siempre uno tiene que luchar con las dificultades, insultos y asperezas del centro; nunca encuentra uno reconocimiento y estímulo”.11 Al pensar en la intriga “me lleno de amargura y de un desafortunado malestar en el alma, y me veo presionado cada vez más, en busca de la resolución final de estas acusaciones y humillaciones constantes, que soporto en silencio por un sentido del deber, pero que por lo mismo las sufro al doble”.12 Aclarada la situación mantuvo el cargo. Renunciaría al llegar a México.

Tuvo también presentimientos. En Lacroma el 16 de septiembre, a dos semanas de llegar la diputación mexicana a ofrecerle el trono, en un paseo por la isla,

mientras que el anterior administrador Tomassich, del cual me despido en una completa amistad, lleva a cabo la entrega detallada al nuevo administrador, junto en la casa los valiosos recuerdos de los primeros años de la juventud para poder llevarlos conmigo ante cualquier posible emigración. Esta actividad me llena de melancolía como todo lo que me recuerda el gran momento de la separación. Si bien siempre tuve muchas razones para la insatisfacción y los sentimientos amargos, hay dos momentos que tengo atados al corazón; el profundo amor por Miramar y Lacroma y por todo lo que atañe al hermoso mar Adriático y los recuerdos de mi primera infancia. Si pienso en mi castillo junto al mar, pienso en mi isla tranquila, recuerdo los nombres que me hicieron bien en la infancia, entonces le entra temor a mi ánimo.13

Ya en la misa del 6 de julio, día de su cumpleaños, le inquietó el tema del evangelio:

A las nueve de la mañana el arzobispo de México [Labastida, de visita en Miramar junto con Munguía, el recientemente nombrado arzobispo de Michoacán] leyó misa en la Capilla ricamente iluminada; asistieron todos los invitados, la casa entera y la servidumbre en librea de gala en terciopelo. La presencia de los altos invitados le dio al evento un toque histórico peculiar, pero al mismo tiempo también uno de melancolía; era obvia la sensación de la cercana partida.

Extrañamente, el evangelio versaba sobre Pedro, quien temía naufragar en las inundaciones, y a quien el Señor llamó a avanzar con valentía. Después de la misa, los tres mexicanos vienen a felicitarnos. El arzobispo Munguía pronunció un discurso cálido y excepcionalmente amigable. Les respondí que lo consideraba un muy buen augurio, el que las luminarias de la Iglesia mexicana me rodeen en este día mismo y que de tal manera el Espíritu Santo no podría estar ausente en nuestra obra. Al respecto les cité el evangelio para darles el valor de viajar por encima de las inundaciones.14

Pensó en qué hacer en caso de fracasar el plan mexicano: el 19 de septiembre, “cena muy alegre, luego un paseo por el jardín, que se ve espléndido a pesar de la sequía; sentimiento constante de euforia, alegría sobre el progreso de mis creaciones. Inspiradores sentimientos filosóficos que, incluso si todos los planes mexicanos fallaran, tengo dos joyas exquisitas en Miramar y Lacroma, en los cuales se deja vivir muy bien”.15

Por último, el 3 de octubre la diputación le ofreció la corona (de espinas) del Imperio Mexicano.

México

En cuanto a México, de acuerdo con su diario, para Maximiliano 1863 se divide en dos partes, antes y después de conocer la toma de la ciudad de Puebla por los franceses. Los primeros seis meses asume una actitud pasiva, en cambio a partir de junio cuando llega la noticia, dinamiza sus acciones al retomar decisiones de gobierno.

Hay continuidad al hablar de la Marina ahora en su papel de asesor al que lo redujo su hermano, de la escritura de su diario de Italia (“trabajé larga y diligentemente con Du Pont en mis anotaciones italianas”),16 de la constante llegada de cartas de Gutiérrez de Estrada e Hidalgo y de vez en cuando de Almonte, las que no pormenoriza; de la jardinería “envié a Bragozzo a lo largo de la costa [dálmata] hacia Duino a buscar un punto donde no haya bora en absoluto, quisiera comprar un pequeño pedazo de tierra para un jardín experimental, más tarde tal vez también una casita;” continuidad en el disfrutar la ciencia con las visitas de botánicos y a los jardines de Ritter, “realmente hermoso e interesante para mí”; el de Botacin,17 “encantador”, “lleno de hermosas flores y botones”,18 el de Parolini19 “las puertas […] se abren, para mí eran las puertas del paraíso; ya que nunca, incluso en Inglaterra, había visto un jardín tan perfecto con plantas tan magníficas y raras”.20 Visitas para intercambiar conocimientos. Continuidad en la redacción de sus libros sobre la flora brasileña, pero sobre todo en el disfrute de su jardín,

8 de abril. Después de 23 horas de un viaje feliz y agradable, llegamos [de Lacroma] al amado Miramar pasadas las dos. Al cabo de saludar rápidamente a la condesa Lützow, a Corio y Radonetz, me apresuré al jardín para mirar mi creación con Jelinek. Los avances son enormes y afortunados, como si por un golpe de magia la casita del jardín se hallara ahora en un bosque de plantas siempre verdes que se conforman y agrupan de una manera pintoresca; una alargada arcada de hierro recubierta con hiedras rodea el nuevo y acogedor jardincito privado; una fuente, rodeada de laureles, arroja su rocío plateado al aire. Todos los lugares previamente desnudos o semi-recubiertos ahora están totalmente cubiertos de vegetación. La planta baja [el parterre] está nuevamente adornada con la decoración más rica y organizada, como un chal turco. Los nuevos senderos horizontales están atinadamente trazados y bien cultivados. Incluso los enemigos y opositores del jardín ahora ven su éxito. Jelinek ha hecho mucho mérito y nos ha dado un gran placer a mí y a mi buena Charlotte. Por cierto, también encontré el castillo y toda la casa en un orden relumbrante. Inmediatamente ocupamos la querida casita del jardín escondido, donde mi esposa y yo nos alojamos de forma mucho más íntima.21

[…] Por la mañana sopla el bora, por la tarde clima maravilloso, templado delicioso; Miramar en todo el esplendor de su total encanto.22 Clima delicioso, maravillosa iluminación del mar y la costa; totalmente verano. Atravesé el jardín durante mucho tiempo en todas direcciones y estoy feliz con lo logrado. El trabajo de la temporada de invierno le está imprimiendo ahora el toque de plenitud. Ni yo mismo había esperado que mis planes y deseos se materializaran tan rápido. Estos paseos tranquilos y silenciosos en el jardín con el tiempo y la oportunidad de pensar me dan una sensación satisfactoria de verdadera euforia.23

Y también disfrutaba la isla de Lacroma, “24 de febrero. Buen día, clima cálido y agradable, todos los árboles frutales en plena floración. Recorremos nuestra querida isla en todas direcciones; encantados por los muchos nuevos senderos que duplican el tamaño de la isla y hacen surgir partes maravillosas, aún desconocidas. Las plantas exóticas, todas en buen estado y prosperando felizmente. También han sucedido muchas cosas en la economía, se han abierto nuevos campos al cultivo y se ha plantado mucha vid. Charlotte y yo nos sentimos extremadamente a gusto de poder estar a solas, de nuevamente poder volver a vivirse uno mismo”.24 “El clima maravilloso, la iluminación ostentosa, el mar de azul profundo, el aire encantador y balsámico; sensación completa de la euforia más pura como sólo se puede tener en esta isla maravillosa y tranquila”.25

Como quedó asentado, el primer semestre solía acordar sobre México con Scherttzenlechner, su lacayo, y Du Pont su secretario sobre el tema para conocer lo más relevante de la correspondencia recibida. Cierto que recién al inicio del año Inglaterra le ofreció el trono de Grecia, que no le interesó, “quieren alejarme de México”,26 oferta que tampoco satisfizo a su augusto hermano, “dado que los derechos, la dignidad y la oportunidad existentes hablan en contra”.27 La reina Victoria y su primer ministro Lord John Russell pidieron a su suegro Leopoldo I presionarlo para aceptar; desde hacía tiempo Russell había expresado que a su juicio Maximiliano era el indicado para Grecia. Leopoldo le pidió respuesta telegráfica inmediata; “le respondo que ya se han tomado medidas en Viena y que mi hermano se negó de inmediato. En qué situación tan penosa se encuentran estos pobres ingleses, se han metido en un callejón sin salida. Mi suegro parece sentirse halagado por esta solicitud, casi aconseja tomarla y dice que México todavía está en un futuro lejano; se nota que se está haciendo viejo y, por lo tanto, impaciente, no le queda mucho tiempo para estar esperando”.28

Me levanto desde el ¼ para las 4 y escribo una larga y detallada carta al Rey [Leopoldo], le envío una copia del telegrama imperial [en que su augusto hermano rechazó Grecia] y le hablo de la carta de Rechberg. En lo que respecta a Palmerston, me manifiesto conmovido, pero comento que, si está tan bien dispuesto hacia mí, que intervenga [para que Inglaterra apoye] en el asunto mexicano. México tiene un futuro y una riqueza interior, Grecia es pobre en gente y dinero y solo podría convertirse en algo a través del robo y la revolución. Pero, ¿cómo es que Inglaterra llega a ser tan condescendiente con el pueblo griego? Esto es, al menos, un escándalo leve; siempre la vieja historia de tratar a los pueblos como rebaños.29

Tegethoff le advirtió también de los peligros que le esperaban, si aceptaba el trono de Grecia al abdicar Otto, hijo de Luis I de Baviera.30

Ve en México la posibilidad de crear algo nuevo a partir de cero, paulatinamente crea un proyecto de país:

Una conversación interesante surge con referencia a México. Menciono que Augusto es el hombre del que uno tiene que aprender cómo hacer la transición de una visión de república a la monarquía. Si algo llega a ser de México, esta transición es el único obstáculo real; todos los mexicanos hoy vivos nacieron en la república,31 por lo que nadie conoce las tradiciones y ventajas de la monarquía y el nuevo monarca no tiene ningún punto de contacto con el pasado, todo tiene que ser creado primero, lentamente y con prudencia, con calma y consecuencia, las buenas personas deberán ser hechas conscientes de las ventajas de la monarquía; de las grandes desventajas de la misma deberán ser resguardados lo más posible. Augusto es un maestro con el cual es bueno ir a la escuela.32

Notas

1. HHS, caja 98, Diario de Maximiliano, 3 de julio de 1863, p. 174, en adelante Diario. Paleografía del Dr. Fiska, traducción de Mónica Herzig, en adelante Diario.

2. Maximiliano, Mein erster Ausflug. Wanderugen in Griechenland, Duncker and Humblot, Leipzig, 1868. Traducidos al italiano Il mio primo viaggio, Pordenone, Edizioni Studio Tesi. Viaggi in Italia. 1851-1852, Trieste, Edizioni Dedolibri, 1986.

3. HHS, caja 98, Diario, 7 de septiembre de 1863.

4. Friedrich Adler, 1827-1908. Arquitecto y arqueólogo alemán. 1855, Profesor en la Bauakademie (Academia de Arquitectura), famoso por construir iglesias. En 1863 profesor de historia de arquitectura en la Academia. Por su profundo conocimiento de la arquitectura antigua, tomó parte en la expedición arqueológica de Ernst Curtius a Asia Menor.

DBPEDIA, Friedrich Adler, consultado en https://dbpedia.org/page/Friedrich_Adler_(architect)

5. HHS, caja 98, Diario, 4 de febrero de 1863. Paleografía del Dr. Fiska, traducción de Mónica Herzig.

6. Ibidem, 25 de septiembre de 1863.

7. Ibidem, 15 de junio de 1863.

8. Ibidem, 18 de junio de 1863.

9. Marco Pozzetto, “Il parco di Miramar ieri e domani. Storia, idee, ipotesi” en Cucchi, De Rosa, Fabiani et al., Un Giardino in Riva al Mare. Il Parco di Miramar ieri e domani: vicende storiche e prospettive culturali, Trieste, Edizioni Dedolibri, 1986, p. 1.

10. Egon Caesar Conte Corti, Maximiliano y Carlota. Tragedia romántica. Barcelona, Iberia, Joaquín Gil ed., 1943, pp. 218, 220.

11. HHS, caja 98, Diario, 7 de febrero de 1863. Paleografía del Dr. Fiska, traducción de Mónica Herzig.

12. Ibidem, 3 de marzo de 1863.

13. Ibidem, 16 de septiembre de 1863.

14. Ibidem, 6 de julio de 1863.

15. Ibidem, 19 de septiembre de 1863.

16. Ibidem, 10 de enero de 1863.

17. Nicola Botacin, magnate padovano residente hasta 1866 en Trieste en una villa situada en la localidad donde en 1948 se encontraba el Frenocomio. Al morir dejó a la ciudad de Padua su jardín y su colección de arte, y entre ellos varias reliquias, cartas de Maximiliano, de cuya amistad se enorgullecía. (Lina Gasparini, “Cronaca di Miramare. 1860-1863”, en Archeografo Triestino, Trieste, s/e. 1948, vols. XIV-IV, IV serie, p. 30).

18. HHS, caja 98, Diario, 11 de abril de 1863, vol. I, p. 88.

19. Alberto Parolini (24 de junio de 1788-15 de enero de 1867), notable botánico italiano, hijo de Francesco Parolini de Bassano Del Grappa y Elisabetta Savioni de Venecia. Estudió en el seminario de Padua y en la universidad de Bassano, luego en Pavía. A la muerte de su padre en 1815, heredó una gran fortuna en dinero, tierras y bienes raíces. Ese mismo año tuvo lugar el encuentro en Venecia, con Philip Barker Webb, naturalista británico, vinculado por una profunda amistad a lo largo de su vida. En los años viajó con fines científicos por Europa, con estancias en Londres y París; el viaje más importante fue a Grecia y Asia Menor en 1819 donde colectó las piñas de las que nacería el pino que lleva su nombre, Pinus parolinii (descubierto por él, en 1820, en Turquía). Enriqueció el jardín con especies de árboles. (https://kripkit.com/alberto-parolini/, consultada el 15 de abril de 2022 a las 14:00 horas).

20. HHS, caja 98, Diario, 16 de junio de 1863.

21. Ibidem, 8 de abril de 1863.

22. Ibidem, 14 de abril de 1863.

23. Ibidem, 4 de mayo de 1863.

24. Ibidem, 24 de febrero de 1863.

25. Ibidem, 16 de septiembre de 1863.

26. Ibidem, 1 de enero de 1863.

27. Ibidem, 15 de febrero de 1863.

28. Ibidem, 20 de febrero de 1863.

29. Ibidem, 21 de febrero de 1863

30. Konrad Ratz, Tras las huellas de un desconocido, México, Conaculta, 2010, p. 11.

31. No le faltaba razón de acuerdo con la fecha de nacimiento de los líderes de ambas tendencias: Conservadores, por orden de antigüedad: Antonio López de Santa Anna 1794-1876 José María Gutiérrez de Estrada 1800-1867 Juan Nepomuceno Almonte 1803-1869 José María Andrade 1807-1883 José López Uraga 1810-1885 Antonio Haro y Tamariz 1811-1869 José María Zuloaga 1813-1898 Francisco Javier Miranda 1816-1864 Rafael de Rafael y Vilá 1817-1882 Leonardo Márquez 1820-1913 Liberales: Benito Juárez 1806-1872 Ignacio Comonfort 1812-1863 Melchor Ocampo 1814-1861 Guillermo Prieto 1818-1897 Manuel Doblado 1818-1865 Jesús Terán 1821-1866 Jesús González Ortega 1822-1881 Ignacio Zaragoza 1829-1862 Porfirio Díaz 1830-1915 Ignacio Manuel Altamirano 1834-1893

32. HHS, caja 98, Diario, 3 de mayo de 1863.